El autor de Óscar Oliva: Al Norte del Futuro, manifestó que este el primer libro en México dedicado al estudio de la obra del poeta, escritor, periodista, locutor y promotor cultural nacido en Chiapas
Eugenio Hernández Sasso/Ultimátum
El miércoles 12 de marzo, a las seis de la tarde, se presentará el libro Óscar Oliva: Al Norte del Futuro, escrito por José Natarén Aquino, en el auditorio del Centro Cultural de Chiapas, Jaime Sabines, ubicado en el parque 5 de mayo.
Entrevistado por Amet Samayoa Arce y Eric Ordóñez, director general y subdirector del diario Ultimátum, el escritor informó que los comentarios estarán a cargo de Yadira Rojas León, coordinadora de la carrera de literatura de la UNACH; Balam Rodrigo, poeta con varios premios nacionales, y el vate Eduardo Hidalgo.
Explicó que el libro, el cual forma parte de una colección editada por el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes (Coneculta) se conforma de seis ensayos inéditos, ya que ha publicado otros en destacadas revistas de literatura.
Dijo que al escribir el libro busca difundir los hallazgos y revelaciones que a él le ha dejado, como lector, la obra de Óscar Oliva.
Aseguró que “los hallazgos y revelaciones son una función muy importante como lector no solamente del escritor”.
Este volumen, añadió, representa una satisfacción para el protagonista, porque es el primer libro en México dedicado al estudio de su obra de Óscar Oliva.
Una de las principales funciones de los amantes de la literatura, precisó Natarén Aquino, es invitar a la gente a que lea, porque a todos les sale, en algún momento, el deseo de escribir, pero se descuida la lectura.
Comentó que es mejor ser un buen lector que un mal escritor, y recordó a Borges, quien se jactaba de sus lecturas más que de sus obras.
Consideró que formarse como lector no es fácil porque además de hacerse el hábito hay que saber elegir.
Recomendó seleccionar lecturas “que más nos llenen, que más nos estimulen, incluso que más nos reten, lecturas difíciles, aunque si alguien quiere lecturas fáciles también es válido”.
Destacó que la poesía de Óscar Oliva se va complejizando al punto de que exige, “aunque al final todos los grandes poetas nos exigen: Shakespeare, Neruda, Eliot, Huidobro, Borges”.
Reveló que ha tenido la fortuna de platicar con Óscar Oliva muchas veces, quien le ha enseñado muchos autores que él no conocía.
Señaló que la poesía siempre da pie para el diálogo y el encuentro con otras personas para conversar, intercambiar ideas, experiencias, emociones y vivencias.
Afirmó que, en sus pláticas con Óscar Oliva, han concluido en que la poesía es un puente comunicación con los otros, para construir comunidad.
Comentó que, en San Cristóbal, alguien le preguntó si mencionaba a Agustí Bartra en su libro y respondió que sí porque este poeta español es clave en la vida de Óscar Oliva, pues fue su maestro, al igual que de Bañuelos y Heraclio Zepeda.
Declaró que de la misma manera que Bartra orientó a todos estos bardos, Oliva lo ha hecho con José Natarén, pues la relación es de discipulado.
Dijo que el primer comentario que llamó la atención de la crítica sobre la obra poética de Oliva es el que hizo Octavio Paz en 1966, para la antología de poesía en movimiento que incluye a los tres escritores tuxtlecos de La espiga amotinada: Bañuelos, Heraclio Zepeda y Oliva.
“Ahí Octavio paz lo compara con Éluart y dice: arquitecturas verbales hechas de aire, una cosa así más o menos, y le asigna a Óscar Oliva el símbolo viento. Esto lo toma Octavio Paz del I Chin, aquel libro de sabiduría oriental. Todo esto yo lo consulté para escribir el libro”, precisó.
Sin embargo, lamentó que varias cosas no se pudieron incluir en la obra, como los ensayos ya publicados, material hemerográfico, versiones de poemas conocidos, alternativos y los discursos de Oliva.
Manifestó que el reto era escribir algo a la altura y digno del poeta chiapaneco.
Destacó que para escribir la obra se llevó entre dos o tres años, sin embargo, “dándole vueltas, leyendo, lo que yo le llamo la chamba hermenéutica, tal vez ocho o diez años”.
