Ganador del Mérito ABCZ 2026 en Brasil, desde Arriaga resguarda material genético único en el mundo y sostiene que la tecnología puede transformar la vida de los pequeños productores
Eugenio Hernández Sasso/Ultimátum
TGZ. La historia de Jaime Mantecón Álvarez es la de un hombre que convirtió la adversidad geográfica en oportunidad científica, la tradición ganadera en laboratorio de innovación y el éxito empresarial en una plataforma de compromiso social.
En La Entrevista con Amet Samayoa Arce, director general del diario Ultimátum, sostuvo que su reciente designación como ganador del Mérito ABCZ 2026, Categoría Internacional (Brasil), no solo reconoce su trayectoria individual, sino que proyecta el nombre de la ganadería chiapaneca a uno de los escenarios más exigentes del planeta en materia bovina.
El reconocimiento no fue casual ni protocolario. Fue propuesto por un técnico brasileño considerado una autoridad en reproducción animal y aprobado por unanimidad por el comité correspondiente.
El hecho adquiere una dimensión mayor si se considera que Brasil es el país con mayor población bovina del mundo y uno de los más tecnificados en producción pecuaria. Ser distinguido en ese entorno implica competir, simbólicamente, con las potencias ganaderas más avanzadas del planeta.
Jaime Mantecón inició en la ganadería a los 18 años. Hoy, con 83, sigue activo, supervisando, decidiendo y diseñando genética con la misma pasión que en sus inicios. Más de 65 años de trabajo continuo respaldan su voz.
Su rutina diaria es reflejo de una disciplina férrea: se levanta a las seis de la mañana, organiza a su personal a las 6:30, deja las máquinas en operación antes de las siete y concluye su jornada a las diez de la noche cuando apaga su teléfono celular. Esa constancia explica en buena medida su permanencia en la élite.
Sin embargo, su historia no se limita a la permanencia, sino a la evolución. Desde su rancho en Arriaga, una zona semidesértica, azotada por fuertes vientos y condiciones adversas para la ganadería tropical, decidió aplicar tecnología de punta cuando en muchas regiones del país aún predominaban métodos tradicionales. Su convicción es clara: “La tecnología no tiene patria, hay que traerla de donde esté y procurar que sea la mejor del mundo”.
Esa filosofía lo llevó a incorporar técnicas como la transferencia de embriones y la fertilización in vitro, procesos que permiten multiplicar de manera exponencial la genética superior. Lo que para muchos era impensable en un “pueblito” con limitaciones climáticas, para él fue un desafío científico. Demostró que el conocimiento puede vencer al entorno cuando se combina con perseverancia.
GUARDIÁN DE UNA GENÉTICA ÚNICA
Uno de los pasajes más impactantes de la entrevista es la historia de las pajillas de un toro nacido en 1962, durante un trayecto marítimo entre India y Brasil. La madre viajaba en barco cuando dio a luz, y ese ejemplar, según Jaime Mantecón el mejor de su raza que ha existido, se convirtió en una pieza genética irrepetible.
Desde hace seis décadas, él conserva ampolletas de ese toro en nitrógeno líquido a 200 grados bajo cero. Mantenerlas viables ha implicado un compromiso ininterrumpido, durante 60 años, de abastecer el termo con nitrógeno líquido para preservar el material.
Asegura que es el único en el mundo que posee esas pajillas y que incluso ganaderos brasileños, antiguos propietarios del toro, negocian con él la adquisición de cinco dosis.
Más allá de la anécdota, el relato revela una visión de largo plazo poco común.
DISEÑAR GANADO COMO UNA OBRA DE ARTE
El ganadero chiapaneco habla de su trabajo con una metáfora reveladora. Dice que diseña vacas como si fueran pinturas, solo que en lugar de pinceles utiliza genética. Define cómo quiere el lomo, cuántos litros de leche debe producir, la conformación de la cabeza, el rendimiento en cortes como T-bone y sirloin o el bistec.
Un ejemplo emblemático es su vaca “Solé”. Mediante donación de embriones, en un solo año logró obtener 17 crías, implantando los embriones en vacas nodrizas. De esa descendencia han surgido múltiples campeones, no solo en México sino también en Centroamérica. La cifra no solo habla de productividad, sino de eficacia genética.
