IDENTIDAD POLÍTICA/JOSÉ ADÁN ALTÚZAR FIGUEROA
abarcando un total de 33 países. El cártel utilizó propaganda armada y despliegues paramilitares sistemáticos. «El Mencho» se convirtió en el criminal más buscado de México, con recompensas millonarias ofrecidas tanto por autoridades mexicanas como estadounidenses. Durante el gobierno de Donald Trump, la recompensa subió de 10 a 15,000,000 USD.
La caída de un delincuente de tal magnitud no es un hecho menor: implica golpear la estructura de mando, desarticular redes financieras, debilitar la coordinación operativa de células regionales y enviar un mensaje claro de que nadie puede tener más poder militar que el ejército mexicano. Nadie puede tener más poder que el ejército en México.
El problema del narcotráfico no ha terminado
Esto no significa que el problema del narcotráfico haya terminado. Sería ingenuo afirmarlo, pues las organizaciones criminales tienden a fragmentarse y reconfigurarse. Sin embargo, eliminar a la cabeza de una estructura de este tamaño no es un evento simbólico, sino un movimiento estratégico fuerte y contundente. Por eso incomoda: contrasta con un pasado donde las capturas terminaban en liberaciones sospechosas, donde los responsables de la seguridad hoy enfrentan condenas en cortes extranjeras y donde el discurso de mano dura no se tradujo en resultados sostenibles.
La postura de la oposición y su impacto
Más preocupante que la crítica es la postura de quienes parecen desear que cualquier acción gubernamental fracase con tal de tener razón. Esa actitud no representa oposición democrática, sino obstruccionismo emocional. La crítica es necesaria en cualquier democracia, pero la negación sistemática de hechos verificables erosiona la credibilidad de quien la ejerce. Cuando todo logro es casualidad y toda acción es simulación, el discurso pierde seriedad.
México no necesita opositores que celebren el fracaso; necesita contrapesos responsables que exijan resultados, sí, pero que también reconozcan avances cuando estos ocurren. La historia reciente deja una lección clara: cuando el poder se mezcla con corrupción, los criminales prosperan; cuando el Estado actúa con decisión, los criminales caen. Eliminar a un líder como el mencionado no borra años de violencia ni devuelve a las víctimas, pero sí marca un punto de inflexión y ese punto duele a quienes prefieren la narrativa del desastre permanente.
Reconocimiento al personal militar
Se debe reconocer a nuestro personal militar que realizó una operación exitosa. Desde muchas ópticas, cumplieron su misión y demostraron la fortaleza del Estado mexicano. No hay duda de ello. Al final, la pregunta no es quién se lleva el crédito político, sino si queremos un Estado que actúe o que simule. Ya tuvimos esa simulación con Calderón y García Luna. Hoy, más allá de la disputa partidista, lo relevante es que uno de los hombres más peligrosos del país ya no podrá hacer daño, y eso, por más que algunos se retuerzan en explicaciones inverosímiles, es un hecho de alto impacto en la historia reciente de México.
Ultimátum
Pedro Ferriz de Con señala que una fuente le informó sobre la supuesta muerte por estrangulamiento de Nemecio Oseguera a manos de un marino estadounidense durante su traslado a la Ciudad de México. Sin embargo, surgen dudas sobre la fiabilidad de este relato, considerando lo poco probable que alguien implicado en el operativo contacte a Ferris para contarle los hechos. Estas afirmaciones requieren de un análisis crítico, especialmente cuando se toman en cuenta los posibles intereses de quienes critican al Gobierno actual. Por el momento, es cuánto.
