Ultimatum Chiapas
  • Noticias
    • Chiapas
    • Nacional
    • Municipios
    • Editorial
  • Opiniones
  • Policiacas
  • Deportes
  • Entretenimiento
  • Tecnología
No Result
View All Result
  • Noticias
    • Chiapas
    • Nacional
    • Municipios
    • Editorial
  • Opiniones
  • Policiacas
  • Deportes
  • Entretenimiento
  • Tecnología
No Result
View All Result
Ultimatum Chiapas
No Result
View All Result
Home Uncategorized

El estado no es empresario

19 de enero de 2026
in Uncategorized
El estado no es empresario
Compartir en FacebookCompartir en Twitter

A ESTRIBOR/JUAN CARLOS CAL Y MAYOR

Yo no sé por qué los gobiernos insisten en meterse a hacer lo que no les corresponde, mientras aquello que sí es su obligación elemental lo hacen mal o, en el mejor de los casos, a medias.

La primera responsabilidad de un Estado es garantizar la seguridad de los ciudadanos. En primerísimo orden. Sin seguridad no hay paz, no hay convivencia social, no hay inversión ni futuro. Para eso se requiere un sistema serio de procuración y administración de justicia, prevención del delito y readaptación social. Nada de eso es accesorio.

Después viene la salud pública, empezando por la prevención y continuando con la atención médica eficaz y oportuna. Y, por supuesto, la educación, no como consigna ideológica sino como el verdadero mecanismo para igualar oportunidades y permitir la movilidad social. Que la pobreza no sea una condena hereditaria para quien sí tiene talento, disciplina y voluntad.

CUANDO EL ESTADO FALLA EN LO ESENCIAL

Hasta ahí, más o menos, todos entendemos qué debería hacer el gobierno. El problema es que en México los resultados son pobres, cuando no francamente desastrosos.

La inseguridad persiste, los servicios de salud no alcanzan y la educación no está cumpliendo su función igualadora. Pero, lejos de corregir, el gobierno decide distraerse.

LA TENTACIÓN DE JUGAR A SER EMPRESARIO

Lo verdaderamente incomprensible aparece cuando el Estado, incapaz de cumplir bien sus funciones básicas, decide jugar a ser empresario.

Salvo contadas excepciones —y siempre bajo esquemas profesionales, transparentes y con asociación privada— el Estado no está hecho para administrar empresas. Noruega o Brasil en ciertos momentos son ejemplos muy específicos, no modelos generalizables. Cuando el gobierno se convierte en empresario, el fracaso suele ser la norma: nadie cuida utilidades que no son suyas, nadie reinvierte con responsabilidad cuando no hay consecuencias personales.

Los gobiernos estatistas como Cuba o Venezuela ya dieron prueba suficiente: expropian, controlan y destruyen el aparato productivo. El resultado siempre es el mismo: una fábrica de pobres, eso sí, muy eficiente.

EL CASO MÉXICO: MILITARES COMO GERENTES

En México, Andrés Manuel López Obrador no dejó pasar la oportunidad. Incorporó a las Fuerzas Armadas —cuyo deber es la seguridad interna y externa— a administrar aduanas, aeropuertos, aerolíneas, hoteles y proyectos turísticos. Actividades para las que no están diseñadas ni formadas. Los resultados están a la vista: ineficiencia, opacidad y pérdidas. Ahí está la vacuna Patria, anunciada con fechas y fanfarrias, y que simplemente no existe.

Ahí está Dos Bocas, con un costo que ronda los 17 mil millones de dólares, más del doble de lo presupuestado, mientras se adquirió una refinería en el extranjero por 600 millones que produce lo mismo o más. Ahí están el Tren Maya, el Aeropuerto Felipe Ángeles y Mexicana de Aviación, operando con pérdidas que terminamos pagando los contribuyentes de siempre.

OCURRENCIAS CARAS Y MAL PLANEADAS

También se anunció un satélite mexicano, sin explicar por qué invertir miles de millones en algo que otros países ya ofrecen con mayor eficiencia y menor costo.

Y ahora llega la nueva ocurrencia: una armadora estatal de autos eléctricos “baratos”, con la participación del Politécnico y otras instituciones. Debería estar operando, pero no hay fechas, ni prototipos, ni certezas. Mientras tanto, los fabricantes chinos ya producen vehículos eléctricos compactos, bien terminados y a precios mucho más competitivos. Aquí se habla de autos de 90 a 100 mil pesos, cuando en el mercado internacional existen opciones de 25, 30 o 40 mil pesos, con tecnología probada y producción en serie.

CHIAPAS: LA PRUEBA EN CASA

Para no ir muy lejos, basta mirar Chiapas. Las carreteras concesionadas funcionan mejor y tienen mantenimiento permanente, como el tramo Arriaga–costa o la autopista Tuxtla–San Cristóbal, aun con sus accidentes. En cambio, las carreteras no concesionadas y, peor aún, los caminos rurales, están pal traste, abandonados y sin mantenimiento.

PALENQUE: ESTATISMO DISFRAZADO DE DESARROLLO

Y el ejemplo más claro está en Palenque. Ahí se acaba de inaugurar un hotel muy bonito, administrado por el Ejército Mexicano como parte de la Ruta Maya. Para eso sí hay lana. El problema es que compite de manera abiertamente desleal contra empresarios locales que durante años han invertido todo su patrimonio. El gobierno puede ofrecer mejores precios y cierta calidad con una ventaja imposible de igualar: si hay pérdidas, las paga el erario. El empresario privado quiebra; el Estado socializa el fracaso.

CUANDO NADIE PIERDE, NADIE CUIDA

Yo siempre lo he dicho: no ha nacido quien cuide lo ajeno. En una empresa privada, el que no sirve se va; si no hay utilidades, se cierra. En el gobierno, apenas se crea algo, nace el sindicato, y si hay pérdidas, se cargan sin pudor a las costillas de los contribuyentes.

Lo de Palenque no es un caso aislado: es el símbolo del estatismo disfrazado de desarrollo. Un Estado que no logra garantizar seguridad, salud ni justicia, pero que sí monta hoteles, aerolíneas y empresas, desplazando al ciudadano con dinero público.

Y la historia siempre termina igual: cuando nadie pierde, nadie cuida. Porque, al final, no ha nacido quien cuide lo ajeno.

Ultimatum Chiapas

© 2025 Editorial MOSA
Sitio creado por XION Tecnologías.

Navegación

  • Aviso de Privacidad

Redes Sociales

No Result
View All Result

© 2025 Editorial MOSA
Sitio creado por XION Tecnologías.