Jugando con el destino
Enriqueta Burelo/Ultimátum
En ocasiones, como sucede con Morena, la figura del líder está por encima del partido, el carisma que López Obrador despide, ha sido de gran beneficio para esta organización política, que más que instituto político es un movimiento formado por inconformes del ejercicio político en nuestro país, advenedizos que se han pegado al poder como una forma de sacar raja, como el caso del empresario Ricardo Salinas Pliego, que se ha dedicado a hacer dinero como diría un amigo gracias a los paguitos a Elektra, mentes visionarias no lo podemos negar y que además conocen la psicología del mexicano, de seguro han leído y releído a Santiago Ramírez, Psicología del Mexicano, a Octavio Paz y el Laberinto de la Soledad, El Mexicano Enano de José Ingenieros, a Samuel Ramos, y más que nada el comportamiento de la población, sus necesidades, filias y fobias, su enojo, sus amores.
En este contexto resaltan las figuras de Plutarco Elías Calles, quien concibe al México, no de caudillos, sino de instituciones y surge el Partido Nacional Revolucionario, posteriormente en 1939, Gómez Morin y un grupo de ciudadanos conciben un partido no corporativo, y surge el Partido Acción Nacional, pasan los años y cimbra el país el Frente Nacional con Cuauhtémoc Cárdenas a la cabeza, por sus venas no corre la ambición del poder, sino del liderazgo moral, llega Morena, y la historia que conocemos. Entre ambos periodos, el de Frente y Morena, surgen partidos familiares que se van quedando en el camino, surge el Verde Ecologista, con posiciones coyunturales, y que hoy sus lideres sacan la cara para decir aquí estamos, somos un partido que aportamos votos, sin embargo, la situación política local no los favorece en su bastión local Chiapas, dada esta guerra de corcholatas y corcholatitas, se refugian en la capital del país, para sus foros y el destape.
Y tenemos otro partido comandado por un viejo lobo de mar, Dante Delgado Ranauro, cuyas primeras lecciones las recibe, nada más y nada menos que de Fernando Gutiérrez Barrios, el ex gobernador de Veracruz, es muy conocido en Chiapas, ya que después de ser procurador agrario, salta al frente de la Comisión para el Bienestar y Desarrollo Económico Sustentable para el estado de Chiapas, se le llamo el vicegobernador, la tenia la paga con la que financiaba liderazgos opuestos al zapatismo.
Posteriormente le toca ser perseguido político y consideró que la soledad de su estancia en Pacho Viejo, la icónica cárcel veracruzana, le hace concebir un partido político, Convergencia, con el cual hizo alianzas con los descontentos entre ellos López Obrador y en Chiapas con Pablo Salazar, hoy esta fuerza política que ha logrado sobrevivir como Movimiento Ciudadano y en este mar de alianzas, camina solo.
MC es un partido que no se ha aliado y con ello pretende enviar un mensaje que no están dispuestos a negociar acuerdos que estén en contra de la ciudadanía y que tienen la suficiente fuerza para tener un candidato propio, Enrique Alfaro, Samuel García, Luis Donaldo Colosio, hasta el momento el mejor posicionado y considero que muchos priistas de los viejos por el recuerdo del padre, votarían por esta opción, pero aun así no alcanza frente la arrolladora banda Morena. Dos estados importantes y núcleos pequeños de simpatizantes a lo largo y ancho del país. Tienen que ser muy inteligentes para hablar al electorado indeciso, como este es el país de las hipótesis en algunas notas periodísticas se ha vislumbrado una alianza con el PAN sin el PRI. Se ha visto que han tenido escarceos con las fuerzas morenas en el Congreso, sin enfrentamientos mortales, necesitan tener una sana distancia con Morena y crear redes digitales para poder estar en espacios donde no cuentan con estructuras de a pie.
Esta es una elección muy importante donde se juegan la vida varios partidos, PT; PRI; VERDE; MC, necesitan votos, y los que se alían a Morena, corren el riesgo de ser engullidos y también como oposición corren peligro de no encontrar una respuesta que se traduzca en votos a pesar de todo lo que leemos y escuchamos.
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