Seis de ellos ocurrieron en poco más de una semana, concentrando el 85% de los hechos
Los presuntos responsables del caos deliberado están identificados
Los incendios registrados en Tapachula durante las últimas semanas no son hechos fortuitos ni accidentes aislados. La cercanía entre las fechas, la repetición del modus operandi y la elección de momentos y espacios emblemáticos evidencian una secuencia de actos intencionales que han generado afectaciones ambientales, alteraciones al orden público y molestias a la población.
En un periodo aproximado de nueve días se registraron siete incendios en Tapachula; seis de ellos ocurrieron en poco más de una semana, concentrando el 85% de los hechos, lo que rompe por completo cualquier lógica de eventos aislados o casuales.
El 23 de diciembre de 2025, a las 23:50 horas, minutos antes del inicio del 24 de diciembre, se provocó el incendio de un arreglo de decoración decembrina en el parque central Miguel Hidalgo. La fecha, el horario y el lugar no fueron circunstanciales. En ese momento la persona responsable no fue identificada; sin embargo, testigos señalaron que se trataba de un menor de edad dedicado a la venta de dulces y chicles, actividad comúnmente conocida como canguritos, lo que permitió establecer una primera línea de investigación.
Días después, el 9 de enero de 2026, se registró un segundo incendio en otro arreglo de decoración decembrina. En este caso, la persona responsable sí fue identificada, tratándose nuevamente de un menor de edad dedicado a la venta de dulces y chicles, conocido como cangurito. La Policía Municipal de Tapachula, a través de su Unidad de Inteligencia, intervino con el análisis de material videográfico y cámaras del C5, confirmando un modus operandi similar y reforzando la relación entre ambos hechos.
El sábado 10 de enero de 2026 se presentó uno de los eventos más graves, cuando inició el incendio en el basurero intermunicipal, el cual comenzó de manera simultánea en cuatro puntos distintos, utilizando materiales acelerantes, como llantas, lo que descarta cualquier causa natural o accidental. Para el lunes 12 de enero, el incendio ya se encontraba fuera de control, afectando más del 80% del sitio y generando una crisis ambiental y operativa que trascendió el ámbito municipal, activando una alerta de carácter estatal.
Actualmente participan más de 120 personas de distintas instancias, entre ellas Protección Civil Municipal, Protección Civil Estatal, SEDENA, Guardia Nacional y voluntarios, utilizando más de 30 equipos de maquinaria, pipas, maquinaria pesada y avionetas para la dispersión de retardantes, en un esfuerzo conjunto para contener y extinguir el incendio.
Ese mismo 12 de enero por la noche, se incendió un contenedor de basura en el edificio conocido como Los Zopilotes. La persona responsable fue detenida tras la intervención directa de la Policía Municipal de Tapachula, y durante su aseguramiento se le encontraron dosis de droga, por lo que se presume su participación en actividades de narcomenudeo. Asimismo, en el curso de las investigaciones se identificó su presunta participación en el robo de dos vehículos, al asegurársele las llaves correspondientes como indicios.
La secuencia continuó el 14 de enero de 2026, con el incendio provocado de un árbol de tule, emblemático de Tapachula, caso en el que la persona responsable fue identificada y detenida. Posteriormente, el 16 de enero de 2026, en Puerto Madero, se registró el incendio de cuatro contenedores de basura, con la intervención y detención correspondiente por parte de las autoridades.
Finalmente, el 17 de enero de 2026, se registraron dos nuevos incendios provocados: uno en un terreno baldío ubicado sobre el boulevard Akishino, y otro en un punto con acumulación de basura en la 28ª Oriente y 12ª Sur. En ambos casos acudieron de manera inmediata Protección Civil Municipal y Bomberos de Tapachula, quienes realizaron labores de mitigación para evitar mayores riesgos a la población.
La sucesión de estos hechos, su proximidad en el tiempo y el impacto directo en la vida cotidiana de la población permiten establecer que no se trata de eventos aislados, sino de acciones deliberadas orientadas a generar afectaciones y malestar social. En este contexto, se señala a Carlos Ventura ex regidor de Tapachula como uno de los presuntos responsable de promover o alentar este clima de afectación, cuyas consecuencias han recaído directamente sobre Tapachula y su población.
