A propósito de los foros que impulsa la A.C. Diálogos por la Transformación de Chiapas, contextos y aspectos de la educación primaria general en Chiapas.
✍?Gilberto Zavala
Tenemos que darle sentido a las cosas que hacemos en educación primaria para convertirla en algo especial en la vida de nuestros estudiantes.
A propósito de los foros que impulsa la A.C. Diálogos por la Transformación de Chiapas, este fin de semana compartimos un punto de reflexión sobre algunos contextos y aspectos de la educación primaria general en Chiapas, que pudieran estar en juego a la hora de la toma de decisiones en la transformación que viene en materia de educación pública.
DONDE VIVIMOS
Somos el octavo estado más grande la República Mexicana. Con siete regiones orográficas, y una dispersión poblacional rural alta en quince regiones económicas. El de mayor pobreza del país -67.4%-, con 21 mil 157 localidades; de éstas, 20 mil 951 son rurales con menos de 2 mil 500 habitantes. El resto, 206, son localidades urbanas menores de 100 habitantes. Todavía tenemos escuelas que funcionan aún sin energía eléctrica, sin áreas deportivas o recreativas; sin teléfono ni conexión a internet; sin señales de protección civil ni salidas de emergencia.
CAUSAS COLECTIVAS DE LUCHA
Somos cuna de movimientos nacionales. La CNTE, un movimiento de unidad magisterial por el origen solidario de su lucha colectiva en 1979, y el EZLN en 1994, un levantamiento armado, en sus orígenes, en demanda de derechos naturales y sociales. Consideremos que vivimos en la región de mayor rezago del país, donde las políticas públicas de combate a la pobreza tienen un impacto poco significativo, en parte, por una cultura magisterial de rechazo sistemático, donde los daños materiales recurrentes a oficinas, vejaciones, persecuciones, desplazamientos laborales; recientemente se suman los desplazamientos forzados de familias, desapariciones o ejecuciones que lastiman la confianza y la paz en el tejido social y tienen, por su puesto, un impacto negativo en la educación.
LA PANDEMIA DEL COVID-19
Con la pandemia, más de 15 mil alumnos del total general inscritos en el sistema educativo estatal, ya no fueron inscritos –desertaron o abandonaron su educación-para el ciclo escolar 2020- 2021. Se amplió la brecha entre las niñas y niños que no saben leer y escribir, ni resolver operaciones básicas de matemáticas en educación primaria. El C-19 limitó aún más el aprendizaje de las niñas y niños. La pandemia evidenció, como nunca antes, la relación que guarda la marginación de nuestras comunidades, la pobreza y extrema pobreza con la educación de nuestros hijos. Y la pobreza va en aumento.
LO QUE SOMOS EN EDUCACIÓN
Debido a que contamos con una diversidad cultural, y con ella, lingüística, somos ricos en variedad de expresión del pensamiento con más de 10 lenguas indígenas y sus variantes. La lengua materna simboliza nuestra identidad, la cosmovisión y la educación de nuestros pueblos. Sin embargo, somos una población con una escolaridad de 7.8 grados, casi segundo año de educación secundaria. Primer lugar en analfabetismo con el 13.90%. Apenas pasamos de cuatro de cada 10, a tres de cada 10 personas en condición de rezago educativo. Tenemos escuelas hechas de materiales ligeros o precarios, con piso de tierra.
NUESTRA EDUCACIÓN PRIMARIA
La educación primaria en Chiapas se lleva a cabo a través de dos subsistemas educativos. En el subsistema federalizado, en 2 mil 850 escuelas primarias generales y más de 15 mil profesoras y profesores frente agrupo que atienden a poco más de 380 mil alumnos en promedio por ciclo escolar. También brinda servicio de educación primaria indígena a través de 2 mil 530 escuelas, con poco más de 9 mil docentes que atienden a casi 250 mil estudiantes por periodo escolar. Existen albergues indígenas que atienden a alumnos en tres regiones del estado. La educación primaria aporta más de 930 mil estudiantes del universo de alumnos en Chiapas por ciclo escolar.
DESAFÍOS DE LA ESCUELA PRIMARIA RURAL MULTIGRADO
Más del 80% de nuestras escuelas primarias multigrados se ubican en localidades rurales marginadas. A pesar del porcentaje de alumnos-escuela-docentes que tenemos en educación primaria, y del mayor rezago que acumulamos por efectos de la pandemia por el C-19, el sistema educativo no logró posicionar sus acciones académicas orientadas a la recuperación de contenidos de aprendizajes. Continuó funcionando con toda normalidad. La educación primaria general y la primaria indígena con modalidad multigrado, atiende a grupos conformado por alumnos de dos o más grados, entre primero y sexto grado en los que observan dificultades en los procesos de enseñanza y aprendizaje de contenidos. Una vez que la educación fuera declarada como derecho universal, se propició la masificación de la escuela elemental para atender a grandes cantidades de niñas, niños y adolescentes. Hasta hace poco, la UNESCO desarrolló e impulsó una metodología para la llamada Escuela Unitaria de la que surgieron algunos programas para escuelas multigrado que aún no desarrollamos en Chiapas, donde sumamos más de quinientas escuelas unitarias rurales. La modalidad multigrado no está considerada dentro de la política educativa como un servicio educativo. Los contextos comunitarios varían. Históricamente, la población escolar ha estado expuesta a un bajo aprendizaje, a la deserción o abandono escolar, a la pobreza, a la cultura y economía familiar, o al flujo migratorio local o exterior, a las costumbres y tradiciones comunitarias. Nuestro futuro sigue dependiendo de las políticas del gobierno en turno, del esfuerzo de las familias o de sacarnos la lotería para salir adelante. En el mejor de los casos, dependemos de la escuela, el trabajo seguro y de ahorrar para afrontar con éxito las crisis recurrentes que vivimos.
CONCLUSIONES
La educación seguirá siendo la base para mejorar la vida de nuestros hijos. El enfoque crítico, humanista y comunitario del proyecto educativo de la Nueva Escuela Mexicana demanda refrescar la política educativa en Chiapas. Recuperar la sensibilidad humana y profesional en la administración. Revalorar la historia individual y colectiva de los trabajadores. Una nueva reingeniería de las estructuras del sistema educativo estatal. Fortalecer los equipos y el trabajo académico para acortar la brecha del analfabetismo y mejorar resultados de aprendizaje de contenidos. Nuevos acuerdos sociales.


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