un tiempo para decir las cosas. Desdichados de aquellos que no se percatan porque de ellos será el reino de los suelos. El poder pasa, pero la prensa perdura. Hay que respetarla, porque es el relato de la historia que tarde o temprano juzgará a los poderosos, afirmó Juan Carlos Cal y Mayor
Eugenio Hernández Sasso/Ultimátum
TGZ
Ultimátum se ha convertido en un referente en opinión pública chiapaneca, afirmó Juan Carlos Cal y Mayor, durante la celebración del sexto aniversario de este medio de comunicación que cuenta con la tenacidad, disciplina y perseverancia de un formidable equipo de trabajo.Ante Amet Samayoa Arce, director general del diario, manifestó que de ese grupo de profesionales de la comunicación ha aprendido enormemente. “Por ellos admiro cada vez más esta noble tarea de informar a la sociedad. Ahora con el agregado de la tecnología y la información digital donde todo funciona como una máquina aceitada”.
intelectuales, políticos y personal operativo de Ultimátum, reveló que a pesar de ser un derecho universal, el ejercicio de un derecho consagrado en nuestra constitución, la libertad de prensa y de opinión es una gesta que se tiene que defender día a día, pues no se trata de una concesión sino del ejercicio de una libertad. “La libertad se ejercita porque si no se atrofia”. El colaborador de este medio de comunicación consideró que es difícil cuando quienes abusan del poder no entienden que éste encuentra su némesis en el deber intelectual. Por su propia naturaleza, añadió, el poder requiere de contrapesos. “El ejercicio intelectual se diluye, se eclipsa, cuando elogia al poder. No es esa su función. Por eso a lo largo de la historia han sido.
más poderosas las ideas que el más grande de los ejércitos. No comprende el apoderado que el poder no es eterno, que la palabra tarde o temprano triunfa sobre la espada. Que la prensa libre es el cronista y el juicio de la historia”.
Sin embargo, consideró que también persisten la calumnia y la difamación, aunque ya no constituyan delitos.
Destacó que estas son las cabezas de la hidra de quienes denigran el ejercicio periodístico y lo convierten en derecho de piso y extorsión.
“Por eso debe procurarse la dialéctica, garantizarse el derecho de réplica y expresión en el mismo espacio en que se vierte la información. No desde el púlpito del poder como sucede cuando se flagela, se hostiga y se pretende rebatir el mensaje vilipendiando al mensajero. Ejercer el poder puede ser un privilegio, pero también un infortunio”.
Al referirse al subtítulo de Ultimátum, en el cual se declara que “La verdad no puede esperar”, dijo que es cierto, aunque hay excepciones.
A veces, subrayó, se calla por prudencia, no por autocensura, pero la verdad tarde o temprano sale a flote. “No confundamos la prudencia con la complacencia. Siempre habrá un tiempo para decir las cosas. Desdichados de aquellos que no se percatan porque de ellos será el reino de los suelos. Hay que decirlo, el poder pasa, pero la prensa perdura. Hay que respetarla, porque la prensa es el relato de la historia, esa que tarde o temprano los juzgará.













































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