El Ejecutivo Estatal mantiene una agenda intensa: rapel en El Chiflón, convivencia ciudadana, inauguración de obras, refuerzo de seguridad y diálogo con todos los sectores.
IDENTIDAD POLÍTICA/José AdánAltúzar Figueroa
Vaya actividad incansable del El Ejecutivo Estatal, ha estado activo en diversas actividades en las últimas semanas. Ha participado en la cascada del Chiflón haciendo rapel, convivido en la plaza del Mariachi en Tuxtla, inaugurado obras en otros municipios, atendido asuntos de seguridad como política pública de alto impacto y realizado reuniones de trabajo con todos los sectores.
Nada sorprendente, así es su costumbre y a eso se comprometió en campaña.
Seguridad, salud, educación, ecología, protección civil, producción agrícola, atención a municipios, compromisos de campaña, entre otros asuntos de gran relevancia para la vida democrática de nuestro mencionado Chiapas.
Atrás quedaron esos pasados seis años en los que los chiapanecos lamentamos la parsimonia, la indiferencia, la actitud irresponsable, la improductiva administración pública en todos los ámbitos del gobierno de quien se colgó de los votos de López Obrador como candidato y del ya Presidente de la República Andrés Manuel López Obrador, quien le permitió permanecer indiferente ante todos los conflictos políticos, económicos y sociales que mantuvieron a la entidad en una crisis total.
Rutilio Escandón será recordado como el gobernador que menos trabajó. El Gobernador que iniciaba sus actividades a las 9:00 de la mañana, después de su actividad física y de su bien seleccionado desayuno, trasladarse a la oficina de gobierno y retirarse puntualmente a las 15:00 horas para disfrutar sus sagrados alimentos en su mansión del lado poniente de la ciudad sin padecer los calores, las carreras, los acosos de quienes deseaban acercarse a el para solicitarle algún apoyo. Toda esa posibilidad de despeinarse y desarreglar su impecable vestuario estaba vedada durante el periodo de gobierno.
De el sobresalía su esveltes, producto de sus cuidados personales en la alimentación y los hábitos de ejercicio y su impecable ropa, nunca manchada o arrugada. Su fijado peinado jamás sufría los embates de algunas manos que osaran tocarlo o que el viento pudiera al menos cambiarle del lado sus alineados cabellos. Casi nunca recibía a quienes solicitaban audiencia, estos eran canalizados a los titulares de las dependencias, al menos que la recomendación viniera del ejecutivo federal. Los asuntos fueron postergados durante todo el periodo de gobierno, inclusive obrando de mala fe, dejaron rezagos en los trámites en todas las dependencia estatales hasta de seis meses finales de gobierno. La ley de responsabilidades de los servidores públicos debería ejecutarse, fincándoles responsabilidades por su actitud irresponsable.
Ese periodo, marcado por el letargo administrativo y la desvinculación del gobierno con las problemáticas reales de la entidad, dejó cicatrices profundas en la memoria de la ciudadanía. La falta de acción y sensibilidad gubernamental agravó rezagos históricos y dinamitó la confianza en las instituciones. Con el paso del tiempo, la sensación de abandono público se tradujo en una demanda social cada vez más fuerte por un liderazgo genuino y efectivo, capaz de encarar los retos estructurales de Chiapas y devolverle el protagonismo en la escena nacional.
Fue así como la expectativa de cambio se convirtió en el motor que impulsó nuevos rostros y estilos en la política local, promoviendo una transición hacia modelos de gestión más participativos y visibles. La exigencia de cercanía, transparencia y resultados palpables se instaló como premisa fundamental para quienes asumieran el mando estatal.
LA NUEVA ERA
En contraste, el actual mandatario ha dejado en claro, con hechos y no solo con palabras, un estilo de gobierno dinámico y cercano a las personas. Resulta evidente cómo ha logrado imprimir su sello personal en la administración pública, enfrentando desafíos con energía y presencia constante en territorio. Donde antes había rutina y distancia, hoy hay movimiento, diálogo, y atención puntual a las problemáticas que afectan a la ciudadanía.
Sin embargo, esta transformación no ha estado exenta de críticas y escepticismo; voces opositoras señalan que la hiperactividad podría ser una estrategia de imagen más que un ejercicio de auténtica gobernanza. Aun así, la percepción general entre diversos sectores es que, en comparación con anteriores gestiones marcadas por la apatía y el desapego, la nueva etapa significa una bocanada de aire fresco en la política local.
La gente en los municipios, acostumbrada a la ausencia de sus gobernantes, ahora presencia visitas, recorridos y actos públicos que buscan generar confianza y mostrar resultados. El reto, claro está, no es solo mantener el ritmo, sino lograr que cada acción derive en beneficios concretos y duraderos para la población chiapaneca.
ULTIMÁTUM
Como parte de las funciones legislativas, el Diputado Mario Guillén Guillén, activamente señala cuando así se requiere, que el ejecutivo estatal cuenta con el respaldo del poder legislativo para poder consolidar las acciones que lleven a nuestra entidad al ámbito nacional de desarrollo y para ello también Eduardo Ramírez Aguilar mantiene un permanente diálogo con los poderes estatales y nacionalmente con la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien en reiteradas ocasiones a hecho público el respaldo al trabajo político del Gobernador de Chiapas. Vaya pues un saludo a quienes encabezan el Poder Ejecutivo, legislativo y judicial de nuestro querido Chiapas.
ULTIMÁTUM DOS
La ciudadanía chiapaneca, expectante, observa y evalúa cada paso del actual gobierno, consciente de la importancia que tiene la participación colectiva para consolidar la transformación prometida.
No obstante, persisten desafíos de fondo: la erradicación de la pobreza, la mejora de la infraestructura, la atención a los pueblos originarios y la creación de oportunidades para la juventud siguen siendo tareas urgentes que demandan soluciones integrales. El futuro de Chiapas dependerá en gran medida de la capacidad de sus líderes para escuchar a la sociedad y traducir ese diálogo en políticas públicas incluyentes y sostenibles.
En este escenario de cambio, la historia reciente sirve como recordatorio de la relevancia de un liderazgo comprometido y sensible, capaz de construir puentes y restaurar la confianza perdida. Así, Chiapas avanza, con la esperanza renovada de que la nueva era marque el inicio de un ciclo donde la ciudadanía y su gobierno caminen de la mano hacia un desarrollo justo y compartido. Pasaje bíblico. La única diferencia entre un buen y un mal día es tu actitud. Por el momento, es cuánto.
jaltuzarf@hotmail.com


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