La cloaca política que dejó el exgobernador Rutilio Escandón en Chiapas aún hiede. Aunque el jaguar ya ruge en Palacio y el “Inútilio” goza de su dorado exilio como cónsul en Miami, en Tapachula todavía subsiste un grupúsculo de poder corrupto que se resiste a soltar el botín. Como ratas que no quieren abandonar el queso, esa camarilla ha activado su maquinaria mediática con el sueño guajiro de recuperar la alcaldía a través de Morena. ¿Quiénes son? A la cabeza el empresario cervecero Jesús Domínguez Castellanos que apostó con todo, por conveniencia de Rutilio, a Adán Augusto López para presidente; que impulsó a Rosa Urbina López para gobernadora (¡vaya delirio!); y que no tragaba ni a Eduardo Ramírez ni al proyecto de la Nueva ERA. Ese grupo sentó sus reales durante cinco años en Tapachula, usando a Rosa Urbina como marioneta para adueñarse de la obra pública, los servicios, las compras, la agenda municipal. Literal: gobernaba y con Rosa hacía viva la flor del presupuesto público. Para nadie esto es un secreto.
RECUPERAR EL “BOTÍN”, LA APUESTA
Pero llegó Yamil Melgar Bravo y la fiesta se le acabó. No fue el un parapeto ni actuó como un autómata porque no les debe nada y por su aplomo político. El grupo ni intentó -porque se sabía perdido- a proponerle la continuidad del saqueo institucionalizado. Por eso hoy, los rutilistas heridos se lanzan con todo en su contra. Jesús Domínguez Castellanos, operador del pasado y verdadero beneficiario de la administración de Rosa Urbina, no se resigna a vivir sin el presupuesto municipal entre las uñas. Él y la diputada federal Rosa Urbina han reactivado la maquinaria de lodo para denostar a Yamil Melgar, a Viridiana Figueroa, actual directora general del COBACH y a todo aquel que aspire y suspire para el 2027.
CON ROSA URBINA O FREDDY ESCOBAR
¿Quiénes integran este escuadrón del cinismo? Camila Morales, regidora; Carlos Ventura, exregidor; y Fredy Escobar, exfuncionario de Rutilio en el INPROVICH, hoy diputado local, que desde su oficina de enlace opera la campaña negra con rumbo al próximo proceso. ¿Su proyecto? Ellos mismos. Rosy Urbina o el propio Fredy Escobar. Ninguno pertenece al grupo del Jaguar Negro y, para colmo, se dice que lo critican con descaro a un año de gobierno. Curioso: cuando chupaban del erario no se les oía un lamento a pesar de la pesadilla que se vivía en Chiapas. La ofensiva viene con todo. Pagan medios, distribuyen rumores, manipulan redes. ¿Creen que nadie se da cuenta? Error. El “grupo Tabasco” que los cobijó está enterrado y bajo la sombra de fresco bote y otros temblando porque los alcance el brazo ejecutor de la Ley. Lo que queda son zombies políticos que aún no se enteran que la impunidad ya no está garantizada y que mucho menos pueden volver a tomar el poder para seguir amasando fortuna.
DE TAROT Y ADIVINANZA
Ya se sabe quiénes son y cómo operan. Ya se sabe lo que se juegan: negocios, contratos, control. No quieren gobernar a través de Rosa Urbina ni del impresentable Fredy Escobar, quieren facturar. Cuidado: estos no son los tiempos del Inútilio, ahora refugiado en el confort diplomático… Servidos.
