Candelaria Rodríguez Sosa destacó que la rehabilitación de personas con adicciones requiere trabajo personal, acompañamiento familiar y atención profesional continua
Eugenio Hernández Sasso/Ultimátum
TGZ. En el Centro para la Prevención y Tratamiento de Adicciones (CENTRA) de Berriozábal, la atención a personas con problemas de adicciones se construye sobre el principio fundamental del trato humano, científico y espiritual afirmó la directora de esa institución, Candelaria Rodríguez Sosa.
Durante La Entrevista con Amet Samayoa Arce, director general del diario Ultimátum, Rodríguez Sosa añadió que ha enfocado su labor en fortalecer no solo los procesos clínicos, sino también la dimensión emocional de los usuarios.
Desde su experiencia, uno de los principales motores que impulsa a las personas a ingresar a ese centro es la necesidad de recuperar a sus familias. “La mayoría quiere volver con su esposa, con sus hijos”, explica.
Este deseo, sin embargo, contrasta con la realidad que se vive en algunos casos al momento del ingreso, toda vez que mientras unos son acompañados por sus seres queridos con muestras de afecto, otros llegan solos, sin despedida alguna, potenciando aún más su desgaste emocional generado por las adicciones.
En su visión, la rehabilitación no es un proceso aislado, sino un esfuerzo compartido entre el individuo, la familia y la sociedad.
Rodríguez Sosa reconoció que el trabajo que se realiza en el centro forma parte de un gran esfuerzo encabezado por la Fiscalía General del Estado, a cargo de Jorge Luis Llaven Abarca, institución que respalda la operación del programa de manera permanente.
A ello se suman donaciones que contribuyen al sostenimiento del espacio.
CONEXIÓN GENUINA CON LOS USUARIOS
Reveló que mantiene una relación cercana con los usuarios, convive con ellos durante comidas, escucha sus historias y refuerza la idea de igualdad dentro del proceso de recuperación.
Esta cercanía no es casual, toda vez que responde también a su experiencia personal en grupos de ayuda, lo que le permite comprender de manera profunda las dinámicas de las adicciones.
“Me siento parte de ellos”, afirma, al tiempo de subrayar que su historia le permite conectar genuinamente con quienes buscan rehabilitarse.
El modelo de atención del CENTRA Berriozábal combina elementos clínicos, psicológicos, humanistas y comunitarios.
Al ingreso, cada uno es evaluado para determinar su nivel de consumo y el grado de afectación que presenta, con la finalidad de diseñar dar seguimiento constante a la evolución del paciente, indicó.
Reveló, de igual manera, que uno de los pilares del tratamiento es la aplicación del programa de 12 pasos de Alcohólicos y Narcóticos Anónimos.
A través de largas sesiones de diálogo, agregó, los usuarios atraviesan procesos de catarsis que les permiten identificar las causas de su adicción, así como los factores que contribuyeron al aumento en el consumo.
Rodríguez Sosa enfatizó que el proceso no termina al egresar del centro, sino por el contrario, es ahí donde comienza el desafío de la reintegración a la vida familiar y social.
LA FAMILIA ES FUNDAMENTAL
En este punto, explicó, el papel de la familia es determinante, pues la directora insistió en que las adicciones son una enfermedad que requiere atención diaria.
El CENTRA, en ese sentido, aseguró que promueve la participación de las familias en terapias y sesiones informativas, con el objetivo de que comprendan la condición del usuario y aprendan a acompañarlo adecuadamente.
Sin este respaldo, advierte, el riesgo de recaída aumenta considerablemente.
El centro, fundado en 2009, forma parte de una red estatal que incluye sedes en municipios como Tonalá, Tapachula, Comitán y Pichucalco, además de un modelo ambulatorio en San Cristóbal de las Casas.
Berriozábal, dijo, fue la primera clínica de este tipo en Chiapas, lo que posiciona a la entidad como pionera en la atención institucional de las adicciones en el país.
Actualmente, el CENTRA Berriozábal atiende a 24 personas, 21 hombres y tres mujeres, bajo un esquema que cumple con la Norma Oficial Mexicana 028.
Uno de los principios de esta regulación es que ningún usuario puede ingresar de manera forzada, ya que el tratamiento debe ser voluntario.
Indicó que el protocolo de admisión incluye entrevistas separadas tanto con el solicitante como con sus familiares o tutores.
AISLAMIENTO POR 90 DÍAS
Una vez aceptado, el usuario permanece internado durante 90 días, periodo en el que se mantiene aislado del entorno externo para favorecer su proceso de desintoxicación y recuperación integral.
Durante este tiempo recibe atención médica y psicológica, además de participar en actividades deportivas, dinámicas grupales y espacios de reflexión.
La demanda por estos servicios es constante, dado que muchas personas y familias buscan información sobre cómo ingresar.
Un aspecto relevante es que todos los servicios son gratuitos, lo que elimina barreras económicas para quienes desean, voluntariamente, rehabilitarse.
El reto principal de Candelaria Rodríguez es lograr que quienes egresan del centro lo hagan con una motivación real para sostener su recuperación.
