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El amor de María Félix y Cartier

13 de noviembre de 2025
in Especial
El primer interés de la Félix por Cartier fue la pantera. 

El primer interés de la Félix por Cartier fue la pantera. 

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El primer interés de la Félix por Cartier fue la pantera. 

PALABRA DE DUQUE/El Duque de Santo Ton 

Quizás uno de los romances más influyentes en la historia de la moda, es el que se dio entre la actriz mexicana María Félix y la firma Cartier, una casa que se distingue por la confección de piezas únicas que llegan a adquirir el estatus de “históricas” y que también es famosa por haber sido la favorita de mujeres como la Duquesa de Windsor, Grace Kelly y la reina Isabel II de Inglaterra, entre otras. También las últimas princesas rusas las amaban. 

La relación comenzó por la fijación de “La doña” en las piezas de joyería audaces y atrevidas que daban un cariz especial a Cartier, cuya casa matriz está en el número 13 la Rue de La Paix, en París, ubicada al alcance de las mujeres con el dinero suficiente para volverse sus clientas. 

Pero la fama de las piezas de inspiración mexicana de la Félix trascendió fronteras, para culminar como una de las musas más significativas y poderosas del siglo XX. El estilo “María Félix” es característico, vigoroso y completamente estético, coronado por piezas de orfebrería que manifiestan carácter absoluto y permiten la conjunción entre la esencia de la diva y el espíritu de la Maison. 

Asediada por la prensa, María Félix declaró alguna vez: “…me gustan las joyas grandes, me gustan las piezas voluminosas, y Cartier puede hacerlas como nadie más y, lo que es más importante: sabe cómo hacerlas elegantes”. 

La historia de amor entre María y Cartier comenzó en los años 60, cuando “La Doña” conoció a madame Jeanne Toussaint, la mítica directora creativa de la firma, a quien se le atribuye haber diseñado la icónica pantera, un emblema de la casa joyera. Se dice que ella fue amante de Louis Cartier, hijo del fundador. 

La relación cliente-creativo marcó un discurso que se ha convertido en elemento clave para la historia de la Maison. María Félix alguna vez describió a Toussaint como una mujer enérgica; su capacidad creativa no conocía las fronteras de la ostentación, razón suficiente para que ambas congeniaran de inmediato. 

El primer interés de la Félix por Cartier fue la pantera. En 1966 compró dos broches de la colección, y un año después, encargó un brazalete con dos panteras, que desde una perspectiva frontal parecen estar entrelazadas, elaboradas en platino engastado con diamantes, esmeraldas y ónix. Fue en este momento que la relación se afianzó y años después nacerían algunas de las piezas más emblemáticas que hoy forman parte de la colección Cartier: la serpiente y los cocodrilos. 

La mancuerna entre la diva y la diseñadora de alhajas fue rica en reuniones y complicidades, avaladas por Cartier. Aunque el capítulo es indeleble en la historia de la moda, la documentación está limitada. No obstante, las fotografías que subsisten son suficientes para despertar la afición, no solo por el estilo y gusto de María Félix, sino también por el arte y la creatividad orfebre de Cartier. 

Adentrarse en el tema, resulta un descubrimiento absoluto donde no solo existen la serpiente y los cocodrilos, sino también el brazalete Panthère antes mencionado, un broche en oro con forma de hoja –su primera compra– y una serie completa de piezas en coral rojo, creadas por Jeanne Toussaint inspirada en la mitología del lejano oriente, que se inicia con una bolsa resaltada por dos cabezas de quimeras en coral, hecha en Nueva York en 1957. 

Nacida en Álamos, Sonora, el 8 de abril de 1914, María de los Ángeles Félix Güereña alcanzó la fama internacional gracias a sus apariciones en filmes de cineastas como Luis Buñuel, Jean Renoir y Emilio Fernández. Tras contraer matrimonio con su cuarto esposo, el banquero francés de origen rumano, Alexandre Berger, la diva se mudó a París y dividía su tiempo entre la Ciudad de la Luz y la capital mexicana, lo que le dio oportunidad de absorber estilísticamente lo mejor de ambos mundos. Entre alta costura y alta joyería, la diva del cine de oro mexicano surgió de repente como una musa en las carreras, donde acostumbraba a pasar su tiempo los fines de semana gracias a la afición de su entonces esposo. 

Viajando por toda Francia, ya que tenía su propia cuadra de caballos pura sangre, María Félix se pavoneó en medio de la alcurnia europea, luciendo diseños de los “couturiers” más reconocidos de la época, aderezados con las magníficas piezas de la joyería Cartier, particularmente aquellas hechas en coral. Los brazaletes de coral con oro, esmeraldas y diamantes, encargados en 1966 y 1972, usualmente los complementaba con un par de pendientes elaborados con el mismo material. 

El exotismo de María Félix se consuma con las dos piezas más famosas que formaron parte de su colección privada y que son creaciones de Cartier. La serpiente y los cocodrilos, que son la traducción del lenguaje visual que María Félix buscaba revelar al gran mundo. “Son simplemente mis joyas para el diario”, declaró alguna vez que los periodistas la captaron en las carreras de caballos, al notar que había cambiado la colección de coral por la deslumbrante serpiente. 

El collar en forma de víbora fue una creación que tomó semanas en su elaboración y para conseguir imitar el movimiento de una serpiente. La pieza fue entregada justo a tiempo para que la diva pudiera lucirla en su fiesta de cumpleaños. La alhaja, encargada en 1968, se convirtió en el epítome total de la ostentosa y particular personalidad de María Félix, y se completó con los pendientes que ordenó en 1971. 

Los legendarios cocodrilos llegaron en 1975, tras la muerte de Álex, su marido, y fueron consecuencia de un súbito reto lanzado por María Félix, al presentarse a la joyería con un lagarto bebé y ordenar una pieza que lo replicara con realismo. El equipo logró dar vida a una de las piezas más representativas de la serie “María Félix”, un legado que quedó para la posteridad. 

Tras la muerte de la estrella, ocurrida en la Ciudad de México en 2002, sus joyas Cartier fueron puestas a la venta, y la firma las adquirió para que formaran parte de su archivo histórico. Un legado que le sirve de inspiración y sobre el que los creativos vuelven una y otra vez para crear nuevas colecciones basadas en esas míticas alhajas. Este es el caso del famoso cocodrilo de María Félix que actualmente se usa como referente para una nueva colección de alta joyería de Cartier. 

El primer interés de la Félix por Cartier fue la pantera. 
El primer interés de la Félix por Cartier fue la pantera. 
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