IDENTIDAD POLÍTICA/JOSÉ ADÁN ALTÚZAR FIGUEROA
Un asunto por demás preocupante es lo relacionado con la contaminación ambiental, esto está por encima de todas las disputas políticas y por las opiniones diferenciadas en relación con las preferencias sexuales de Ricky Martin o si gusta o no la manera de “cantar” de Bad Boni, o de las declaraciones del presidente de los Estados Unidos, se trata nada más y nada menos que la supervivencia humana.
Lo anterior debido a que: La Red Nacional de Comunidades Envenenadas en Resistencia (RENACER), integrada por personas de 18 estados de la República Mexicana, denunció que, a más de 30 años de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, las comunidades afectadas no han recibido los beneficios prometidos del modelo económico, sino que enfrentan una crisis de contaminación ambiental, enfermedades crónico-degenerativas, despojo territorial y muerte en distintas regiones del país.
De acuerdo con la organización, desde 1994 la instalación masiva de empresas transnacionales, parques industriales y corredores extractivos ha provocado una devastación sostenida del medio ambiente.
La desregulación en el uso y protección de los recursos naturales permitió que industrias altamente contaminantes operaran sin controles efectivos, envenenando suelos, agua y aire.
RENACER señaló que este modelo económico priorizó la atracción de inversiones extranjeras sobre la protección de la salud pública y los derechos ambientales de las comunidades.
Enfermedades graves y exposición prolongada a sustancias tóxicas
La Red alertó que millones de personas han estado expuestas durante más de tres décadas a sustancias químicas peligrosas, cuyos efectos se acumulan en el organismo, afectando principalmente a infancias y jóvenes.
Entre las enfermedades asociadas a la contaminación se encuentran distintos tipos de cáncer —incluida la leucemia—, enfermedad renal crónica, trastornos endocrinos y reproductivos, abortos, nacimientos prematuros, malformaciones congénitas, padecimientos respiratorios como asma y EPOC, así como enfermedades neurológicas y raras aún no definidas por la ciencia.
Sitios y Regiones de Emergencia Sanitaria y Ambiental en México
A partir de investigaciones comunitarias y acompañamiento científico, RENACER identificó cientos de Sitios de Emergencia Sanitaria y Ambiental (SESA) en el país, caracterizados por altos niveles de contaminación y afectaciones graves a la salud.
Asimismo, la organización documentó la existencia de al menos 60 Regiones de Emergencia Sanitaria y Ambiental (RESA), donde la convergencia de procesos extractivos, industriales y agroindustriales ha generado escenarios de sufrimiento, destrucción ambiental y muerte. Entre, RENACER destaca los siguientes Estados del País en algunas regiones:
Hidalgo, Estado de México, Tlaxcala, Puebla, Jalisco, Veracruz, Guanajuato, Monterrey, Coahuila, Chihuahua, Campeche, Yucatán, Michoacán, Sinaloa y Nayarit. Por lo pronto no se registra el Estado de Chiapas, sin embargo, se sabe que la contaminación de ríos y lagos, como los de Montebello, representan un grave deterioro para la flora y fauna silvestre, aunado a las enfermedades de los habitantes de los municipios de Trinitaria, La Independencia, y otros que han padecido manchas en la piel producto del uso de agua contaminada para aseo personal.
El modelo neoliberal y la flexibilización de leyes ambientales
Según la Red, la narrativa del “progreso” sirvió para justificar la modificación de leyes y normas ambientales, haciéndolas más permisivas para atraer capitales de Estados Unidos, Canadá y Europa. Esto facilitó el acceso de las empresas a agua, minerales, concesiones energéticas y mano de obra barata, bajo esquemas como el outsourcing.
Además, denunciaron que los gobiernos neoliberales fragmentaron y debilitaron las instituciones encargadas de la regulación ambiental, la inspección y la sanción, lo que abrió la puerta al despojo territorial y a la violación de derechos humanos.
Demandas de la Red RENACER al Estado mexicano
Ante este panorama, la Red Nacional de Comunidades Envenenadas en Resistencia exigió:
La participación efectiva de las comunidades en la toma de decisiones.
El cumplimiento del Acuerdo de Escazú —instrumento cuyo objetivo es fortalecer la democracia ambiental en la región y garantizar el derecho de todas las personas a vivir en un medio ambiente sano— antes de imponer megaproyectos.
La atención prioritaria a los daños a la salud y al medio ambiente.
Una revisión profunda de las normas de agua, aire y suelo, que reconozca las sustancias y dosis que enferman y matan.
La medición y regulación de todos los contaminantes tóxicos del aire, más allá de los relacionados con el cambio climático.
Evidencia científica ignorada y riesgo de colapso ambiental
La organización recordó que durante el sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador, a través de los Programas Nacionales Estratégicos (PRONACES) del entonces CONACYT, se generó evidencia científica sólida sobre la relación entre contaminación y enfermedades degenerativas en las RESA.
Finalmente, Renacer advirtió que, sin un plan integral de justicia ambiental y sanitaria, el aumento de enfermedades crónico-degenerativas y la destrucción de los ecosistemas podrían volverse irreversibles, provocando un colapso socioambiental y una crisis en el sistema de salud.
Ultimátum
El crecimiento económico solo resulta significativo si va acompañado de un desarrollo de nuestra conciencia, orientado a la construcción de un mundo habitable y saludable. La responsabilidad sobre los procesos autodestructivos recae en la sociedad; por tanto, la protección del medio ambiente constituye una obligación fundamental. Por el momento, es cuánto.
