En la UNACH, de casi cuatro mil aspirantes sólo 360 lograrán ingresar este ciclo. La alta demanda y la falta de infraestructura restringen oportunidades para futuros doctores.
MÁS ALLÁ DEL DISCURSO/Carlos Serrano
Cada año, miles de jóvenes en Chiapas y en todo México comparten un mismo anhelo: ingresar a la licenciatura de Médico Cirujano. Este sueño, profundamente legítimo y cargado de vocación, se enfrenta, sin embargo, a una realidad compleja y desafiante: la demanda por estudiar Medicina supera por mucho la capacidad de las universidades públicas en todo el país, donde Chiapas no es la excepción.
En la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH), esta situación se refleja con claridad. Para el ciclo escolar 2025, la convocatoria para ingresar a la carrera de Medicina recibió casi cuatro mil solicitudes, pero únicamente podrán ser admitidos 360 aspirantes, de acuerdo con la infraestructura y los espacios clínicos disponibles. Esto no es exclusivo de la UNACH. La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), por ejemplo, registró más de 15 mil solicitudes de ingreso a Medicina, pero solo podrá aceptar 200 estudiantes este semestre y 200 más el próximo. En el caso de la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), se recibieron cerca de mil solicitudes, pero la capacidad está limitada a 120 espacios.
Esta es una realidad que nos habla no solo del enorme interés por esta noble profesión, sino también de la limitada oferta de espacios en relación con la alta demanda. Lo que estamos presenciando no es, por tanto, un problema exclusivo de la UNACH ni de Chiapas, sino un fenómeno nacional, donde las capacidades de formación médica son rebasadas año con año.
Frente a este contexto y ante las muestras de inconformidad de algunos aspirantes y padres de familia sobre los recientes resultados del examen de ingreso, la actual administración rectoral, encabezada por el doctor Oswaldo Chacón Rojas, ha reafirmado su compromiso de que el proceso se condujo con absoluta transparencia, legalidad y sin margen para irregularidades.
La UNACH tomó todas las previsiones para garantizar que este procedimiento fuera intachable. Por ello, el examen de admisión se realizó bajo la supervisión de observadores externos y con el acompañamiento de autoridades del Sistema Estatal Anticorrupción. Este respaldo institucional es prueba inequívoca de la voluntad de la universidad de conducir todos sus procesos con apertura y bajo los más altos estándares de ética pública.
Pero la transparencia no es solo un discurso ni una postura que se defienda desde un escritorio. Es, ante todo, un principio que se debe ejercer en los hechos. Por esta razón, la UNACH ha dispuesto la apertura de un proceso de revisión para aquellos aspirantes que deseen verificar la calificación de su examen. Este ejercicio estará disponible para quienes así lo soliciten, con el fin de que no quede ninguna duda sobre la veracidad de los resultados. La Universidad reitera, así, su convicción de que todos los procesos deben ser claros, auditables y, sobre todo, libres de cualquier acto de corrupción.
A pesar de las limitaciones de espacio, la UNACH no es ajena a las aspiraciones de miles de jóvenes que quieren dedicarse al ámbito de la salud. Por ello, se trabaja actualmente en alternativas viables y necesarias, como la apertura de nuevas opciones de formación profesional vinculadas a este sector. De ahí que se espera que próximamente se den a conocer nuevas licenciaturas en áreas como Psicología Clínica, Fisioterapia, Nutrición y Atención Primaria de la Salud, todas ellas diseñadas no solo para diversificar la oferta académica, sino también para garantizar campos clínicos para los futuros egresados, un aspecto que hoy representa una limitación, no solo en Chiapas, sino en todo el país.
Este último punto es clave, porque no basta con abrir más espacios sin asegurar la calidad educativa ni las condiciones óptimas para la formación profesional. Las carreras del área de la salud requieren no solo aulas, sino también laboratorios, prácticas, estancias hospitalarias y, especialmente, campos clínicos suficientes para que los estudiantes puedan realizar su servicio social y sus internados conforme a los lineamientos establecidos. Este es uno de los principales factores que determinan la cantidad de estudiantes que pueden ser admitidos en este tipo de programas.
La UNACH está comprometida con la formación de profesionales de la salud altamente capacitados, pero lo hará siempre cuidando la calidad educativa y respetando la normativa que rige estos procesos a nivel nacional, por lo que este compromiso con la excelencia no es negociable.
Es comprensible la decepción que puede generar no obtener un lugar en la carrera deseada, pero también es importante tener claridad de que la transparencia y la equidad en los procesos no pueden ni deben ser sacrificadas ante la presión de la alta demanda. La educación pública, como bien colectivo, debe garantizarse bajo principios claros de justicia, mérito y legalidad.
El camino para muchos jóvenes quizá no será el que inicialmente imaginaron, pero eso no significa que sus proyectos de vida estén cerrados. La UNACH continuará trabajando para ampliar las oportunidades y para ofrecer más opciones de formación que respondan a las necesidades del sistema de salud, pero siempre bajo la premisa de cuidar la calidad y la pertinencia social de sus programas educativos.
En suma, la transparencia no es solo un compromiso de palabra, es la ruta que la UNACH ha decidido transitar, con la convicción de que solo así se fortalece la confianza de la sociedad en sus instituciones.


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