Otro nombre que resuena en su trayectoria es “Metralleta”, toro que marcó época en Centroamérica por la calidad de su descendencia. Asimismo, “Don Corleone” se convirtió en el primer gran campeón en México de la raza Sardo Negro, con una carrera invicta desde becerro hasta adulto.
CAMPEONES QUE YA NO COMPITEN
En una decisión poco habitual, su ganadería optó por retirarse de las pistas de competencia. La razón fue que estaban empezando a contender contra sus propios clientes. Prefirió convertirse en espectador y echarles porras desde la tribuna.
Hoy, muchos de los campeones en distintos países provienen de animales nacidos en Arriaga, Chiapas. En Honduras, por ejemplo, el gran campeón nacional reciente fue un toro exportado desde su rancho.
RECONOCIMIENTOS QUE PESAN MÁS QUE EL ORO
Aunque el Mérito ABCZ tiene una proyección internacional indiscutible, Jaime Mantecón valora profundamente un diploma otorgado por su municipio natal, donde confluyen todas las fuerzas políticas locales. Fue entregado en una pequeña feria ejidal, con apenas una veintena de animales. Para él, ese reconocimiento lo convirtió en “profeta en su tierra”, un honor que considera entrañable.
También recibió la Giba de Oro por 50 años consecutivos produciendo animales de alta calidad, en épocas buenas y malas. Solo seis personas en un siglo han alcanzado ese distintivo en México. Su reflexión es contundente: “no se trata solo de registrar ganado durante 50 años, se trata de vivir 50 años haciendo la misma actividad”.
CAPITAL CON SENTIDO SOCIAL
Uno de los ejes que resalta en la entrevista es su concepción del capital. Afirma que el dinero debe tener sentido social, de lo contrario carece de razón de ser. Antes de emprender un negocio, analiza si tendrá impacto positivo en la comunidad. Solo entonces decide invertir.
Su generosidad es coherente con esa visión, pues cualquier pequeño productor o estudiante que se acerca a aprender recibe información detallada. Publica técnicas, explica procesos y no guarda secretos. En un sector donde la genética suele protegerse con celo, él opta por compartir conocimiento. Está convencido de que la ganadería de altísima tecnología puede cambiar la vida de los pequeños productores en Chiapas, elevando su productividad y rentabilidad.
RETOS ESTRUCTURALES DEL SECTOR
También aborda problemas estructurales. En materia lechera, plantea la necesidad de establecer un arancel al producto en polvo importado, con el fin de proteger la producción nacional y obligar a la industria quesera a utilizar leche fluida a precios justos. Relata que en temporada de lluvias el litro llegó a pagarse a seis pesos en Arriaga, generando pérdidas severas.
Sugiere que la propuesta debe discutirse en el Congreso y plantearse ante el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, considerando las reglas del tratado comercial vigente con Estados Unidos.
Asimismo, alerta sobre el gusano barrenador, al que define como un problema de salud pública que afecta no solo al ganado, sino a todos los animales de sangre caliente, incluido el ser humano.
Critica el cierre de laboratorios para la producción de mosca estéril y considera injusto que el combate en campo recaiga económicamente en los ganaderos.
El tema, subraya, impacta incluso en la relación comercial con Estados Unidos, donde se han endurecido restricciones sanitarias.
Afirma que el gobierno no lo apoyó en sus investigaciones, sus avances fueron producto de prueba, error y aprendizaje constante. La genética que hoy exporta nació de fracasos acumulados y reinversión sistemática.
A sus 83 años, Jaime Mantecón agradece a Dios seguir activo. Ha visto partir a muchos contemporáneos. Ya enterró a todos sus compadres, pero él continúa levantándose cada día con la misma energía.
Su legado trasciende los trofeos, puesto que está entre los campeones que nacieron en su rancho y hoy compiten en todo el mundo.
El Mérito ABCZ 2026 no es un punto de llegada, sino la confirmación de una trayectoria coherente. Desde un municipio con condiciones adversas, demostró que la excelencia no depende del lugar, sino de la mentalidad del productor. En un sector tradicional, introdujo tecnología de vanguardia. En un ambiente competitivo, optó por compartir conocimiento. En un mercado dominado por intereses económicos, defendió el sentido social del capital.
Jaime Mantecón Álvarez no solo ha criado ganado, ha construido un modelo de trabajo donde ciencia, disciplina y responsabilidad social conviven. Su historia es testimonio de que la innovación sostenida puede transformar territorios y posicionar a la ganadería chiapaneca en el mapa internacional.






