Riqueza mal habida. Figuras políticas hechas al vapor. Oposición inexistente
José Adán Altúzar Figueroa/Ultimátum
A nadie sorprende el activismo de la oposición ante la desesperación de retomar el poder político y económico de un país como México, es del interés de quienes se benefician del gran potencial económico que significa administrar la riqueza de un país, que, aunque saqueado por décadas, sigue siendo un botín nada despreciable.
8 billones 299 mil 647.8 millones de pesos, presupuesto 2023, el cual representa un incremento en términos reales de 11.6 por ciento, respecto a lo aprobado para 2022. Si se mantiene ese incremento porcentual para el año 2024 la cifra es por demás importante. Aun considerando que el gasto corriente (sueldos, subsidios, servicios) significa un 48% del presupuesto total, es decir el pago del sueldo y otras prestaciones del aparato burocrático del gobierno federal, el monto restante es significativo.
La disputa política es feroz, sobre todo para quienes tienen la intención de hacerse de recursos, a través de los beneficios que pueden obtenerse gracias al tráfico de influencias, moches, derroches, pago de gastos personales y sustracción de recursos económicos por medio de negociaciones ilegales.
Es el deseo de quienes han perdido la posibilidad de administrar la economía del país, volver por ese poder político que les garantice tener el control, económico y social. Ese es el fondo del asunto. Poder.
Para ello, es necesario crear figuras políticas, personajes que de la noche a la mañana se vuelvan madres de la caridad, benefactoras de la sociedad, incorruptibles, conocedoras de todos los problemas sociales y capaces de proponer y resolver, inclusive problemas imposibles. Es evidente, que, ante la ambición, cualquier posicionamiento es válido, los propósitos son finalmente, lograr que los ciudadanos crean que estos personajes, son los idóneos para conducir los destinos de un país, que cada seis años cifra su esperanza en lograr paz social y mejores condiciones de vida.
Esta desesperación de crear figuras al vapor, trae consigo el gasto exorbitante de dinero que invierten grandes empresarios, que según ellos fueron despojados por quienes ahora se encargan de hacer uso y destino del presupuesto, para apoyar a quien consideran será el o la persona que pueda acceder al poder, y quitar a los que hace cinco años arribaron, eso sí, digno de reconocerse, por la vía pacífica y democrática como nunca antes en la historia de México.
No está por demás decir que estas prácticas nos recuerdan lo sucedido hace casi 12 años, cuando el candidato Peña Nieto, fue creado como figura principal de una telenovela llamada “Presidencia de México”
La imagen actual de las y los aspirantes van en ese sentido, prueba de ello es la gran publicidad en favor de una persona que evidentemente no es la que nos hacen creer. Y no me refiero a su condición de mujer, de origen humilde, valentona y mal hablada. Me refiero a que están creándole una imagen distorsionada de la realidad, con la única intención de sorprender a los incautos, ignorantes del quehacer político partidista, que creen que volverán puros y limpios de todos los vicios que pusieron en práctica, cuando tuvieron la oportunidad de vivir del presupuesto.
¿Cuál es el propósito final de estos grupos de poder partidista nacional? Crear una figura que permita mover estructuras políticas electorales, en todo el territorio nacional, con la seguridad de que no tiene ninguna posibilidad de ganar la elección presidencial, pero que si permitiría con su activismo y mínimos resultados electorales, poder negociar el resto de espacios de elección popular que estarán en disputa el 2024. Es decir, integrar a sus allegados a las cámaras de Senadores y Diputados Federales y en los Estados del País, a Diputados locales y presidentes municipales, a modo. Personajes tradicionales, seguidores, lacayos, manipulables para que les permitan acceder, aunque sea aun espacio mínimo de poder, que les reditué alguna ganancia económica cuando se trate de negociar el presupuesto y les permita realizar gestiones y aprobación de proyectos productivos para “beneficio” de sus correligionarios, razón y origen de los moches y del chayote. Una aspiración paupérrima en resultados políticos, pero rentable en términos económicos.
De la oposición se dice insistentemente por quienes inclusive, se han identificado abiertamente en contra de las políticas del actual presidente, los que a diario hacen señalamientos sobre las decisiones y las acciones que desde su conferencia de prensa AMLO publicita, a cerca de las políticas públicas, que de acuerdo a su filosofía, considera que son de beneficio del pueblo de México, acciones que bautiza como humanismo, transformación, atención y combate a la pobreza, a la corrupción, a la impunidad. Sin embargo, personajes como Joaquín López Doriga, Carlos Loret de Mola, Carlos Marín, Ciro Gómez Leyva, entre otros, han criticado a la oposición agresivamente, señalando que en todo están rebasados y que van muchos pasos atrás y que mas bien parecen comparsas del actual régimen. Sobra decir que aquí en Chiapas, no existe la oposición a MORENA, todos son aliados. Los resultados nos darán la razón.
Los datos del INE señalan que de los poco más de 95 millones de personas de la lista nominal, 68.6 millones son gobernados por Morena y sus aliados. Estos se concentran en 23 Estados del país, a decir: Baja California, Baja California Sur, Campeche, Chiapas, Ciudad de México, Colima, Estado de México, Guerrero, Hidalgo, Michoacán, Morelos, Nayarit, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz, y Zacatecas, un amplio margen por encima de cualquiera de los otros partidos. Como agregado y retomando estos datos infalibles, concluyo, no existe ninguna posibilidad de que la oposición gane la presidencia de la República.
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