En 1962 el azar o los designios de la Diosa los llevaron a encontrarse, y a reencontrarse en junio de 1964.
CULTURA/José Natarén
Hablar de Octavio Paz es hablar del siglo XX mexicano. Hablar de una literatura en sí misma, y del mejor de nuestros poetas, uno de esos prodigios de la naturaleza y el devenir de la cultura de nuestra geografía, como López Velarde, Gorostiza o Sabines; pero, sobre todo, es referirse a una inteligencia poliédrica y de alcance universal, comotambién es el caso de Sor Juana o Rosario Castellanos, cuyo genio poético se volcó en diversos géneros. Es común indicar la preeminencia del magisterio, la asunción de la autoridad pontificia que recayó sobre el nombre del poeta a partir de 1959, tras el fallecimiento de Alfonso Reyes. Es hablar de la teoría y la crítica literaria, de la traducción, y del valor civil para renunciar al cuerpo diplomático en 1968; del monumento a la lengua que es Piedra de sol: de la pasión por el pensamiento y de la lucidez para diagnosticar y vaticinar en lo histórico y en lo político. Preclaro parafilosofar la literatura. Es decir México en el mundo y el único Premio Nobel de Literatura mexicano, y es recordar al compañero de la artista plástica Marie José Tramini, nacida en Mac-Mahon, Argelia, en el seno de una familia originaria de Córcega.
Octavio y Mari-Jo
En 1962 el azar o los designios de la Diosa los llevaron a encontrarse, y a reencontrarse en junio de 1964. Y así, durante 34 años, de forma sucesiva (porque el amor es, ante todo, encuentro con el otro, salir de nosotros hacia quienes nos dan plena existencia) y constante hasta la muerte del poeta, en 1998. Y más allá, incluso de la suya en 2018, cuando, como todos, ha vuelto al seno del silencio, como polvo, más polvo enamorado. Él, genuino poeta, estuvo consagrado a ella, a quien, con justeza,llamó “Esplendor”. Ella, en palabras del escritor Adolfo Castañón: “se aventuró en las artes plásticas armando cajas prodigiosas en la línea de Joseph Cornell, era una amateur en el sentido más poderoso de la palabra, es decir, una “musa”, como a ella le gustaba decir que llenaba las formas migratorias que pedían llenar el renglón de ‘ocupación’. Era sobre todo una lectora celosa y un ángel guardián de la memoria de Octavio Paz, al cual consagró su vida y el sentido de su vida, su calendario solar y lunar… Tal vez celosa hasta de Sor Juana”.
Conmemoraciones y recintos
Durante marzo y abril, la comunidad intelectual de México celebra con mayor esmero el legado del poeta pensador, cuya obra completa en 15 tomos es un surtidor de luz. Y ahora descubrimos también la valía de la obra artística (plástica y literaria) de María José Tramini. Estos últimos años, han sido de noticias felices para los miles de lectores y admiradores del poeta. Las cenizas de Mari-Jo (que escribió poesía en francés, bajoel seudónimo Yese Amory) y de Paz fueron depositadas en un memorial dedicado a ellos en el Colegio de San Ildefonso, el 31 de marzo de 2022. Y un año después el 31 de marzo de 2023, un bello inmueble -conocido desde 1735 como “La Perulera”- se convirtió en la sede donde se resguardan los bienes de la pareja y se difunde su legado. Esto fue un notable acierto de
la Secretaría de Cultura que, en coordinación con el Gobierno de la CDMX, a través del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia, DIF Ciudad de México, dio cumplimiento al mandato judicial emitido por el Tribunal Superior de Justicia de la capital del país, respecto a la causa testamentaria de Paz y Tramini.
La Doctora Claudia Sheinbaum Pardo, en ese entonces Jefa de Gobierno de la Ciudad, impulsó la coordinación con el Gobierno Federal para la creación para el inventario, promoción y difusión de este acervo, catalogado como Monumento Artístico Nacional. El INBAL levantó el inventario de los bienes antes localizados en los domicilios de Guadalquivir núm. 109 y Plinio núm. 333, que ahora se pueden admirar en La Perulera, oficialmente llamada:
Casa Marie José y Octavio Paz
Dirigida desde su fundación por la poeta Leticia Luna (antes de 2023, titular de la Coordinación Nacional de Literatura), la Casa Marie José y Octavio Paz se ubica en la Calle Felipe Carrillo Puerto 445, Colonia Tacuba de la Alcaldía Miguel Hidalgo. Es la casa de la poesía, del pensamiento y de la memoria de ambos artistas, y el recinto que recibe a los escritores de todo el país para celebrar los actos culturales significativos que se programan con frecuencia en el majestuoso Patio “El presente es perpetuo”; a las infancias y juventudes que toman los talleres impartidos en el recinto, al público en general, que puede conocer y apreciar la biblioteca personal del poeta (compuesta por 2mil 601 libros), 476 obras de arte de diversos creadores, entre ellos, por supuesto, Mari-Jo. Asimismo, permanecen en la Casa, cerca de 70 mil documentos, piezas de arte decorativo, piezas de joyería, prendas de vestir; fotografías, videos, negativos y audios en proceso de inventario.
Este centro de cultura realiza a menudo actividades -presenciales y virtuales- como presentaciones de libros, conferencias, charlas y visitas guiadas. Para conmemorar al autor de La llama doble, la dirección del recinto organizó el Festival “Octavio Paz, a 111 años de su natalicio”, que contará con la distinguida presencia de Beatriz Rojas Martínez, directora general del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia de la Ciudad de México (DIF Ciudad de México), institución albacea de la masa hereditaria del escritor, así como la participación de las escritoras Verónica Volkow, Lilvia Soto y el escritor Cuitláhuac Quiroga. En un segundo momento se reunirán las y los poetas Manuel Becerra Salazar, Mariana Bernárdez, Hernán Bravo Varela, Fernando Carrera, Fabián Espejel, Vanessa Fens, Mariana Pérez Villoro, Jorge Rave, Beatriz Saavedra y Martín Paz, para leer obra propia y del poeta mayor. El festival inicia a las 17:00 horas y es de acceso libre.
Octavio Paz (1914-1998). Recibió entre otros galardones, el Premio Nobel 1990, el Premio Nacional de Letras 1977, el Premio Cervantes en 1981 y el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 1993. De su obra, traducida a más de una treintena de idiomas, destacan: Libertad bajo palabra: obra poética 1935-1957 (1960), Blanco (1967), Ladera este (1962-1968) (1969), El mono gramático (1974), Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe (1982), Los privilegios de la vista (1987), La llama doble (1993) o Vislumbres de la India (1995). Creó y dirigió las revistas Barandal (1931), Taller (1939), El Hijo pródigo (1943) y Vuelta (1976-1998).
Celebremos a nuestro poeta en esta fiesta nacional de las letras mexicanas, leyendo y pensando, entre el amor y la palabra, en el prodigio y el encantamiento de la poesía.
Fotografía del inmueble: Arturo López/INBAL. Fotografía del poeta y Mari-Jo. Acervo Paz-Tramini.
