Las grandes sociedades cosmopolitas en las que se conjugan todas las culturas del mundo, lo auténtico va cambiando, ese es un gran riesgo, para los pueblos que no cuidan su identidad.
✍?IDENTIDAD POLÍTICA | José Adán (PpAltúzar) Figueroa
En un encuentro con el politólogo de origen Argentino Jorge Arias, en Madrid, España. Cuya charla fue iniciada en nuestra casa editorial, Ultimátum, con motivo a su viaje por nuestro Pais. En esta ocasión en un desayuno ameno en la plaza España, de la calurosa y cosmopolita ciudad de Madrid, tuve la oportunidad de platicar ampliamente algunos tópicos relacionados con la democracia participativa y como parte del proyecto de la Escuela Democrática, tema que se transcribe ampliamente.
Cabe destacar que estuvo también mi amigo Jorge Alberto Lopez Arevalo, académico de la UNACH y amplió conocedor de la formación profesional en la península ibérica, ya que cada año es invitado por la Universidad de Santiago de Compostela, como parte de su trabajo de investigación.
AQUÍ EL TEXTO COMPLETO:
La democracia es una construcción social compleja. Por supuesto partimos de las definiciones académicas, que también son múltiples y controversiales, pero en cuanto nos introducimos en la realidad variopinta de los países del mundo democrático occidental, nos encontramos con que el concepto “democracia” es diferente entre los países, pero también entre los sectores sociales que los integran.
Una primera aproximación a la complejidad de la democracia y su complejo presente nos indica que su diseño institucional y político hoy resulta ineficaz para atender las demandas de sociedades complejas y volátiles.
Las sociedades adhieren, mayoritariamente, durante las campañas electorales, a los dirigentes que prometen milagros, pero obviamente, esos milagros no se producen cuando triunfan y acceden al poder, con lo que se suman nuevas decepciones con la democracia, hasta la siguiente campaña electoral.
A su vez, los dirigentes que no prometen milagros no tienen chances de ganar elecciones. Por lo tanto, se produce un “abrazo mortal” entre las expectativas de la sociedad y la capacidad de los gobiernos para satisfacerlas.
Los dirigentes aprenden a sortear esta dificultad transformando a las democracias en autocracias. ¿Cuál es la pócima maravillosa que logra esa transformación? La identificación de las masas con el líder. Si se logra esa transformación se logrará que buena parte de la población acepte resignada el milagro de su desarrollo en tanto y en cuanto su líder se convierta en ídolo, haga goles que podamos festejar, aunque eso no resuelva nuestra vida.
Ese tránsito de “la democracia debe satisfacer mis necesidades”, a “mi líder sigue ganando y me toca esperar”, se refleja en dos herramientas indispensables para el análisis político, los indicadores estadísticos y las encuestas. Ambas herramientas indispensables para el análisis de la situación política.
Los indicadores estadísticos reflejan cuali-cuantitativamente la evolución de situaciones específicas (generalmente dolorosas) de la realidad social y económica. Pobreza, desigualdad, inseguridad, salud, educación, infraestructura, entre otras tantas cuestiones que dependen de las políticas públicas, de la eficiencia y de la transparencia del estado democrático para generar mejores condiciones de vida a la población.
Las encuestas reflejan lo que perciben los ciudadanos encuestados. El “clima de época” el “estado del humor social” y son herramientas imprescindibles para evaluar los comportamientos sociales y la relación entre los dirigentes y la sociedad.
Al funcionamiento de las democracias las medimos con indicadores estadísticos que nos muestran la ineficacia de las políticas públicas para transformar con velocidad las situaciones de desequilibrios y rezagos existentes.
A los dirigentes los medimos con encuestas. Los más exitosos han aprendido la lección y en torno a ellas construyen las autocracias. Están cada vez más desapegados de las buenas políticas públicas, de los esfuerzos por un estado eficiente y transparente, de los contrapesos institucionales y el control de la gestión pública… ¡no lo necesitan! Sólo se trata de empatizar; de interpretar adecuadamente la bronca de sociedades insatisfechas y gritarla a viva voz… con eso, por un tiempo alcanza y luego vendrá una nueva camada de irresponsables a repetir el ciclo. Algo así como “dime lo que te duele y lo gritaré por ti, pues mi voz es potente”. Siempre habrá un enemigo a vencer, que puede cambiarse cuantas veces sea necesario. Él será el responsable de tus frustraciones de ayer, de hoy y de siempre.
Sin embargo, subsisten núcleos importantes de ciudadanos, dirigentes de la sociedad civil y de la política que no bajan los brazos. Aquellos que saben que las sociedades que avanzan lo hacen en torno a acuerdos fundacionales de sus dirigentes, con planes y políticas de mediano y largo plazo. Los mismos que estudian indicadores estadísticos y se proponen transformar la realidad, construyendo el momento del fin de las autocracias y el resurgir democrático.
Con ellos va la esperanza de un futuro mejor, con la democracia.
ULTIMÁTUM
Las grandes sociedades cosmopolitas en las que se conjugan todas las culturas del mundo, lo auténtico va cambiando, ese es un gran riesgo, para los pueblos que no cuidan su identidad. Se modifica el entorno, la costumbres, la gastronomía, la esencia. México y Chiapas procura el respeto a su condición pluriétnica y pluricultural, se sostiene con la promoción y cuidados de la historia.
Ahora en Chiapas ya se trabaja intensamente para que el próximo gobierno inicie con plena disposición a mantener nuestra idiosincrasia. Ganar es un hábito difícil de perder. Por el momento, es cuánto.
jaltuzarf@hotmail.com
