Damián Montes/Ultimátum
TGZ
Angelina Evangelista García, investigadoras del Colegio de la Frontera Sur, que la violencia contra la mujer chiapaneca tiene su justificación en la misma cultura y no puede haber cambio alguno si no se trabaja desde esta base. De acuerdo con la investigadora del Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), lo esfuerzos deben centrarse en trabajar para la reconstrucción de la base cultural. “Estas bases estructurales que responden a un orden de género dictan, que las mujeres somos de menor valor que por lo tanto ocupamos posiciones subordinadas en la sociedad. Y la violencia es un mecanismo que se utiliza en nuestras culturas para recordarnos continuamente cuál es nuestra posición en ese orden social”, expresó.
Es por ello que, se tienen una “gama muy amplia” de violencia, va de expresiones leves cotidianas, como: comentarios sexistas, chistes misóginos, jalones, tocamientos no consentidos; hasta expresiones de alta violencia como el homicidio. Que se replican en calle, casas, instituciones, escuelas, etc. Sin embargo dijo que: “Es una tarea de Estado generar condiciones de transformación de esa cultura de no violencia contra las mujeres, lo podemos hacer a través de la escuela con programas educativos, hasta programas gubernamentales que impulsen las vocaciones científicas”. La deuda más grande, con las mujeres está en el sistema de justicia, pues existe una gran cantidad de delitos de violencia contra las mujeres que quedan impunes, que no se persiguen, se naturalizan y se desestiman los hechos.

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