“Esta oportunidad es un desafío inédito, pues en el mundo se habla de pocos países que trabajan con este sistema de justicia”, precisó el abogado Carlos Ozuna
Eugenio Hernández Sasso/Ultimátum
Desde el punto de vista político ya no va a ser sencillo negociar juicios al más alto nivel, pues con la participación activa de la gente en la elección de nuevos juzgadores “esos acuerdos dejarán de existir paulatinamente”, afirmó el abogado Carlos Ozuna.
Entrevistado por Eric Ordóñez, subdirector del diario Ultimátum, indicó que con la reforma judicial la impartición de justicia en altos niveles dejará de estar sujeta a otros intereses, puesto que habrá jueces y juezas ciudadanos.
“Si este proceso se hace de una manera ordenada, con la participación activa de la gente, considero que va a cumplir su expectativa, a mediano plazo, con una justicia imparcial, pero no me refiero a la que se da de primera mano, sino a las altas esferas del poder donde se arreglaban acuerdos en grandes casos, poderosísimos, de impartición de justicia”, explicó.
Esta reforma judicial, manifestó Carlos Ozuna, es el parteaguas para que el estado haga lo mismo, para que la replique de manera ordenada y, con este principio rector del humanismo permita que permee una posible reforma constitucional en el estado para elegir jueces y magistrados.
Esta oportunidad es un reto histórico, inédito; de hecho, en el mundo se habla de pocos países que trabajan con este sistema de justicia por elección, agregó el jurisconsulto.
Explicó que Bolivia es uno de ellos, ya que en Estados Unidos se hacen estos mecanismos, pero para ciertas posiciones, no para la estructura de justicia como tal, lo mismo que en otras naciones.
“México, después de Bolivia, es el país en donde se va a elegir completamente toda la estructura de justicia” dijo.
Cuestionado acerca de la necesidad de la reforma judicial, indicó que desde el punto de vista jurídico el derecho debe ser dinámico, cambiante y adaptarse a la realidad social.
“Debe ser pragmático y considero que al discurso de la oposición le faltaron razones a sus argumentos, porque permitieron que pasara”, subrayó.
Como la reforma ya es un hecho, es una realidad jurídica y social, Carlos Ozuna aseguró que toda la sociedad debería sumarse a la participación activa, sobre todo la oposición como actores políticos y retroalimentar el proceso, más allá de criticarlo.
Consideró que hoy más que nunca hay división de poderes, porque antes existía en teoría, más no en la práctica.
“Por la simple y sencilla razón que se elegían mediante acuerdos políticos que se formalizaban a través de un procedimiento constitucional”, añadió.
Actualmente los juzgadores se elegirán mediante un proceso donde la gente tiene el poder de decidir quiénes ocuparán los cargos dentro del poder judicial.
“La primera parte ya está formalizada y la segunda será con la participación activa de todas las personas”, manifestó el jurista.
Comentó que el discurso incrédulo de la oposición está orillando a que la gente pierda la fe a los que todavía creen en los cambios.
Sin embargo, consideró que a través de esta elección es donde se va a ver la verdadera división de poderes.
El proceso para llegar al día de la elección de jueces, juezas, magistrados, magistradas, ministros y ministras de la Suprema Corte de Justicia de la Nación está en una etapa crucial, porque ya se hicieron los sorteos, después de dos filtros, y el Senado de la República debe enviar las listas validadas al Instituto Nacional Electoral (INE).
El inicio de campaña, informó, será el 30 de marzo. El proselitismo, evita el financiamiento público y privado, solo se hará a través de redes sociales, foros, visitas a universidades y asociaciones civiles que inviten a los candidatos a participar y externar su opinión para que promuevan el voto.
La jornada comicial se llevará a cabo el primer domingo del mes de junio de este año y el pueblo saldrá a votar por los juzgadores, después de una campaña de 60 días.
Platicó una anécdota en la que dijo que desde los 18 años aspiraba a trabajar en el Poder Judicial como meritorio, pero lo más complejo es que nunca pudo serlo, a pesar de tocar puertas.
Comentó que en sus prácticas jurídicas de la universidad también le tocó buscar oportunidades para entrar a un Tribunal Colegiado y no se le dio, lo cual lo llevó a frustrarse.
Sin embargo, ahora que es Licenciado en Derecho por la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, cuenta con varios diplomados en materia de derechos humanos y una maestría con grado de investigador, del Instituto de Investigaciones Políticas de la UNACH, se le abrió la oportunidad de participar en esta elección.
“Esta oportunidad es un desafío inédito, pues en el mundo se habla de pocos países que trabajan con este sistema de justicia”, precisó el abogado Carlos Ozuna
A través de este proceso se va a ver la verdadera división de poderes.
