El 8 de marzo es más que una fecha; es el reflejo de una lucha histórica que ha abierto caminos para las generaciones futuras
Sandra Paredes/Ultimátum
El 8 de marzo no es solo una fecha en el calendario. Es el eco de una lucha que atraviesa generaciones, el recordatorio de que cada paso dado por una mujer abre camino para muchas más. En México, la historia se escribe con letras de mujer, y en este 2024, por primera vez, con una presidenta al frente de la nación. Pero más allá de los hitos políticos, la transformación del país ha sido impulsada por mujeres en todos los ámbitos: en la ciencia, la cultura, la política, la educación y el periodismo.
Las mujeres han estado aquí siempre, resistiendo, alzando la voz, rompiendo barreras. No se trata solo de quienes hoy ocupan cargos públicos o lideran empresas, sino de aquellas que desde sus espacios han cambiado la vida de otras personas, de quienes han desafiado normas impuestas y han forjado nuevos caminos para la igualdad.
En Chiapas, tierra de profundas raíces y luchas históricas, el papel de las mujeres ha sido clave. Son guardianas del conocimiento, activistas incansables, periodistas que revelan verdades, maestras que siembran futuro. Son líderes en sus comunidades y referentes de transformación social. Ellas han alzado la voz por las que aún no pueden hablar, han denunciado injusticias y han trabajado para construir un estado donde la equidad sea una realidad y no solo un discurso.
Este 8M, más que una celebración, es una jornada de reflexión y reconocimiento. Porque, aunque se han ganado muchas batallas, la lucha aún no termina. Porque cada derecho conquistado ha sido el resultado del esfuerzo de miles de mujeres que no desistieron. Porque cada historia de éxito es también una historia de resistencia.
En un mundo que avanza hacia la equidad, la voz de las mujeres sigue siendo el motor de transformación. Y en este día, en cada calle, en cada protesta, en cada página escrita y en cada acto de valentía cotidiana, su legado sigue creciendo.
