Buscan colocar fichas en el gabinete federal, y, en esta ocasión, quieren que la presidenta Sheimbaum le dé el cargo de delegado de la Conagua a uno de sus allegados.
TAROT POLÍTICO/Amet Samayoa Arce
La correlación de fuerzas en Chiapas se identifica por una mezcla de dinámicas políticas, sociales y económicas, sin embargo, también hay grupos de poder que se disputan algunos cargos para gente afín a sus ambiciones e intereses, lo cual les permite mantener cotos, por tiempo breve o extenso, y un grado de influencia para tramar proyectos a futuro. Este el caso de Antonio Santos Romero, representante de la presidenta Claudia Sheinbaum en Chiapas, y la senadora Sasil de León Villard, ex aspirante a la candidatura al gobierno del estado en 2024, quienes traen una lucha encarnizada por hacerse de un cargo federal para uno de los integrantes de sus respetivos equipos. La entidad ha vivido históricos enfrentamientos provocados a veces por demandas de justicia social, autonomía y derechos humanos, pero en otras ocasiones se da en la lucha del poder por el poder, es decir, cuando un grupo pretende apropiarse de alguna posición y entra en disputa con otro que también pretende lo mismo.
La delegación de Conagua, la disputa
Antonio Santos y Sasil de León buscan colocar fichas en el gabinete federal, y, en esta ocasión, quieren que la presidenta Sheimbaum le dé el cargo de delegado de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) a uno de sus allegados. Ahí es donde está el detalle, diría Cantinflas, porque ese hecho puede generar una dificultad entre ambos. Sin embargo, en el primer round parece que Antonio Santos Romero no tiene mucha contundencia, pues su candidato a ocupar el puesto, Nemecio Raúl Hernández Rodríguez, quien fue dirigente del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en el municipio de Ixtapa, fue detenido hace una década por el delito de ataque a las vías generales de comunicación. La lucha está a todo lo que da con la senadora Sasil, quien también pretende el mismo cargo para uno de sus aliados. El objetivo de ambos políticos de altos vuelos es mantener a sus partidarios en cargos clave para lo que se ocupe más adelante, y qué mejor que una delegación federal que dura seis años. Las y los chiapanecos ya empiezan a realizar sus apuestas para ver de qué cuero salen más correas, pues ni Toño Santos ni Sasil de León están dispuestos a ceder en su cometido. Ambos buscan mover sus piezas con la mejor estrategia en el centro del país, pero al final de cuentas quien tendrá la última palabra será la doctora Claudia Sheinbaum. En Chiapas, quien se aclama como el mejor y único amigo de la presidenta es Antonio Santos, quien jura y perjura que ganará la partida, aunque su candidato a la delegación de Conagua haya sido detenido en alguna ocasión y no tenga muy buenos antecedentes. A lo mejor más adelante recula e impulsa a otro con mejor imagen y menos cola. El asunto es que, a escasos cinco meses de haber entrado la nueva administración federal, los políticos locales, como es el caso de los dos antes mencionados, buscan aprovechar las coyunturas del cambio reciente en la política local y federal, para ocupar espacios que les reditúen dividendos en el futuro inmediato y de mediano plazo.
De Tarot y Adivinanza
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