De acuerdo a informes del Frayba, durante el período comprendido entre 2020 y 2022 se ha evidenciado un fenómeno que ha llevado a la expulsión masiva de comunidades enteras en diferentes regiones
Juan Leyva/Ultimátum
TGZ
En los últimos años, el estado de Chiapas ha sido testigo de un preocupante aumento en el tráfico y consumo de drogas, así como en los índices de homicidios, feminicidios y desapariciones. Además, se han impuesto toques de queda en diversas regiones debido a las constantes agresiones armadas contra comunidades enteras. Estas preocupantes situaciones han sido alertadas en el informe “Chiapas un desastre”, presentado por el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba).
Según el informe del Frayba, durante el período comprendido entre 2020 y 2022, se ha evidenciado un fenómeno de violencia que ha llevado a la expulsión masiva de comunidades enteras en diferentes regiones de Chiapas. Entre 2018 y 2022, más de 12 mil personas han sido desplazadas de forma permanente e intermitente en las regiones de Altos, Norte y Zoque.
El Frayba destaca que ha documentado el desplazamiento de 3,499 personas del municipio de Aldama, 5,023 personas de Chalchihuitán, 3,200 habitantes de los municipios de Pantelhó y Chenalhó, 87 personas del ejido Guayabal Esquipulas del municipio de Chapultenango, y 250 personas del ejido Santa Martha del municipio de Chenalhó, durante el período mencionado.
No obstante, el Centro de Derechos Humanos resalta que, desde 2010 hasta octubre de 2022, se ha registrado el desplazamiento forzado interno de al menos 16,755 personas. Además, se menciona que, desde 2021 hasta la fecha, unas 2,000 personas (400 familias) han abandonado sus comunidades en la zona fronteriza con Guatemala debido a la violencia generada por la disputa territorial de grupos criminales.
En el contexto analizado en el informe, el Frayba subraya que la crisis pandémica agravó el racismo estructural y la discriminación, evidenciando la marginación, los altos índices de pobreza y la falta de acceso a servicios sanitarios básicos en las zonas afectadas. Ante esta situación, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha llamado a tomar medidas específicas, como garantizar la disponibilidad de datos desglosados sobre los pueblos originarios, incluyendo tasas de infección, mortalidad, impacto económico, carga de atención y violencia, especialmente la violencia de género.
La situación en Chiapas es alarmante y requiere una respuesta urgente por parte de las autoridades y la sociedad en general. La violencia, el desplazamiento forzado y la vulneración de los derechos humanos no pueden ser tolerados, y es necesario implementar medidas concretas para proteger a las comunidades afectadas y garantizar la seguridad y el respeto de sus derechos fundamentales.
El gobierno federal, en colaboración con los gobernadores de Oaxaca, Chiapas y Veracruz, continúa trabajando para alcanzar un acuerdo que resuelva de manera justa y pacífica esta larga disputa limítrofe en la región de los Chimalapas.

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