Los millones de pesos mensuales que se pagaban por la recolección de basura hizo que le brillarán los ojos, más no el cerebro
TAROT POLÍTICO/Amet Samayoa Arce
A regañadientes, el Ángel “Caído” Torres Culebro, alias “El Huérfano”, ha dado reversa en varias situaciones que se le han ocurrido para agenciarse “una tranza” que le incremente su patrimonio dudoso, toda vez que además de vender a una empresa privada el derecho a invadir con publicidad lugares públicos de Tuxtla Gutiérrez, también creyó que la recolección de basura le daría buenos dividendos. Desde que llegó al Ayuntamiento, el “Querubín Malvado” se le puso al brinco a la empresa Veolia ante su determinación de rescindir el contrato, a pesar de exponerse a sufrir penalizaciones legales y económicas por este hecho. Cuando confirmó que la compañía encargada de la gestión de residuos se iba, visualizó un nicho de oportunidades para que, según su soberbia e ignorancia en el tema, el Ayuntamiento daría el servicio seguramente bajo la idea del manejo de millones y millones de pesos para hacerse de más fortuna. Fue así como el convenio se rompía a partir de enero del 2025, a pesar de que el contrato vencía hasta el año 2026. A partir de ahí la población empezó a padecer la deficiente recolección y se comenzaron a detectar montañas de basura en los contenedores por todas partes.
Se relamía con doce millones
A este alcalde, importado directamente desde Tabasco, le valió un cacahuate esta situación, aún a sabiendas que los desechos no recogidos o mal eliminados impactarían en la salud y el medio ambiente. El político “huérfano” solo tenía en mente hacer el trabajo que le generaría, desde luego, ganancias para sus bolsillos mediante la tranza con el levantamiento de la basura, para lo cual el Ayuntamiento tuxtleco tiene que destinar entre 12 y 13 millones de pesos mensuales. Se imagina la cantidad, el “Caído” ya se relamía con sus “doce millones”. Es más, hasta filtró, en su momento, la especie de que para eficientar el servicio el municipio requería de por lo menos 10 camiones recolectores, los cuales, a un precio de 4.5 millones de pesos, representaban una inversión de 45 millones. Es decir, el negocio tenía que salir por cualquier medio, el caso era ganar dinero para sustentarse la vida de nuevo millonario que se da y, además, financiar la supuesta campaña que pretende hacer, desde ahora, para promover su reelección y candidatura para gobernador en el 2030. Es un sueño guajiro porque si se hace una encuesta seria, en este momento, tal vez el 99 por ciento de los ciudadanos en edad de votar pedirían que lo encarcelaran por todos los disparates que ha protagonizado. Esa es la realidad que vive Tuxtla con un alcalde incompetente para gobernar a favor del pueblo, además de ser hasta simple para hacer negocios, pues la verdad es que la mayoría se le han caído, al igual que los domos que mal construyó cuando fue secretario de Obras Públicas en el gobierno del estado. Los millones de pesos mensuales que se pagaban por la recolección de basura hizo que le brillarán los ojos, más no el cerebro, y, luego de intentar hacerse cargo de esa responsabilidad en los primeros días de enero, lo único que logró fue que toda la ciudad se contaminará con los contenedores hasta el tope de desechos, sin que nadie los vaciara.
Con rodilleras ante los de Veolia
No se duda que recibió un fuerte jalón de orejas de “alguien” y, por ello, tuvo que dar reversa, recular y comprarse un par de rodilleras para hincarse frente a los directivos de la empresa Veolia y pedirles que por favor le ayudaran a resolver el problema generado por su evidente ambición desmedida al dinero. Ni hablar, al “Ángel Inclinado” se le fue otro posible negocio que, por supuesto, iba a reventar en la capital chiapaneca. Por ello, Veolia sigue y actualmente restableció el servicio de limpia, aunque no sabemos los términos de la negociación, pero intuimos que fue peor. Al Ayuntamiento de Tuxtla le salió más caro el caldo que las albóndigas, debido a la incapacidad de Culebro que debió haber definido esta situación desde cuando inició su “desgobierno”. No se duda que ahora los directivos de Veolia lo tienen del pelo, o de las orejas, y si no cede a los términos de un nuevo convenio se irán de nuevo y lo dejarán no solamente con el problema, sino también contribuirán a sepultarlo en el basurero de la historia. Sin duda ya cedió y le subieron la mensualidad para que se eduque y aprenda a respetar la legalidad y dejar se promoverse con gran soberbia que todo lo sabe, que todo lo puede.
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