PUNTO Y COMA;/ROGER LAID/ULTIMÁTUM
El Parque Nacional del Cañón del Sumidero tiene más de 21 mil hectáreas y es uno de los símbolos naturales más importantes de Chiapas. Sus paredes monumentales, su biodiversidad y su historia lo han convertido en un referente turístico nacional e internacional. Sin embargo, detrás de la postal que se presume en folletos y discursos oficiales, existe una realidad incómoda: el cañón también se ha convertido en receptor de descargas contaminantes que llegan desde distintos puntos de la cuenca del Río Grijalva.
LAS QUEJAS
Durante años, ambientalistas, lancheros y habitantes de la región han denunciado lo mismo: drenajes municipales que terminan desembocando en el río sin el tratamiento adecuado. No se trata de un problema aislado. Municipios como Tuxtla Gutiérrez, Chiapa de Corzo, Chicoasén, Osumacinta, Ocozocoautla de Espinosa y otras localidades de la cuenca han sido señalados en distintas ocasiones por problemas relacionados con descargas de aguas residuales.
Aunque no todos están dentro del cañón, sus drenajes terminan en el río Grijalva, por lo tanto, afectan el ecosistema y me refiero a los municipios de Suchiapa, Acala, Chiapilla y Emiliano Zapata.
¿MULTA A CHIAPA DE CORZO?
El caso reciente denunciado en Chiapa de Corzo vuelve a encender la alerta. Si efectivamente existen descargas de drenaje que continúan llegando al río, no solo estamos frente a un problema administrativo o de infraestructura: estamos frente a un delito ambiental que afecta un patrimonio natural que pertenece a todos. Lo sabe el alcalde de la heroica Chiapa de Corzo, pero tiene problemas más graves que atender de inmediato, como su libertad.
El problema de fondo es estructural. Muchos municipios carecen de plantas de tratamiento de aguas residuales funcionales o tienen instalaciones abandonadas que nunca operaron correctamente. En otros casos, la infraestructura existe, pero no se le da mantenimiento o se utiliza por debajo de su capacidad.
El resultado es evidente: aguas negras que terminan contaminando el Grijalva y, finalmente, el Cañón del Sumidero.
IRRESPONSABILIDAD MUNICIPAL
Paradójicamente, el mismo cañón que se promueve como motor turístico es el que recibe la carga de la irresponsabilidad municipal. Cada bote turístico que navega entre sus paredes gigantescas también atraviesa un recordatorio incómodo de la falta de planeación urbana y ambiental de varios ayuntamientos.
Aquí es donde debe entrar la responsabilidad institucional.
¿Y LAS SANCIONES, REUNIONES INTERINSTITUCIONALES?
Las autoridades ambientales federales y estatales tienen facultades para sancionar descargas ilegales, pero también los municipios deben asumir su parte. No basta con discursos ecológicos ni con campañas de limpieza esporádicas. Lo que se necesita es infraestructura real: plantas de tratamiento modernas, operativas y supervisadas.
ALCALDES IRRESPONSABLES
Invertir en el tratamiento de aguas residuales no es un lujo; es una obligación legal y una necesidad ambiental. El gobierno debe instar a los alcaldes a generar obras de alto impacto: Plantas de tratamientos de aguas residuales.
Si los municipios de la cuenca quieren presumir el Cañón del Sumidero como orgullo de Chiapas, lo mínimo que deben hacer es garantizar que sus drenajes no terminen contaminando.
Porque cuidar el cañón no se logra con discursos, ni con fotografías oficiales, ni con promesas de campaña.
Se logra con responsabilidad, con inversión pública y con una decisión clara de dejar de convertir uno de los tesoros naturales de México en el drenaje de la región.
Ese es el punto. Y también la coma.
Puntos Suspensivos…
Nada se sabe de resultados positivos del desempeño del Director General del Organismo de Cuenca Frontera Sur de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) Felipe Irineo Pérez, lo que sí es claro es que pareciera no hacer su labor, ni intenta imponer multas a los municipios y menos que haya investigado -y multado- el último señalamiento de Chiapa de Corzo.
