Tarot Político/Amet Samayoa Arce
Hablar hoy de Chiapas obliga a mirar el contraste, no el de la propaganda, sino el de la realidad vivida. Hace apenas poco más de un año, la inseguridad marcaba la vida terrible cotidiana de amplias regiones del estado, carreteras con miedo, comunidades atrapadas entre la violencia, economías locales paralizadas y una ciudadanía que había normalizado la incertidumbre. Catorce meses después, el escenario es otro. No perfecto, no concluido, pero claramente distinto, y esa diferencia se refleja no solo en el ánimo social, sino en la evaluación ciudadana que hoy coloca al gobierno de Eduardo Ramírez como el mejor evaluado del país.
ERA encabeza ranking nacional
De acuerdo con la más reciente encuesta de Emotegia Investigaciones y Consultoría, el Gobierno de Chiapas encabeza el ranking nacional de aprobación con un 69.1%, superando a entidades tradicionalmente mejor posicionadas como Coahuila, Guanajuato, Querétaro y la Ciudad de México. El dato, por sí mismo, es contundente; pero lo verdaderamente relevante es qué explica esa aprobación. El primer punto es la seguridad. La encuesta revela que el 40% de la ciudadanía considera que la seguridad ha mejorado en su comunidad y otro 20% afirma que se mantiene igual. En términos políticos y sociales, esto significa que seis de cada diez chiapanecos perciben estabilidad o avance, algo impensable en el contexto que se vivía anteriormente. La seguridad no se traduce únicamente en cifras delictivas; se traduce en la recuperación de la vida pública, en la reactivación económica, en la posibilidad de que las comunidades vuelvan a organizarse sin miedo. Ese es el cambio de fondo que explica el resto de los indicadores positivos. En educación, el 65.71% de los encuestados percibe una mejora clara. En paralelo, el 54.29% señala que su economía familiar ha mejorado, un dato que confirma que la estabilidad comienza a sentirse en el ingreso, el empleo y la actividad productiva local. La percepción comunitaria también va en ascenso. El 54% de la población considera que la situación general de su comunidad es mejor, lo que habla de políticas públicas con impacto territorial y no solo concentradas en las estadísticas estatales. En salud, uno de los sectores con mayores retos estructurales heredados, el dato es revelador: el 70.2% de los usuarios se declara satisfecho con la atención recibida en hospitales y clínicas públicas.
El liderazgo nacional de Chiapas en aprobación ciudadana no es casualidad ni efecto de una coyuntura. Es el reflejo de un gobierno que entendió que sin seguridad no hay desarrollo, que sin orden no hay bienestar y que sin resultados no hay legitimidad. En un país donde la ciudadanía evalúa cada vez con mayor severidad a sus gobiernos, alcanzar el primer lugar nacional no es un logro menor. Es una señal de confianza, pero también una responsabilidad enorme. El reto ahora es sostener el rumbo, profundizar los cambios y evitar la autocomplacencia. Chiapas no está en el punto de llegada, pero sí ha dejado claro que puede transitar del rezago al referente nacional. Y eso, en apenas catorce meses, es un dato político que merece ser reconocido y analizado con seriedad.
De Tarot y Adivinanza
¿Alguien podría rebatir estas estadísticas y el pulso de los chiapanecos en torno al gobernador de la Nueva ERA?… Servidos.
