Maricarmen Fábregas, advirtió sobre el impacto de los dispositivos móviles en el ingenio infantil y destacó el arte como herramienta clave para el desarrollo emocional y social
Eugenio Hernández Sasso/Ultimátum
TGZ. La artista plástica Maricarmen Fábregas Puig destacó la importancia del arte como herramienta de desarrollo emocional, social y creativo en la niñez y advirtió, al mismo tiempo, sobre los efectos negativos del uso excesivo de dispositivos móviles y las secuelas que dejó la pandemia en los procesos de socialización de los menores.
En La Entrevista con Ramiro Trejo, conductor de noticias del diario Ultimátum, la maestra recordó que su interés por el arte surgió desde muy pequeña y, ante la ausencia de escuelas especializadas en Tuxtla Gutiérrez en aquel entonces, se trasladó a Monterrey para formarse en la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Agregó que, a partir de su preparación, se convirtió en una de las impulsoras del arte infantil en el estado de Chiapas.
Explicó que su trayectoria inició formalmente en 1983, cuando de la mano del maestro (Luis) Alamino abrió un grupo infantil, actividad que ha mantenido activa hasta la fecha.
Posteriormente impartió talleres en el Instituto de Ciencias y Artes de Chiapas (ICACH) y, más tarde, en la Biblioteca Pública Central del Estado, donde coordinó el área infantil y trabajó de manera conjunta con la promotora cultural Socorro Trejo, quien impartía creación literaria mientras ella se enfocaba en la pintura.
Con el paso del tiempo se integró al sector privado y actualmente colabora en un colegio que aplica el modelo de inteligencias múltiples, donde además fomenta la lectura y la formación artística como parte del desarrollo integral de los estudiantes.
Consideró que el uso constante de teléfonos y tabletas está generando niños más pasivos y con menor capacidad creativa.
“Los dispositivos móviles nos están comiendo; forman a niños pasivos y les mata su creatividad. El arte hace trabajar a los dos hemisferios del cerebro y procesarlo es más importante que estar con un dispositivo”, subrayó.
La artista añadió que muchos padres proporcionan estos aparatos para mantener tranquilos a sus hijos, sin dimensionar el impacto que puede tener en su desarrollo emocional.
También identificó una diferencia clara entre los niños antes y después de la pandemia por COVID-19, ya que durante al menos dos años permanecieron sin socializar plenamente, lo que derivó en ansiedad y dificultades para integrarse a actividades grupales.
“Agruparlos ha sido difícil, no es solo difundir el arte, sino trabajar con ellos para que socialicen”, explicó.
Durante la contingencia sanitaria impulsó la venta de kits artísticos en cajas tipo pizza, con tutoriales incluidos para pintar en casa, lo que permitió mantener el vínculo con el arte y apoyar a las familias en un momento complejo.
En la actualidad, aseguró que Tuxtla Gutiérrez cuenta con suficientes talleres para atender a la población infantil y adulta, y destacó la colaboración entre talleristas independientes, quienes se apoyan mutuamente para fortalecer la oferta cultural.
Recomendó a los padres de familia inculcar el arte y la cultura desde edades tempranas. “No lo tomen como un área opcional, sino como parte de ellos. El arte es expresión humana, muchos niños no pueden decir lo que sienten con palabras y lo hacen a través de la creación”, afirmó.
Consideró, de igual forma, que este proceso contribuye a la seguridad personal y al desarrollo emocional.
Detalló que las clases se imparten en la escuela Fábregas Talleres de Pintura, ubicada en el semáforo de la avenida paralela a Los Laureles, donde también se ofrecen cursos de escultura, así como en una segunda sede en la primera calle de la 24 de Junio, frente a la iglesia. Los horarios se organizan por edades a lo largo de la semana.
Recientemente, la artista recibió la medalla Mujeres 2020 de manos de Yolanda Alfaro y se inscribió en la convocatoria del Premio Chiapas 2026, con el propósito de lograr el reconocimiento a 42 años de promover la educación artística en la entidad.
En ese sentido, precisó que ha contado con el respaldo de organismos como Coparmex, Movimiento Ciudadano por la cultura y exalumnos que han enviado cartas correspondiendo a su trayectoria.
A lo largo de su trayecto, recordó, ha sido testigo de logros significativos de sus alumnos, quienes, antes de la era de las redes sociales, obtuvieron premios y viajes a países como India y Estados Unidos, así como a la Ciudad de México, gracias a su dedicación al aprendizaje del arte.
Fábregas Puig enfatizó que la tecnología puede convivir con la creatividad si se utiliza como herramienta para que los niños desarrollen personajes, historias y proyectos propios.
Señaló que su compromiso con el arte nace de la pasión por enseñar, una vocación que también heredó a sus hijos, quienes crecieron acompañándola en talleres, ferias del libro y actividades culturales.
Dos de sus hijas, reveló, estudiaron arte y hoy continúan con la enseñanza. Una de ellas dirige la escuela ubicada en Terán y la otra imparte talleres. “El arte los absorbió y eso también fortaleció su desarrollo personal”.
