En todo el país, este 30 de marzo salieron a la captura del voto 3 mil 422 aspirantes que pretenden quedarse en alguno de los 881 cargos de impartición de justicia que, a nivel federal, están en disputa.
TAROT POLÍTICO/Amet Samayoa Arce
Este domingo arrancaron las campañas de todos los aspirantes a juzgadores que participarán en la jornada electoral que se llevará a cabo el próximo 1 de junio del presente año. Los aspirantes, durante 60 días, harán hasta lo imposible por conquistar el voto de la ciudadanía, solo que con recursos financieros limitados y espacios restringidos en medios de comunicación. En todo el país, este 30 de marzo salieron a la captura del voto 3 mil 422 aspirantes que pretenden quedarse en alguno de los 881 cargos de impartición de justicia que, a nivel federal, están en disputa. La preocupación de autoridades del Instituto Nacional Electoral (INE), así como del propio Poder Ejecutivo es que la ciudadanía participe para legitimar este procedimiento que se hace por primera vez en México. Ese es el mayor desafío, sobre todo porque en este inédito proceso lo que impera es la carencia de recursos por todas partes. Todos aquellos que participan fueron sometidos, primero, a una evaluación técnica de requisitos de elegibilidad e idoneidad, es decir, tenían que defenderse por lo menos en lo técnico y contar con buena fama. De ahí se derivaron otras cosas como la insaculación por tómbola para depurar la lista hasta quedar solamente aquellos que aparecerán en las boletas el 1 de junio.
Hasta la médula
Es muy importante que los jueces, juezas, magistrados, magistradas y ministros que resulten electos respondan al pueblo y no a una élite, porque esa es la esencia de la reforma para fomentar la transparencia y democratización del Poder Judicial. De otra forma estaríamos expuestos a un rotundo fracaso. La elección del 1 de junio no será igual a las que estamos acostumbrados para decidir por nuestros representantes en los poderes Legislativo y Ejecutivo. Aquí no habrá debates, ni voto en prisión preventiva oficiosa, tampoco de mexicanas y mexicanos en el extranjero, por citar algunas diferencias. Uno de los principales propósitos de llevar a cabo la designación de juzgadores al voto popular es el terminar con negociaciones oscuras en las altas esferas del poder, donde se presume que con el actual sistema se arreglan acuerdos para grandes e imperiales casos de impartición de justicia que derivan en impunidad. Asimismo, también se busca equidad, pues se dice que históricamente, en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), han pasado alrededor de 500 ministros, de los cuales solo 15 han sido mujeres. Esto obliga fundamentalmente a que, ahora que México es gobernado por la primera mujer de la historia, haya mayor representación femenina en la impartición de justicia. No debemos olvidar que desafortunadamente la percepción ciudadana es que en el Poder Judicial Federal existe nepotismo, corrupción, amiguismo e influyentismo. Ese fue el motivo principal que dio paso a la reforma para que los jueces y juezas fueran electos por el pueblo, ya que hasta ahora son los peores evaluados después de la policía de tránsito. O sea, corruptos hasta la médula. A nivel local la lista de participantes es bastante abultada, toda vez que en Chiapas aparecerán en la boleta 46 aspirantes a jueces del Vigésimo Distrito, así como 30 candidatos a magistrados de circuito. Los ciudadanos también tendrán derecho a elegir a nueve ministros de la SCJN, dos magistrados de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TSPJF) y tres magistrados de la Sala Regional Xalapa. Por cierto, entre los candidatos a magistrados del TEPJF se encuentra Gilberto Bátiz García. Este abogado chiapaneco y doctorante en derecho tiene una hoja de vida bastante interesante, sobre todo en materia de asuntos electorales. Su experiencia en la materia lo ha llevado a ser seleccionado para participar en esta elección, además, es ampliamente conocido en todo el estado. Los aspirantes tendrán a su disposición la paupérrima cantidad de un millón 500 mil pesos para hacer proselitismo durante 60 días, es decir, podrán gastarse 25 mil pesos diarios en promedio. Con esos reducidos recursos harán reuniones y visitarán las localidades que sean necesarias para convencer a la mayor cantidad de gente de que representan la mejor opción. Ojalá y les vaya bien, se manejen con honestidad y no se dejen corromper desde ahora por dinero de dudosa procedencia.
De tarot y Adivinanza
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