La activista y feminista Claudia Ruiz Trujillo, secretaria técnica del colectivo 50+1, habló sobre la reforma electoral y el reto de convertir la paridad numérica en igualdad sustantiva, con reglas claras para frenar la violencia política de género
Gilberto León/Ultimátum
La reforma electoral en discusión a nivel nacional representa una oportunidad clave para corregir fallas estructurales del sistema democrático y avanzar hacia una participación política más justa, particularmente para las mujeres, coincidieron en La Entrevista de Ultimátum.
Durante el diálogo, Claudia Ruiz Trujillo, activista, feminista y secretaria técnica del colectivo 50+1, señaló que la revisión de las reglas electorales responde a una realidad ineludible: “la sociedad cambia a gran velocidad y las elecciones no pueden quedarse con reglas que no corrigen lo que ya sabemos que falla”. En ese sentido, subrayó que el ejercicio democrático exige procesos confiables, transparentes y con legitimidad social.
La integrante de 50+1 explicó que la reforma impulsada desde el Ejecutivo federal abre la puerta para discutir temas estructurales como nepotismo, reelección, plurinominales, presupuestos y el blindaje frente a recursos ilícitos, pero advirtió que para las mujeres el punto central sigue siendo la igualdad sustantiva. “La paridad no puede quedarse en una cifra cumplida; debe convertirse en una transformación real del poder”, afirmó.
Ruiz Trujillo recordó que, aunque desde 2014 se incorporó el principio de paridad y en 2018 se alcanzó la paridad numérica en los congresos, persisten prácticas de simulación. “Incluso con avances legales, siguen las trampas, las resistencias internas y la violencia política cuando las mujeres rompen el estatus quo”, sostuvo, al tiempo de enfatizar que la igualdad no ocurre de manera espontánea, sino mediante decisiones institucionales firmes y acciones afirmativas sostenidas.
Otro de los puntos señalados fue la capacitación y el uso del presupuesto destinado a fortalecer liderazgos femeninos. La activista advirtió que muchas veces se reportan cursos y programas sin impacto real. “Si hay recursos para formación, deben verse reflejados en mujeres preparadas compitiendo en condiciones justas; cuando la capacitación es simulación, también es exclusión”, puntualizó.
En cuanto a la representación política, defendió el principio de pluralidad, particularmente en el debate sobre las diputaciones plurinominales. Aclaró que el problema no es la figura, sino su uso indebido: “Cuando se convierten en pago de favores, se desvirtúan; pero bien utilizadas garantizan que las minorías y las agendas ciudadanas tengan voz”.
Respecto a Chiapas, Ruiz Trujillo consideró indispensable mantener y fortalecer los órganos electorales locales, dadas las complejidades territoriales y sociales del estado. “Si hay presiones presupuestales o interferencias, deben corregirse con reglas claras y controles, no eliminando instancias que cumplen una función clave”, indicó.
La inclusión real de pueblos originarios, juventudes, personas con discapacidad y diversidad sexogenérica fue otro eje destacado. La activista advirtió que no puede tratarse de cuotas simbólicas. “En un estado como Chiapas, donde hay población indígena preponderante, deben existir candidaturas reales, con estructuras acordes al territorio, no solo cumplir con uno y dar vuelta a la página”, señaló.
Finalmente, sostuvo que la reforma debe quedar definida antes del arranque del proceso electoral rumbo a 2027 y llamó a la participación ciudadana. “La democracia mejora cuando la sociedad se involucra, opina y exige; y en especial, cuando la agenda de las mujeres deja de ser discurso y se convierte en poder real”, concluyó.

