Punto y Coma;/Roger Laid
Toniná: el gigante que puede cambiar la economía del oriente de Chiapas
La reapertura de la Zona Arqueológica de Toniná, en el municipio de Ocosingo, no es un acto ceremonial ni una postal cultural para la agenda política (atención): es, en términos económicos y turísticos, una de las decisiones más relevantes para el futuro inmediato de Chiapas. Toniná es un “monstruo, gigante dormido” porque concentra, en un solo punto, patrimonio histórico de talla internacional, capacidad de atracción turística, identidad cultural y un enorme potencial para detonar economías locales hoy estancadas.
Durante años, el abandono operativo del sitio -derivado de conflictos agrarios, procesos legales inconclusos y la incapacidad institucional para generar acuerdos duraderos- dejó fuera del circuito turístico nacional a una de las ciudades mayas más imponentes del país. Eso se tradujo en lo que sí importa al ciudadano: menos visitantes, menos empleo, menos consumo local, menos derrama para transportistas, guías, restaurantes, artesanos, hoteles y prestadores de servicios. Toniná cerrada fue sinónimo de oportunidades canceladas para Ocosingo y su región.
Hoy el escenario es distinto. Con la reapertura y la reactivación de la zona, se abre una ventana real para que Chiapas diversifique su oferta turística -tradicionalmente concentrada en pocos destinos- y construya un corredor cultural de alto valor. La experiencia nacional demuestra que un sitio arqueológico con operación estable, promoción profesional y conectividad adecuada puede generar una cadena de valor permanente: empleo directo en servicios turísticos, empleo indirecto en comercio, transporte y producción local, además de inversión privada en hospedaje, alimentación y actividades complementarias. El Gobernador sureño Eduardo Ramírez Aguilar logró captar esa oportunidad y seguramente ya tenía ideas para un buen desarrollo turístico y económico.
Toniná tiene todo para convertirse también en un polo de turismo cultural, comunitario y de naturaleza, siempre que exista planeación, orden y una política pública seria.
La reapertura, sin embargo, no puede quedarse en el esfuerzo del gobernador Eduardo Ramírez Aguilar ni en la voluntad política expresada desde el ámbito federal.
Aquí viene el punto crítico: ahora le toca responder, con resultados medibles, a la Secretaría de Economía y del Trabajo que representa Luis Pedrero y la de Turismo representada por Segundo Guillen Gordillo.
No es sano -ni institucionalmente responsable- que el trabajo estratégico de promoción, inversión y articulación productiva recaiga únicamente en el titular del Ejecutivo.
El turismo no se construye con discursos; se construye con campañas, productos turísticos integrados, alianzas con operadores nacionales e internacionales, capacitación local, financiamiento para pequeños negocios y una agenda clara de atracción de inversión.
Si Toniná va a ser el nuevo emblema del turismo cultural en Chiapas, Turismo debe presentar, en el corto plazo, un plan público de posicionamiento nacional e internacional, rutas turísticas articuladas con otros destinos del estado y estrategias reales de profesionalización de prestadores de servicios. Y la secretaria de Economía, por su parte, tiene la obligación de mostrar cómo va a facilitar créditos, incentivos y acompañamiento empresarial para que la derrama se quede en la región y no termine concentrada en intermediarios externos.
Toniná ya hizo su parte: volvió a abrir. El gobierno estatal ya dio la señal política. Ahora el reto es institucional. Si los titulares de Turismo y Economía no entregan resultados visibles, estarán enviando un mensaje peligroso: que en Chiapas la transformación económica depende de una sola oficina y no de un aparato público que funcione. Y eso, para un estado que quiere crecer, no es un detalle menor. Es, literalmente, el futuro que se juega entre la voluntad política y la capacidad real de gobernar.
Puntos Suspensivos…
Aunque, es importante escribirlo: Ni Pedrero González de Economía, ni Guillen Gordillo de Turismo han demostrado tener una estrategia sólida desde sus dependencias, no han demostrado capacidad para empujar por si solos una agenda económica o turística a gran escala. Y menos, mucho menos se les ha observado en reuniones interinstitucionales que respalden la iniciativa del gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, ya que, cuando se trata de detonar un destino turístico, la coordinación institucional no es un lujo: Es una obligación.
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