Aante la opinión pública ha quedado como un hombre irresponsable, abusador de mujeres e incapaz de asumir con valor sus errores,
TAROT POLÍTICO/Amet Samayoa Arce
El alcalde de Socoltenango, Juan Carlos Morales Hernández, forma parte de las noches de “más de 30” del reconocido centro nocturno Madisson Club de Tuxtla Gutiérrez. Todos los miércoles acude bien acompañado de damas y caballeros a la mesa que, exprofeso, tiene reservada. El hombre se convierte en la estrella de la noche y, de paso, se comenta que se visualiza como un “gigoló”. En realidad a nadie le importaría a qué lugares acude y en qué gasta su dinero el presidente municipal de Socol, donde casi el 60 por ciento de la población se encuentra en situación de pobreza moderada y el 20 por ciento en pobreza extrema, si no fuera porque hay denuncias en su contra en la que se niega a cumplir con sus obligaciones como padre de una menor que ha dejado en el total abandono.
Como a Juan Carlos Morales le encanta el jaleo, todos los miércoles acude al Madisson para hacer vibrar sus emociones en noches inolvidable con bebidas y las mejores experiencias. Como siempre sale contento de ese lugar, las cuentas son bastante abultadas y las propinas muy generosas; vaya, los meseros hasta se pelean por atenderlo.
¿Y en qué quedó el expediente 991/2024?
El asunto es que sobre su conciencia pesa el expediente número 991/2024, relativo a un juicio ordinario de reconocimiento de paternidad, promovido por Belinda Yaneth “N”, con quien procreó una criaturita a la que ahora no quiere reconocer ni mucho menos cargar con los gastos de manutención correspondientes.
Recordamos que la historia relata que Belinda quedó embaraza luego de mantener una relación íntima con el alcalde de Socoltenango, pero, al negarse a abortar, Juan Carlos Morales Hernández le negó la pensión a la que su bebé tiene derecho. Esto llevó a que la víctima presentara una denuncia legal que hasta ahora no ha tenido mucho éxito, por lo que también se ha visto en la necesidad de recurrir a la acusación pública en medios de información y redes sociales, con el propósito de pedir apoyo y lograr que se le haga justicia ante el poder que Juan Carlos Morales dice ostentar. Aquí no solamente deben intervenir las instancias legales respectivas, sino también las organizaciones feministas, aquellas que defienden los derechos de las mujeres, para que la situación no quede impune, ya que el alcalde de Socoltenango se dice protegido de Rutilio Escandón Cadenas y de Ismael Brito Mazariegos. Al parecer este sujeto no se ha enterado que Rutilio ya no es gobernador ni Brito secretario general de Gobierno, es más, este último ni la curul de diputado local conserva. Lo que debe hacer, si no lo ha hecho, es cumplir con sus obligaciones como padre de esta bebita que cuenta con un año y medio de edad, antes de que vayan por él los Pakales. El desobligado padre no ha comprendido que el de Eduardo Ramírez Aguilar es un gobierno de Cero Impunidad. Aquí no cuentan las fotografías abrazado con él ni mucho menos, porque todo aquel que viola le ley debe pagar por su delito, sobre todo cuando se trata de inmoralidades como estas. En una carta publicada en redes sociales, Belinda sostiene que “desde el día que este señor se enteró que yo estaba embarazada comenzaron sus amenazas e intimidaciones en mi contra para que yo no tuviera a mi bebé, comenzó el maltrato psicológico para hacer lo que él quisiera, ya que como él dice su imagen es lo más importante, pero como mujer y gracias al apoyo de mi familia decidí tener a mi bebé”.
De Tarot y adivinanza
¿De cuál imagen hablará Juan Carlos Morales, de la que tiene en el Madisson o de alguna otra? Porque ante la opinión pública ha quedado como un hombre irresponsable, abusador de mujeres e incapaz de asumir con valor sus errores, dar la cara y responder con las obligaciones que le corresponden con su nueva hija. En su misiva, la víctima continúa “Me ha amenazado que él tiene todo el apoyo y el poder del señor Gobernador, que no le puede pasar nada COMO EL LO DICE EL DINERO QUE TIENE LO PUEDE TODO”… Servidos.
