La menstruación y lo que acarrea para la salud de las mujeres, sigue siendo un tema pendiente para el Poder Legislativo y para las instituciones laborales.
COLABORACIÓN INVITADA/Enriqueta Burelo
La menstruación es una parte integral del sistema reproductivo femenino y tiene como objetivo principal preparar el útero para un posible embarazo. Es un proceso natural y normal que ocurre aproximadamente una vez al mes en la mayoría de las personas con útero, aunque la duración y el flujo pueden variar de una persona a otra.
Sin embargo, es un tema que aun en pleno siglo XXI sigue siendo tabú y es llamada de mil maneras, denominaciones vagas como “estar mala”, “estar indispuesta”, “estar manchada”, “cosas de chicas”, “estar en esos días” y otras muchas. En ocasiones, se representa la menstruación como una visita: “me ha visitado mi prima”. Otras palabras hacen referencia a la regularidad de este fenómeno, como la propia menstruación, regla o periodo. Menstruación procede del latín mensis, “mes”, mientras que regla viene de la palabra también latina regula, y está relacionada con regular, en el sentido de “que sucede a intervalos iguales o semejantes”, como también se ve en “regularidad” o “regularmente”.
En otras lenguas sucede algo parecido. En China, es frecuente referirse a ella formalmente como lijia (“vacaciones convencionales”) o yuejing (“experiencia mensual”), pero de manera coloquial se suele hablar de dayima, que significa “tía materna” y se construye en frases como “me ha visitado mi tía” o “tengo a mi tía de visita”.
Como vemos, una visita es una manera frecuente de presentar la menstruación. A veces la persona que visita presenta características especiales, como en el inglés aunt Flo, “tía Flo” (Flo puede ser un acortamiento de Florence, pero suena como flow, es decir, “corriente” o “flujo”). Esta metáfora se repite en una novela de Valle-Inclán Luces de Bohemia, cuando la Lunares dice “Esos mismos (quince años) tendré. Ya pasa de tres que me visita el nuncio”. El vestido rojo del nuncio, representante diplomático del papa, es lo que origina la frase.
Y la visita de la tía, se transforma en una barrera para insertarse efectivamente al mundo laboral. al menos 35% de las trabajadoras han sufrido un efecto negativo por el descuento salarial por ausencias, las licencias por menstruación, es decir, los permisos que se otorgan a las mujeres por los efectos que causa en ellas, son escasos pues sólo en cuatro estados de la república se otorgan, estos son Colima, Hidalgo, Nuevo León y Michoacán. Sin embargo, solo 9% de las mujeres en esos estados ha tomado una licencia por menstruación; mientras que 75% ha tenido dificultad para acceder a ella.
De acuerdo con el estudio Menstruación y productividad laboral, el tabú que impacta en el resultado del negocio, elaborado por Dalia Empower y Plenna en colaboración con Essity, al menos 53% de las mujeres sufren dolor por efectos de la menstruación. Cada mes las mujeres se enfrentan desde cólicos en el 95% de los casos, hasta molestias que las incapacitan en el 48%, lo cual afecta su productividad en sus actividades diarias. El 45% de las encuestadas ha faltado o intentado faltar a su trabajo debido a las molestias menstruales y los múltiples síntomas que se presentan.
Que representa en nuestro país donde 24 millones de mujeres forman parte de la fuerza laboral, los datos arrojados por la investigación, significa que todas ellas sufrirán cada cierto periodo una serie de molestias en mayor o menor grado que afectará su productividad, ante esta situación, existen empresas que han asumido una actitud asertiva o en otras palabras una política laboral con perspectiva de género: licencias menstruales, días de descanso pagados, flexibilidad horaria, home office o algunos permisos especiales. Por su parte, el 11% de las empresas reporta que han integrado a sus políticas empresariales algún beneficio para las mujeres cuando tienen molestias debido a la menstruación, señala el estudio.
Agrega que entre las empresas que han implementado estas políticas destaca que son de diversos giros como servicios, comercio o industrias y de todos los tamaños, pues tanto las han integrado empresas grandes, de más de 500 personas colaboradoras) como pequeñas empresas (menos de 20 personas colaboradoras
Finalmente podemos concluir de acuerdo a los datos obtenidos que en promedio una mujer que trabaja en una empresa que cuenta con políticas por las molestias de la menstruación, se ausenta 7.5 días al año; mientras que si lo hace donde no existen estas medidas, falta 8.5 días. Es decir, un turno laboral más. Sin embargo, el 56% de las encuestadas no informa que sus ausencias se deben a molestias menstruales por temor a repercusiones laborales, lo que sugiere que el ausentismo real podría ser mayor.
La menstruación y lo que acarrea para la salud de las mujeres, sigue siendo un tema pendiente para el Poder Legislativo y para las instituciones laborales.
