Debe haber más conocimiento local, porque si no conocemos nuestro entorno base inmediato, tenemos pocas herramientas para relacionarnos con el mundo, dijo el escritor Roberto Ramos Maza.
✍?Eugenio Hernández Sasso
No nos podemos entender en varios aspectos, sin concebir que somos centroamericanos por el área dialectal del español que pertenece a esa zona, así como la similitud de retablos, púlpitos, fachadas e inclusive las rocas, afirmó Roberto Ramos Maza, geógrafo, promotor cultural y escritor en el programa Historia e Identidad que conduce Marco Antonio Besares desde las plataformas digitales del diario Ultimátum.
ndicó que la riqueza de México es su gran diversidad cultural y natural, y Chiapas le proporciona ese mosaico del carácter centroamericano.
“Yo creo que eso ha sido un error nuestro, pero creo que al tener ese carácter que nos vincula a los países vecinos tendríamos que sacarle provecho también, yo creo que ahí hay mucho más allá incluso de lo económico y cultural”, expresó Ramos Maza.
Señaló que no hemos logrado conciliar con ese pasado que es real porque se nota en el arte colonial de Chiapas comparado con el Centroamérica
Al hablar de su obra Los años decisivos, dijo que 1828, 1821, 1824, es porque son decisivos en la historia de Chiapas, pues pasa de ser una provincia de una entidad administrativa del imperio español que era Centroamérica, a ser un estado mexicano.
En este periodo, agregó, los chiapanecos dejan de ser súbditos para volverse ciudadanos “y eso yo creo que es muy importante”.
Destacó que este suceso, a 200 años de distancia, podríamos decir que se ha convertido más en un día feriado en las fiestas patrias más largas del país “porque tenemos el 14 de septiembre, pero yo creo que sí se ha llenado de mitos de falsas historias de inexactitudes. Yo creo que es importante volver a revisar, porque sí considero que son años decisivos y sí considero que tenemos que tenerlos presentes, porque a mi juicio es un proceso que nos debe enrogullecer”.
No hay que olvidar, indicó, que fue un proceso pacífico y civil en el siglo 19, y fue participativo de alguna manera, no como lo imaginamos o como nos lo hacen creer.
Afirmó que ahí se derivó también un término que se ha utilizado mucho y se sigue utilizando, que indica un poco la fuerza que es cuando hablamos de anexión de Chiapas a México, que no fue tal sino un proceso pacífico.
El Chiapas que se une a México en 1824 es una entidad administrativa relativamente joven porque si bien en el siglo 16 se fundan dos provincias en este territorio actual que son Chiapas y Soconusco, en realidad el territorio que hoy conocemos, el que se une a México, el que forma el estado es una intendencia de Ciudad Real que apenas la crean en mil setecientos ochenta y tantos, cuarenta años antes.
Esto, explicó, había sido fruto de una reforma administrativa que se hizo en el siglo XVIII para gobernar un imperio tan vasto desde la península ibérica.
Estas intendencias, dijo, se crean en todo el imperio español y, en el caso de Chiapas, se unen las dos provincias en la intendencia de Ciudad Real “que ya tiene, por cierto, tres subdivisiones que sigue siendo vigentes porque cada una de las cabeceras siguen siendo las tres principales sedes del Estado Ciudad Real que es San Cristóbal, Tuxtla y Tapachula”.
Aseguró que somos centroamericanos, no nos sentimos.
Señaló que en su momento, fueron 19 estados que se unieron, junto con Chiapas, para formar la federación de México.
Dijo que las políticas públicas se deben orientar hacia el conocimiento de la propia diversidad, porque Chiapas es muchos Chiapas y ver de distinta manera nuestra vecindad.
Debería haber más conocimiento local, porque si no conocemos nuestro entorno base inmediato, tenemos pocas herramientas para relacionarnos con el mundo, porque de lo local podemos tener muchas cosas de lo universal.
“Lo noto en el caso de Tuxtla, y veo que gran parte de la población no sabe su historia. Entonces cómo podemos esperar que haya cambios sustantivos si la mirada sobre Tuxtla o no hay o es equivocada”, precisó.
