Mientras Tapachula ha mejorado en percepción de inseguridad, Tuxtla ha caído en las evaluaciones, reflejando un incremento en la sensación de miedo entre la ciudadanía.
Eric Ordóñez/Ultimátum
El fiscal general del Estado, Jorge Luis Llaven Abarca, reconoció la falta de alineación del gobierno municipal de Tuxtla Gutiérrez con la estrategia de seguridad implementada por el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, lo que ha derivado en un aumento en la percepción de inseguridad en la capital chiapaneca.
En el marco de la estrategia estatal, el fiscal explicó que Tuxtla y Tapachula son prioridad debido a su densidad poblacional y su peso en la incidencia delictiva, representando en conjunto el 45% de los delitos del estado. Destacó que, mientras Tapachula ha mejorado en este índice, Tuxtla ha caído en las evaluaciones, reflejando un incremento en la sensación de miedo entre la ciudadanía.
“Hemos trabajado de manera coordinada con los presidentes municipales, pero en el caso de Tuxtla nos falta reforzar esa sinergia. La figura política más importante de un municipio es el alcalde, y es fundamental su compromiso con la seguridad”, enfatizó Llaven Abarca.
El fiscal detalló que la estrategia de la FGE en la capital, denominada Tuxtla Capital Segura, busca fortalecer la proximidad ciudadana y mejorar la percepción de seguridad. Sin embargo, subrayó que “parece que no todos han entendido la prioridad del gobernador en este tema”, apuntando a la administración municipal encabezada por Ángel Torres Culebro.
Asimismo, indicó que la Fiscalía ha redoblado esfuerzos en prevención del delito, con presencia en escuelas y colonias, además de operativos de proximidad. “La seguridad es una prioridad del gobernador, y en la Fiscalía la hemos hecho propia”, sostuvo, asegurando que para la próxima evaluación se espera mejorar la percepción de seguridad en la capital chiapaneca.
Finalmente, reiteró que mientras Tapachula avanza en este aspecto, Tuxtla aún enfrenta desafíos que requieren mayor coordinación y compromiso por parte de todas las autoridades municipales.
Cabe recordar que no es la primera vez que desde el gobierno estatal se advierte que la estrategia de seguridad en la capital necesita un cambio de rumbo. El propio fiscal, ha señalado que la inseguridad en Tuxtla no solo es un problema operativo, sino también de percepción y comunicación. La ciudadanía sigue sintiéndose insegura, no porque no haya esfuerzos en materia de seguridad, sino porque la falta de liderazgo municipal ha impedido que esos esfuerzos tengan impacto real.
Anteriormente, Llaven Abarca fue directo: la estrategia de comunicación del ayuntamiento está equivocada, lo que ha incrementado la percepción de inseguridad. No es que la violencia haya desaparecido mágicamente, sino que el gobierno municipal no sabe cómo comunicar lo que hace.
