Beatriz Elena Paredes Rangel
José Adán Altúzar Figueroa/Ultimátum
Beatriz Elena Paredes Rangel, nació en el Estado de Tlaxcala en el año 1953, estudió la licenciatura por la UNAM en Sociología, tiene una maestría en literatura hispanoamericana por la Universidad de Barcelona, España.
Cuenta con una amplia carrera política, repito, amplia carrera política, para muestra un botón: Muy joven fue, diputada local y presidenta de la Gran Comisión del Congreso del Estado de Tlaxcala de 1975 a 1978. En el poder legislativo Federal, fue diputada federal en 3 legislaturas diferentes. 2 veces Senadora de la República, Embajadora de México en Cuba y Brasil, presidenta del PRI, presidenta de la Cámara de Diputados y del Congreso de la Unión, Gobernadora de Tlaxcala, secretaria de la Reforma Agraria, Subsecretaria de Gobernación, ha sido condecorada por los gobiernos de Brasil, Cuba, España, Guatemala, Mujer del año y Medalla Rosario Castellanos Figueroa, otorgada por el Gobierno de Chiapas, entre otros grandes reconocimientos. Candidata al Gobierno del Distrito Federal, actualmente es Senadora de la República y aspirante a la coordinación nacional del frente amplio por México. Ha publicado varios libros y escritos sobre sus discursos políticos.
Sin lugar a dudas, Beatriz Paredes ha sido una mujer con una carrera ejemplar en la política mexicana, excelente oradora, y sobre todo capaz de establecer un diálogo cordial con todas las representaciones políticas y sectores sociales del País.
Nadie puede discutirle su amplia experiencia en todos los ámbitos de la vida publica de México, sin embargo, sus tiempos se le han agotado, los momentos que vive su partido, no le ayudan en nada para aspirar a una responsabilidad tan grande como la de encabezar la primera magistratura del País. Algunas relaciones políticas, lejos de ayudarla le causan una sombra difícil de quitar. Beatriz Paredes, pertenece a un grupo político que le ha reconocido experiencia y capacidad pero no suficiente para que en otro momento ocupara tan importante cargo, no obstante haber estado en las altas esferas políticas del país, manteniendo un dialogo muy cercano y confidencial con algunos presidentes de México, tales como, Miguel de la Madrid Hurtado, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quezada, Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, Enrique Peña Nieto, inclusive, con el actual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.
Encabezo el grupo de mujeres políticas de la época poderosa del PRI, María de los Ángeles Moreno, Melba María Pría, Dulce María Sauri Riancho, Claudia Ruíz Salinas, entre otras mujeres políticas destacadas, una de ellas fallecida y las otras, una actualmente embajadora de México en Japón y la otra recientemente concluyo su cargo en la Cámara de Diputados Federal.
En su ultima videograbación señaló, como parte de su campaña a coordinar el grupo político, en el que participa.
“Los mexicanos somos gente luchona, que se esfuerza para sobrevivir, a pesar de las condiciones tan difíciles, sufrimos de inseguridad y falta de oportunidades, porque desde hace tiempo existen malos gobiernos, a pesar de todo salimos adelante, porque somos un pueblo de espíritu inquebrantable, se lo que se siente, pues también he enfrentado adversidades, he luchado por mis propios méritos y vencido, afrontamos las desgracias con entereza, no está en nosotros rendirnos, fortaleza ante la adversidad, tenacidad para avanzar, eso forma el espíritu mexicano, ahora una vez mas nos toco defender nuestro México, nos podemos ser país de un solo hombre, unamos nuestra fuerza, para conquistar el país que méresenos”
Alguna vez la escuche decir, fue un acto político de Luis Donaldo Colosio, candidato a la presidencia de la república, asesinado en ese fatídico mes de marzo del año 1994.
“Soy una persona común embarcada en un viaje fuera de lo común, con legitimas aspiraciones. He tenido la fortuna de pisar castillos de piedra, aulas urbanas, solo por intentar ser fiel a mi misma. Por cada puerta que me han abierto, he intentado abrir la mía a otros. Talvez entonces podremos empezar a ser menos temerosos, a hacer menos suposiciones erróneas, a librarnos de los sesgos y los estereotipos que nos separan de forma innecesaria. Quizá podamos centrarnos en aquello que tenemos en común. No se trata de ser perfectos. No se trata del lugar al que llegamos al final del recorrido. Hay cosas que nos hacen poderosos: darnos a conocer, hacernos oír, ser dueños de nuestro relato personal y único, expresarnos con nuestra autentica voz. Y hay algo que nos confiere dignidad: estar dispuestos a conocer y escuchar a los demás”
Es una pena, que una mujer tan brillante, no tenga ya la oportunidad de lograr su propósito, no lo dice el que esto escribe, lo dicen los tiempos y las estadísticas. Solo me queda, en lo personal, reconocer su incomparable carrera política y su alta estima a la gente y a su enorme vocación de servicio, que ha desempeñado eficientemente, en el ejercicio de las políticas públicas, que rigen la historia de nuestro País.
jaltuzarf@hotmail.com