Aquel que inmortalizó la frase de: “ni me asusto ni me rajo” no ha entregado ningún buen resultado; hasta ahora no ha hecho nada significativo por y para los chiapanecos.
TAROT POLÍTICO/Amet Samayoa
Roberto Albores Gleason ha sido un diputado levanta dedos que solo busca ganarse la gracia de los poderosos para seguir parasitando del presupuesto público, pero no sé si podría sostener que haya hecho algo ponderable y medible por los chiapanecos. Ayer martes, como legislador del Partido del Trabajo (PT), subió a la tribuna de la Cámara de Diputados federal a respaldar la reforma a la Ley de Obras Públicas y Servicios Relacionados, con tal de ganarse la gracia de la presidenta Claudia Sheinbaum. Esta ley pretende, entre otras cosas, la implementación de la oferta subsecuente de descuento para mayor competitividad, reforzamiento del testigo social como mecanismo anticorrupción y el uso obligatorio de la bitácora electrónica y mejores reglas para anticipos y costos. Sin embargo, desde que asumió el cargo el 1 de septiembre de 2024, a Roberto Albores Gleason no se le había visto y se ignora completamente cuál sea su desempeño como legislador federal, porque en realidad se ha dedicado exclusivamente a calentar la curul y cobrar su generosa dieta mensual. Como diputado federal petista, el ex candidato del PRI a gobernador de Chiapas en 2018, le cuesta 80 mil pesos mensuales al Estado, además de ajustes anuales, variaciones presupuestarias, y presuntos pagos por evento, pero si se le preguntara qué ha hecho a favor de la gente que lo eligió, seguramente no podría decirnos nada porque no ha hecho nada.
Algo significativo?
Aquel que inmortalizó la frase de: “ni me asusto ni me rajo” no ha entregado ningún buen resultado; hasta ahora no ha hecho nada significativo por y para los chiapanecos. Su único fruto sobresaliente fue el de haber abandonado al PRI una vez que cayó en desgracia y luego pasarse al PT para ver si nuevamente podía ser candidato al gobierno del estado en 2024. Como no logró tal cosa, en el partido que ahora milita le dieron la oportunidad de ser diputado federal, pero a seis meses de haber llegado a San Lázaro no se sabe que haya hecho propuesta alguna, mucho menos que debata leyes en el Congreso de la Unión, porque se ha convertido en un legislador improductivo, un zángano en la Cámara de Diputados como muchos otros de Chiapas. Seguramente los habitantes de los municipios de Comitán de Domínguez, Frontera Comalapa, Nicolás Ruiz, Las Rosas, La Trinitaria, Socoltenango, Tzimol y Venustiano Carranza que integran el Distrito 8 federal deben estar arrepentidos de haber llevado a este político a la Cámara, pues a estas alturas no se deben sentir muy representados que digamos, toda vez que ni siquiera defiende sus intereses como ciudadanos y mucho menos escucha sus preocupaciones. Pedir que rinda cuentas de su trabajo ya sería un exceso. También habría que ver si siempre está en las sesiones o permanece ausente. Si es de los faltistas es seguro que ni siquiera discute temas específicos de interés para el país y el estado. Albores Gleason debería estar al tanto de los problemas que afectan a sus electores y trabajar en soluciones legislativas o en la búsqueda de recursos necesarios para solucionar lo más apremiante, si no es así, para qué le sirve a Chiapas tener un “representante” de esa categoría. Mejor que pida licencia y le dé la curul a su suplente.
De Tarot y Adivinanza
Finalmente solo recordar que en el pasado ya fue diputado federal y senador. Igual, ¡¡¡blof !!! …Servidos.
