El Plan México es una estrategia esperanzadora que busca reconfigurar el presente económico y social de la nación y redibujar el mapa de nuestro futuro compartido.
COLABORACIÓN INVITADA/Juan Carlos Gómez Aranda
México se encuentra en una encrucijada histórica, enfrentando retos monumentales que, lejos de ser sólo obstáculos, son también una provocación a la voluntad transformadora. En este contexto surge el Plan México, una estrategia esperanzadora que busca reconfigurar el presente económico y social de la nación y redibujar el mapa de nuestro futuro compartido.
Superar desafíos no es desconocido para nuestro país. Hemos sido puestos a prueba una y otra vez por crisis económicas, asonadas, terremotos, epidemias y tormentas y hemos demostrado que en los momentos más difíciles emerge nuestra verdadera fortaleza: la resiliencia, el talento y la visión para construir lo que parecía imposible, con hechos y resultados históricos más allá de la retórica.
El Plan México no es solo un proyecto; es un recordatorio de lo qué somos como país y una oportunidad para demostrar que podemos transformar las piedras del camino en cimientos sólidos para el desarrollo. El reto no es sencillo. Ignorar las dificultades sería ingenuo, pero también lo sería cerrar los ojos al potencial que yace detrás de cada adversidad.
También, nos da la oportunidad de consolidar a nuestro país como un actor clave en el escenario global, un líder regional en un mundo que clama por nuevas dinámicas económicas. Es más que un plan de gobierno; es un compromiso colectivo que exige esfuerzo, colaboración y sobre todo, visión de país. Se trata del relanzamiento de una transformación profunda y verdadera.
La estrategia que sustenta el Plan surge en un momento de profundos cambios económicos y políticos. La reconfiguración de las cadenas de suministro, la búsqueda de estabilidad energética y la rivalidad entre China y Estados Unidos han abierto una gran oportunidad para México. Nuestra cercanía geográfica con Estados Unidos, la fortaleza del TMEC y una fuerza laboral joven y competitiva colocan al país en una posición estratégica única, sin dejar de reconocer la existencia de tensiones internas vinculadas a la crisis migratoria y la inseguridad en algunas regiones.
El desasosiego que ha generado el segundo mandato de Donald Trump con la amenaza de deportaciones masivas, afortunadamente incumplidas al menos en la primera semana, la emergencia fronteriza, las políticas arancelarias punitivas, su guerra contra el fentanilo y la clasificación de los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas, ha introducido incertidumbre, pero también ventajas que se pueden aprovechar como mejorar la colaboración internacional para la generación de empleos. Cierto, de llevarse a cabo esas iniciativas que acechan, su impacto desestabilizador en lo económico y en lo social sería muy severo para ambos países, asimétricos, pero interconectados por una historia común.
No todo está entre nubarrones y no es confrontando, polarizando o cayendo en provocaciones como se puede llegar a negociaciones exitosas. Es con la cabeza fría, con estrategias inteligentes y bien construidas como se logran acuerdos, como lo ha dicho la presidenta Claudia Sheinbaum.
EN CHIAPAS SE AVANZA CON DETERMINACIÓN, SENTIDO DE APREMIO Y COORDINACIÓN CON EL GOBIERNO FEDERAL
Mientras tanto, la frontera sur es uno de los puntos más desafiantes pues se ha convertido en el epicentro de una cascada de desafíos migratorios. Miles de familias de Centroamérica, Sudamérica y el Caribe, e incluso de África y otras latitudes, ven en México un remanso o nuevo destino, mientras las presiones se acumulan y se desbordan las peticiones de refugio.
Chiapas está demostrando que hasta en las corrientes más difíciles es posible construir puentes. En los 53 días del inicio de la administración del gobernador Eduardo Ramírez, el estado se ha convertido en un ejemplo de cómo los desafíos pueden transformarse en oportunidades. En este empeño, sobresale la colaboración entre los gobiernos federal y estatal para que la recuperación de zonas afectadas por el crimen organizado permita garantizar que el flujo económico y social siga avanzando sin interrupciones. No hay desarrollo si no hay paz.
En días pasados, el Gobernador Ramírez dispuso importantes operativos en contra de la delincuencia en San Cristóbal de Las Casas, Villaflores y Villa Corzo, con importantes logros como el desmantelamiento de bandas de extorsionadores y detención de presuntos delincuentes, incluyendo un secretario municipal y otro jefe policiaco. También, la emblemática Tapachula dejó de ser la ciudad número uno en percepción de inseguridad pasando al seis, según encuestas; falta por hacer, pero se avanza con aplomo y sin dejar sector ni territorios excluidos de la aplicación de la Ley.
La historia ha demostrado que México y Chiapas tienen la capacidad de ir hacia adelante, de superar los retos y de transformarse en un torrente de desarrollo, estabilidad y bienestar. Este es un nuevo momento donde esos objetivos son posibles.
Twitter: @JCGomezAranda
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