Antes de que se vaya ... que entregue títulos y que pague a los maestros por su trabajo.
✍?REALIDAD A SORBOS | Eric Ordóñez
Recuerdo cuando comencé a estudiar la maestría. Lo hacía con el entusiasmo de quien aspira a un futuro mejor, confiando en que los procesos educativos estarían a la altura de las expectativas. Me parecía que los títulos, certificados y trámites necesarios para el crecimiento profesional fluirían de manera natural, al ritmo de nuestro esfuerzo. Pero muy pronto, la realidad me golpeó de frente: en Chiapas, los trámites relacionados con la educación parecen detenidos en el tiempo.
A lo largo de los últimos años, he tenido la oportunidad de dar voz a decenas de jóvenes que, desesperados, me han contado cómo las universidades privadas no les entregan sus títulos. Los han dejado en un limbo burocrático, atrapados entre excusas y trámites interminables que les impiden avanzar en sus carreras. Estos estudiantes no piden favores, solo exigen lo que han ganado con esfuerzo y dedicación. Sin embargo, la Secretaría de Educación, lejos de facilitar el proceso, parece ser la principal responsable de estos retrasos.
DOCENTES OLVIDADOS, PROMESAS VACÍAS
La situación no es diferente para los maestros. He cubierto manifestaciones de jubilados y maestros interinos que, con justa indignación, han salido a las calles a reclamar lo que se les debe. No piden más de lo que han trabajado; solo quieren su salario. Sin embargo, lo que reciben a cambio es una burla: cheques que no superan ni tres cifras. ¿Cómo se espera que vivan con tan poco después de haber dedicado su vida a la enseñanza?
Los maestros interinos, que siguen esperando el pago justo por su trabajo, se encuentran con excusas y promesas vacías. La Secretaría de Educación, en lugar de cumplir, juega con las fechas, moviendo las metas de pago indefinidamente. Cada nuevo ciclo trae consigo más incertidumbre, y los cheques, cuando finalmente llegan, son una burla.
LA MAFIA DEL PODER EN LA SECRETARÍA DE EDUCACIÓN
Lo que más indigna es que dentro de la Secretaría de Educación todo parece funcionar mejor cuando se “dispara para los chescos”. Poner un sello o mover un documento de un escritorio a otro parece requerir una pequeña “ayuda” que acelere el proceso. Es una verdadera mafia del poder.
La burocracia, lejos de ser un simple obstáculo, se convierte en una barrera inquebrantable para aquellos que no están dispuestos o no pueden ‘incentivar’ su progreso. Este sistema corrupto no solo retrasa el avance de estudiantes y maestros, sino que pervierte la esencia misma de lo que debería ser un servicio público.
UN SISTEMA PARALIZADO
El sistema educativo chiapaneco está paralizado. Los trámites que deberían facilitar el desarrollo personal y profesional se han convertido en una trampa burocrática. Los procesos son lentos, las respuestas son vagas y las soluciones parecen siempre fuera de nuestro alcance. Todo esto ocurre bajo la mirada indiferente de quienes deberían ser los guardianes de la educación en Chiapas.
La Secretaría de Educación se ha convertido en un obstáculo, no en un aliado. En lugar de abrir puertas, las cierra. En lugar de resolver, crea más problemas. No importa si eres estudiante o maestro, el mensaje es el mismo: espera, aguanta, resiste. Pero, ¿hasta cuándo? ¿Cuánto más se puede tolerar este nivel de ineficiencia?
LA BUROCRACIA COMO EXCUSA
Es fácil culpar a la burocracia. Es fácil decir que el sistema está sobrecargado, que los recursos son insuficientes, que la pandemia complicó todo. Pero estas excusas ya no pueden sostenerse. El tiempo ha pasado, y lo que era comprensible en un momento de crisis ya no lo es. Los estudiantes necesitan sus títulos, los maestros necesitan sus pagos, y Chiapas necesita una Secretaría de Educación que funcione.
Cada día que pasa sin resolver estos problemas es un día perdido para el futuro de Chiapas. Los jóvenes que deberían estar contribuyendo al desarrollo del estado están atrapados en una espera interminable. Los maestros, que deberían estar enfocados en su labor educativa, están luchando por sobrevivir en un sistema que no les paga a tiempo. Y mientras tanto, la Secretaría de Educación sigue paralizada, incapaz de responder a las necesidades más básicas.
Chiapas merece más. Merece un sistema educativo que funcione, que sea ágil y eficiente, que ponga las necesidades de estudiantes y maestros en primer lugar. Merece una Secretaría de Educación que asuma su responsabilidad, que deje de poner excusas y comience a dar resultados.
Antes de que termine esta gestión, lo mínimo que podemos exigir es que Rosa Aidé Domínguez Ochoa cumpla con lo que debe. No pedimos milagros, solo lo justo: que entregue los títulos a quienes los merecen y que pague a los maestros por su trabajo. Es un derecho básico, no un favor.
¡Antes de que se vaya, que tome chocolate y pague lo que debe!
Cordial saludo.

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