Ultimatum Chiapas
  • Noticias
    • Chiapas
    • Nacional
    • Municipios
    • Editorial
  • Opiniones
  • Policiacas
  • Deportes
  • Entretenimiento
  • Tecnología
No Result
View All Result
  • Noticias
    • Chiapas
    • Nacional
    • Municipios
    • Editorial
  • Opiniones
  • Policiacas
  • Deportes
  • Entretenimiento
  • Tecnología
No Result
View All Result
Ultimatum Chiapas
No Result
View All Result
Home Opiniones

Bocones… ahora que sí tienen padre, la presencia les incomoda

4 de junio de 2025
in Opiniones
Tras años de omisión institucional, el gobierno -al fin- responde con presencia y firmeza ante el ataque en Frontera Comalapa. Hoy, la condena es pública, el operativo está en marcha y acabó el Estado mudo.

Tras años de omisión institucional, el gobierno -al fin- responde con presencia y firmeza ante el ataque en Frontera Comalapa. Hoy, la condena es pública, el operativo está en marcha y acabó el Estado mudo.

Compartir en FacebookCompartir en Twitter
Tras años de omisión institucional, el gobierno -al fin- responde con presencia y firmeza ante el ataque en Frontera Comalapa. Hoy, la condena es pública, el operativo está en marcha y acabó el Estado mudo.

REALIDAD A SORBOS/Eric Ordóñez

Durante al menos tres años, Chiapas fue rehén de la violencia. Las cifras crecían, los desplazamientos se multiplicaban, las carreteras eran bloqueadas por civiles armados y las balas resonaban en municipios fronterizos… y sin embargo, el silencio era norma. 

Morían personas, desaparecían comunidades, secuestraban policías. La prensa independiente lo registraba, las familias lo sufrían, pero la respuesta institucional era fría, distante, si no es que inexistente. Los titulares se maquillaban. Las conferencias ignoraban. 

Los boletines callaban. Y nadie —ni el gobernador, ni el fiscal, ni la titular de seguridad— se aparecía por los sitios donde se desangraba el estado. 

Hubo multihomicidios que no merecieron ni una línea de duelo oficial. Chiapas perdía su paz, su prestigio y su gente… y parecía no dolerle a nadie en las alturas. 

AHORA QUE SÍ ESTÁN 

El lunes 2 de junio, Chiapas volvió a sacudirse. Un ataque armado dejó cinco personas sin vida. La noticia se esparció como tantas otras, pero esta vez no hubo silencio. Hubo presencia. Hubo operativo. Hubo condena pública. Incluso hubo esquela. 

El gobernador Eduardo Ramírez Aguilar no se escondió. Fue uno de los primeros en pronunciarse. Asumió el golpe, lamentó las pérdidas, dio la cara. Y aunque parezca elemental, en este estado eso es ya una diferencia. 

Porque antes —y bien lo sabe quien ha seguido este contexto— era impensable ver al fiscal en campo. Menos aún al titular de Seguridad. Y ya ni hablar del gobernador. Las zonas violentas parecían tierra aparte, terreno prohibido para el poder público. 

Ahora, que se activa una respuesta, que se despliega presencia, que hay voluntad política de asumir el problema de frente, las voces críticas no tardan en aparecer. Que si es mediático, que si es oportunista, que si es demasiado. Como si doliera más la reacción que el crimen. 

QUE NO NOS CONFUNDAN 

No. No se trata de justificar la violencia, ni de normalizar la tragedia. Tampoco de convertir en virtud lo que debería ser obligación. Pero vale la pena reconocer: algo ha cambiado. 

En un estado que ocupa el cuarto lugar nacional en paz, pero que vive uno de los peores deterioros en percepción de seguridad, no se puede fingir que todo está bien. En 2024, la tasa de homicidios en Chiapas casi se duplicó, alcanzando su peor cifra registrada. 

Municipios como Suchiate, Metapa o Benemérito de las Américas llegaron a tasas extremas, similares a zonas de guerra. 

Más de 12 mil chiapanecos fueron desplazados. Otros cruzaron la frontera hacia Guatemala huyendo del crimen organizado. ¿Y antes? Nada. ¿Y ahora que se actúa? Críticas. No por honestas, sino porque incomoda ver al poder donde antes no se paraba. 

Chiapas registró 22 homicidios políticos en un solo año. Fue el estado con la mayor discrepancia entre percepción e índice real de paz. El miedo es real. Pero la respuesta también empieza a serlo. 

LA INCOMODIDAD DE GOBERNAR 

En Chiapas, estar presente incomoda. Porque visibiliza. Porque recuerda. Porque compromete. Y ese compromiso es el que no existía antes. Por eso ahora hay quien critica la esquela, el operativo, el ‘tuit’. Porque preferían al poder ausente, al que no molesta, al que deja hacer. 

Pero la indiferencia no es estrategia. Y en un estado que ha sido herido una y otra vez por la violencia, cada gesto de presencia institucional vale más de lo que muchos imaginan. 

Ojalá la seguridad no tuviera que medirse en cifras ni en balaceras. Ojalá bastara con declarar paz para tenerla. Pero mientras no sea así, la reacción oportuna, visible y humana debe reconocerse, aunque incomode a quienes siempre apostaron al caos. 

QUE NO GANEN LOS DE SIEMPRE 

Que no nos confundan los de siempre: los que durante tres años no dijeron nada. Los que ocultaron multihomicidios, minimizaron desplazamientos, negaron presencia del crimen organizado, y hoy reclaman operativos que ellos jamás activaron. 

Si algo necesitamos ahora es presencia con convicción, reacción con estrategia y dolor compartido. Porque si Chiapas va a recuperarse, será con un gobierno que no le dé la espalda. Aunque le cueste críticas. 

NOTA DEL AUTOR 

A mí no me gusta saludar políticos, ni mucho menos codearme con ellos. No me interesa una foto, ni un “compadre”, ni un lugar en la mesa. Nunca he creído que el periodismo esté para hacerles reverencias ni para andar de alfombra. El que agradece favores a un funcionario se vuelve deudor, y el periodismo no nació para eso. Nació para observar, para documentar, para dejar constancia. 

Hay quienes creen que ser buen periodista es aplaudir todo. Otros creen que es gritar todo. Ninguno de los dos tiene razón. A estos tiempos les falta algo más que escándalo: les falta conciencia, sentido común, capacidad crítica… y un poco de vergüenza también. 

Reconocer no es rendirse. Criticar no es odiar. Si algo celebro es la presencia de quien tiene que estar, porque cuando el poder se esconde, la violencia avanza. Yo no le debo nada al gobernador, pero celebro cuando alguien cumple con lo que el cargo le exige. Lo demás es saliva para cortesanos. 

Y a propósito del mes del orgullo, como dice mi sobrina: besos, bye. 🏳️ 🌈 

Cordial saludo. 

Discussion about this post

Ultimatum Chiapas

© 2025 Editorial MOSA
Sitio creado por XION Tecnologías.

Navegación

  • Aviso de Privacidad

Redes Sociales

No Result
View All Result

© 2025 Editorial MOSA
Sitio creado por XION Tecnologías.