Tarot Político/Amet Samayoa Arce
Evidentemente en Tuxtla ya no se gobierna, se sobrevive. Y quien encabeza esa ruina administrativa es Ángel Torres Culebro, mejor conocido como “El Caído”. Un alcalde que llegó con el discurso de la 4T de No mentirás, No traicionarás, No robarás, pero que terminó exhibiendo lo de siempre: negocios primero, pueblo después. El problema del agua potable es apenas la punta del iceberg. Colonias enteras siguen padeciendo desabasto, fugas y promesas recicladas. ¿Y el Ayuntamiento? Bien, gracias. Más ocupado en campaña y en sus conflictos internos que en resolver lo básico. Porque si algo distingue a esta administración, además de la ineficiencia, es la descomposición.
El gabinete que se desmorona
La próxima salida de Zaynia Andrea Gil Vázquez de la Secretaría de Economía no es menor. No se trata de un relevo cualquiera porque es una ruptura política que exhibe el nivel de conflicto dentro del círculo cercano del alcalde. Y extraoficialmente se sabe que no se va sola. Con ella salen piezas clave: Olga Madrigal Díaz, directora de fomento económico y Noé Madai Castañeda Torres, directora de fomento rural. Cuando un equipo completo decide abandonar el barco, no es coincidencia desde luego. Zaynia Andrea viene del gabinete estatal, al igual que el propio Torres Culebro. Se conocían, se medían y aun así, la relación reventó. ¿Qué pasó? La pregunta incómoda empieza a tomar forma: ¿diferencias políticas o diferencias por negocios? Pregunta obligada porque en este Ayuntamiento todo termina oliendo a lo mismo.
La lista incómoda: renuncias y ajustes forzados
El problema no es una salida, son muchas, demasiadas diría el respetable, y todas con el mismo hilo conductor que tiene que ver con conflictos, denuncias o presiones. Se han ido: Luis Alberto Molina de la secretaría municipal; Julio Santos zoom, director de gobierno; Félix Noé Penagos de la Secretaría de Seguridad y Tránsito Municipal; Max Betanzos del Indetux; Francisco Serrano de la Coordinación de Delegaciones; Gabriela Abarca del ITAC; Octavio Gutiérrez Suárez de la Oficialía Mayor e Ilda López Trujillo de la Dirección de Adquisiciones. Un gabinete que se deshace por desgaste porque algunos hablan de la arrogancia del alcalde y se comenta que otros por negarse a entrarle a “ciertos acuerdos”, y otros más porque ya eran insostenibles tras señalamientos públicos desgaste corrupción. Y aquí hay otro dato que incomoda: las denuncias no vienen solo de la oposición – Arely Latournerie y Paco Rojas, sino de regidores de su propio partido como Miguel Ángel Zarate Izquierdo.
Soberbia y sospecha
Si algo caracteriza a esta administración es la combinación peligrosa de dos elementos: soberbia y opacidad, por el estilo de gobernar de Torres Culebro que ha sido vertical, cerrado y, según versiones internas, profundamente condicionado por intereses. Y mientras tanto, la ciudad, sin agua, con servicios deficientes, con calles destrozadas y con un Ayuntamiento atrapado en sus propias intrigas.
De Tarot y Adivinanza
Dicen en los pasillos que el quiebre de “El caído” con Zaynia Andrea Gil Vázquez no fue solo político, que hay nombres y apellidos detrás del desencuentro. Que, si hubo o no vínculos de negocios con Ciro Octavio Pinto León, esposo de la funcionaria rutilista, es algo que tarde o temprano tendrá que aclararse… Servidos.
