El especialista Sergio Iván Acosta Morales, advirtió que la falta de cultura y los tabúes en torno a la salud masculina, retrasan diagnósticos oportunos de cáncer y otros padecimientos
Eugenio Hernández Sasso/Ultimátum
TGZ. La falta de cultura preventiva en la salud masculina continúa siendo uno de los principales obstáculos para la detección temprana de enfermedades urológicas en México, advirtió el urólogo Sergio Iván Acosta Morales, durante su participación en La Entrevista con Ramiro Trejo, conductor de noticias del diario Ultimátum.
El especialista señaló que, aunque existen esfuerzos aislados, aún son pocos los hombres que acuden de forma regular a revisiones médicas, especialmente cuando se trata de la próstata y los testículos, órganos clave en la salud reproductiva y sexual masculina.
Explicó que, en el caso de la próstata, se recomienda iniciar evaluaciones a partir de los 45 años para la detección temprana del cáncer.
En contraste, el cáncer testicular afecta principalmente a hombres jóvenes entre los 15 y 40 años, etapa considerada la más productiva, y de la que se habla poco en el ámbito público y educativo.
Acosta Morales subrayó que la detección oportuna es determinante en cualquier tipo de cáncer. En el caso testicular, recomendó que los adolescentes aprendan a realizar una autoexploración mensual, especialmente durante el baño con agua tibia.
El procedimiento, dijo, consiste en sujetar el testículo con una mano y palpar con la otra para identificar dolor, abultamientos, cambios de forma o consistencia. Ante cualquier anomalía, se debe acudir de inmediato a un especialista.
“El diagnóstico temprano permite hasta 95 por ciento de probabilidades de curación; lamentablemente, muchos pacientes llegan con la enfermedad avanzada, cuando solo es posible ofrecer tratamientos paliativos”, advirtió.
El urólogo consideró necesario incorporar estos temas en el sistema educativo, particularmente en secundaria, para que los jóvenes normalicen la autoexploración y la atención médica preventiva, tal como se promueve en mujeres con el cáncer de mama o cervicouterino.
A su juicio, Acosta Morales consideró que hacen falta campañas integrales de salud y educación, así como mayor participación familiar en la orientación de los hijos, en esta materia.
Atribuyó parte del problema a factores socioculturales, pues señaló que persisten tabúes en torno a acudir al urólogo, especialmente por la idea del “tacto rectal”, lo que provoca que muchos hombres eviten revisiones.
Sin embargo, aclaró que existen otras técnicas diagnósticas y que el tacto rectal solo se realiza cuando hay sospechas clínicas de cáncer de próstata.
Asimismo, recordó que el urólogo no solo atiende enfermedades de la próstata, sino también padecimientos de vías urinarias en hombres y mujeres, como incontinencia, cálculos renales y tumores. En ese sentido, recomendó acudir al especialista ante cualquier síntoma.
Compartió que ha atendido casos de jóvenes de entre 20 y 25 años que nunca habían acudido a consulta y presentaban fimosis (incapacidad para retraer el prepucio) o várices testiculares, problemas que pudieron detectarse y tratarse desde edades tempranas.
También mencionó situaciones en las que los testículos no descendieron en la infancia, generando complicaciones en la vida adulta e incluso la pérdida de uno o ambas glándulas.
En cuanto a la prevención, subrayó la importancia del estilo de vida. Una dieta equilibrada con alimentos ricos en zinc, vitamina D, lácteos y licopeno mediante la ingesta de jitomate contribuye a la salud prostática y hormonal. A ello se suma la actividad física, la exposición moderada al sol y un descanso adecuado.
Indicó que estudios han mostrado que hombres que duermen menos de seis horas pueden presentar niveles de testosterona equivalentes a los de alguien diez años mayor, lo que impacta en su salud general.
Acosta Morales también destacó que las mujeres deben acudir al urólogo cuando presentan incontinencia urinaria al toser, reír o estornudar, ya que tiene solución médica y su impacto psicológico puede ser significativo.
Advirtió que las infecciones urinarias, especialmente en adultos mayores, pueden derivar en alteraciones neurológicas si no se atienden oportunamente.
Además, aclaró que la frecuencia al orinar depende de la cantidad de agua ingerida, aunque hacerlo constantemente en pequeñas cantidades, sin consumir líquidos en exceso, puede ser señal de un problema.
Explicó que el alcohol y el café estimulan la vejiga, pero el consumo moderado de café, entre dos o tres tazas al día, aporta antioxidantes que benefician a los riñones, salvo en personas con gastritis o hipertensión arterial.
