Este padecimiento tiene mucho que ver con déficit de atención, rechazo y ansiedad, afirmó la licenciada Ana Laura Pinto.
✍🏽Eugenio Hernández Sasso
La adicción es un síntoma de algo que nos está pasando, sostuvo la licenciada Ana Laura Pinto Hernández, quien reveló además que esta ha sido considerada como un grave problema de salud pública y mental, ya que es una enfermedad, no un vicio como se le dice.
Entrevistada por la conductora de noticias Rubí Zúñiga, en los estudios del diario Ultimátum, Pinto Hernández explicó que este problema está considerado como un asunto de salud mental, porque de jóvenes todos quieren experimentar y prueban el alcohol, pero no todos llegan a ser adultos adictos a alguna sustancia.
Esto indica que muchos niños y adolescentes, por la necesidad de ser reconocidos o aceptados se quedan atrapados en el consumo y entonces “muchas personas adultas buscan algo, pero no saben qué es lo que están buscando”.
Destacó, en este sentido, que es importante saber dónde están, qué comunicación tienen con la familia y también qué tan disponible está la sustancia en el hogar, porque muchas veces se van todos a un restauran bar y consumen alcohol, lo cual le revela a los niños y jóvenes que es algo que cualquiera puede tomar a cualquier edad.
La adicción, agregó, es un síntoma de algo que está pasando en la vida de la persona, por eso no todas las que consumieron alguna sustancia en alguna ocasión, llegan a ser adictas en su edad adulta.
Si se revisa que esto tiene que ver con el trastorno del control de impulsos, afirmó que “estamos hablando de personas que tienen una necesidad de hacer, de satisfacer y no la encuentran. Tienen el impulso repetitivo por hacer las cosas”.
Quienes tienen un trastorno de impulsos se les desencadena la ansiedad, dijo, porque quieren efectos rápidos y el consumo de sustancias los nivela en el momento.
“Por ejemplo, el alcohol es un inhibidor dentro del sistema nervioso, entonces cualquier persona que tiene ansiedad, al consumirlo, supone relajación o un momento de estar bien, una sensación de placer”, indicó.
Reveló que en Chiapas hay cada vez más consumo de alcohol en jóvenes y por ello es importante voltear a ver a niños y jóvenes, ya que los adultos que son adictos traen detrás de ellos un problema de déficit de atención, porque no fueron diagnosticados en su momento.
Señaló que desde que se concibe un hijo debe haber una relación simbiótica en el que la madre debe darle suficiente atención, pero también darles libertad en la medida que crecen para que más adelante puedan desarrollarse seguros de sí mismos.
Comentó que los síntomas de un niño que consume alguna sustancia son el cambio de actitud, que ya no pasa mucho tiempo con sus papás y que de pronto se pierda dinero en la casa.
Manifestó que hay quienes platican que en su etapa de niñez o adolescencia no fueron atendidos, se sintieron rechazados por sus padres, aunque hayan tenido muchas cosas materiales, y entonces buscan algo placentero y, por la ansiedad, se desvían hacia el consumo de estupefacientes.
Afirmó que también se vuelven chantajistas, tienen una autoestima muy baja y eso no permite que tengan una relación sana y se convierten en narcisistas.
Para ayudar a niños y jóvenes con estos problemas, indicó que primero se les debe enseñar a confrontarse con su realidad, “pase lo que pase”.
Asimismo, se debe tener mucha comunicación entre padres e hijos, estar presentes en los momentos más importantes, y cuando hable hay que escucharlo porque no se sabe lo que pueda estar pasando en su vida.
También se debe consultar con personas expertas, agregó, porque hay que “jalarlos para detener las adicciones o el riesgo de volverse una persona adicta”.
Consideró que también se generan adicciones desde que los niños son muy pequeños, en las golosinas, en los juegos, el internet y las compras compulsivas.
Dijo que también se debe hacer conciencia que, ante una situación de estas, están frente a una persona enferma, no ante una persona viciosa, sino alguien que necesita de mucho apoyo para superar esa situación.
>Sin embargo, es importante la voluntad de la persona para salir de esa situación, porque de lo contrario nadie podrá hacer nada por ella.
Este padecimiento tiene mucho que ver con déficit de atención, rechazo y ansiedad, afirmó la licenciada Ana Laura Pinto.