Nuestra capital necesita más y mejores soluciones porque seguirá creciendo y con ella sus problemas y sus nuevos retos. Malo fuera que no tuviéramos tela de cortar. Hay que valorar objetivamente lo que convenga a Tuxtla Gutiérrez porque es nuestra casa y nuestro espacio vital.
La vieja política es la política aldeana. La que susurra en los cafés, la que tira la piedra y esconde la mano. La que llama “fuego amigo” a lo que en realidad es mezquindad. Es una forma de hacer política que termina denigrando a todos, porque sustituye la propuesta por el rumor y el debate por el descrédito.
Y de la prensa —salvo honrosas excepciones— ni hablar. De todo sacan raja para después cobrar derecho de piso. No se trata de crítica seria ni de fiscalización responsable, se trata de negocios, de presión, de golpeteo. Mientras tanto, hay hechos que no pueden esconderse bajo el polvo del chisme.
EL SABINAL, DEUDA HISTÓRICA
Durante décadas escuchamos anuncios, estudios, proyectos, promesas. El rescate del Sabinal parecía una eterna intención frustrada. Fueron muchos los esfuerzos de la sociedad civil que quedaron en el aire. Pero hubo una administración que decidió tomar el toro por los cuernos. Se intervino, se trabajó técnicamente, se invirtió con criterio y se devolvió vida a nuestro principal afluente. Hoy el Sabinal no es un basurero ni un drenaje abierto: es un andador hermoso, un espacio recuperado, una realidad visible para cualquiera que quiera constatarlo. Eso no puede pasar inadvertido.
FINANZAS SANAS
Si algo tuvo Carlos Morales fueron finanzas sanas y una administración rigurosa. No hablamos de nerviosismo financiero ni de especulaciones. Hablamos de un hecho histórico: la primera administración municipal en Tuxtla que, en vez de pedir prestado, terminó solventando buena parte de los pasivos del ayuntamiento. Eso no es retórica, es disciplina, es orden, es gobierno.
Se pagaron más de mil ciento setenta millones de pesos de deuda heredada, reduciendo el pasivo municipal en casi tres cuartas partes. De más de mil quinientos millones de pesos en pasivos heredados, la administración logró reducirlos a menos de trescientos cincuenta millones, un saneamiento histórico cercano al 77%.
SOLUCIÓN ESTRUCTURAL A LA BASURA Y AL AGUA
También se enfrentó el problema crónico de la basura con una estrategia clara: la contenerización. Se modernizó el sistema de recolección, se ordenó el servicio y se dio respuesta a una ciudad que estaba rebasada por los desechos.
En materia de agua potable, se logró un abasto suficiente y estable. Se invirtió en infraestructura, se corrigieron fallas históricas y se dio mantenimiento con criterio técnico. Hoy el servicio padece de deficiencias y el reparto por tandeo ya es norma cotidiana en buena parte de la capital.
A ello se suma el funcionamiento eficiente de las plantas de tratamiento, evitando mayor contaminación del río Grijalva. No es un asunto menor: es responsabilidad ambiental y visión de largo plazo.
CARLOS MORALES, EXPERIENCIA PROBADA
Carlos Morales ha sostenido recientemente una serie de encuentros privados con ciudadanos, sectores productivos, jóvenes, colonos y liderazgos sociales. No son reuniones de escritorio ni actos improvisados. Son diálogos directos donde se habla de lo hecho y de lo que falta.
En política, los mensajes no siempre se anuncian con estridencia. A veces se construyen con hechos. Y cuando un exalcalde que entregó finanzas sanas y obras tangibles vuelve a escuchar demandas, el mensaje es claro aunque no se proclame en voz alta.
CHACÓN: UNA BASE SOCIAL QUE NO SIEMPRE APARECE EN LAS ENCUESTAS
Además, hay un factor que muchos ignoran: la base social no necesariamente aparece en las encuestas coyunturales. Francisco Chacón es el hombre de todas las confianzas y del afecto personal del gobernador Eduardo Ramírez. Está trabajando fuerte con los problemas sociales, no solo en el estado sino en la capital.
Esa estructura, esa cercanía y esa operación territorial construyen una base que no siempre se mide en porcentajes momentáneos. Eso ya habrá tiempo de verlo.
Lo cierto es que frente a la política aldeana del rumor y el chantaje mediático, hay otra política posible: la de resultados comprobables, la de obras visibles y la de administración responsable, y en esa comparación, los hechos pesan más que los susurros.
LOS OTROS
Ya habrá tiempo de comentar acerca de otros aspirantes no confesos. No para destruir reputaciones, sino para valorar trayectorias, experiencia probada y propuesta de solución. Es lo que nos toca como ciudadanos. Es lamentable ver la manera en que algunas personas recurren a la diatriba y al insulto barato. Y sobre todo de aquellos a los que nada les cuadra. Si nada ni nadie los convence, mejor que ni voten. Déjenos a los ciudadanos asumir la responsabilidad de elegir correctamente.
Nuestra capital necesita más y mejores soluciones porque seguirá creciendo y con ella sus problemas y sus nuevos retos. Malo fuera que no tuviéramos tela de cortar. Hay que valorar objetivamente lo que convenga a Tuxtla Gutiérrez porque es nuestra casa y nuestro espacio vital. Aquí vivimos y aquí viven nuestras familias.
