El concesionario de biosólidos, Juan Carlos Coutiño, acusó al Ayuntamiento y al SMAPA de negligencia en el tratamiento de residuos, lo que estaría provocando contaminación en ríos y posibles afectaciones a la salud pública en la capital chiapaneca
Eugenio Hernández Sasso/Ultimátum
TGZ. Tuxtla Gutiérrez enfrenta una creciente problemática ambiental derivada del presunto manejo inadecuado de lodos residuales por parte del Sistema Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (SMAPA), situación que ha encendido alertas entre especialistas y actores del sector.
Juan Carlos Coutiño, concesionario de biosólidos en la capital chiapaneca, calificó, en La entrevista con Amet Samayoa Arce, director general del diario Ultimátum, como un “fracaso” la gestión actual de estos residuos y responsabilizó directamente a Ángel Torres Culebro, alcalde de la ciudad, por la falta de continuidad en los procesos de saneamiento.
De acuerdo con Coutiño, quien cuenta con más de 30 años de experiencia en el manejo de residuos, la actual administración ha mostrado apatía ante una problemática que, asegura, requiere atención urgente y constante.
“Nunca había visto tanta indiferencia en un tema tan delicado”, expresó, al tiempo de advertir que la falta de seguimiento de estas acciones manejadas en la administración anterior podría derivar en consecuencias ambientales y sanitarias de gran escala.
Uno de los principales señalamientos gira en torno al destino de los lodos generados en las plantas de tratamiento de aguas residuales.
El concesionario cuestionó hacia dónde están siendo dirigidos estos desechos, ya que no existe otra empresa autorizada para su manejo fuera de la suya.
Esta incertidumbre, dijo, abre la posibilidad de que los residuos estén siendo vertidos de manera irregular en cuerpos de agua como los ríos Sabinal y Grijalva.
De confirmarse esta situación, las implicaciones serían graves, dijo Juan Carlos Coutiño y recordó que, en el pasado, la descarga directa de residuos al río Grijalva provocó altos niveles de contaminación que obligaron a suspender diversas actividades recreativas, como natación y clavados.
Fue hasta que se implementaron procesos adecuados de tratamiento que el afluente logró recuperarse parcialmente, añadió.
Sin embargo, advirtió que un retroceso en estas prácticas podría revertir los avances alcanzados y afectar no solo a Tuxtla, sino a más de 20 municipios ubicados aguas abajo.
El especialista subrayó que la contaminación de estos ríos no solo impacta al medio ambiente, sino que representa un riesgo directo para la salud pública, ya que el agua contaminada puede reincorporarse al sistema y llegar a los hogares.
“Es inhumano permitir que esto suceda”, enfatizó, al tiempo que hizo un llamado a las autoridades estatales para intervenir en el problema, al considerar que ha sido rebasada la capacidad de almacenamiento.
En ese sentido, propuso que la Secretaría de Salud realice muestreos en los ríos Sabinal y Grijalva para determinar los niveles de contaminación actuales.
Asimismo, exhortó a las autoridades ambientales a investigar el destino final de los lodos, ya que, desde un punto de vista técnico, las plantas de tratamiento no cuentan con la capacidad para almacenar grandes volúmenes de residuos sin generar afectaciones.
Otro aspecto que preocupa, indicó, es la notable disminución en la cantidad de lodos que están siendo tratados.
Según explicó Coutiño, anteriormente se procesaban alrededor de 100 toneladas diarias, mientras que en la actualidad apenas se reciben 100 toneladas por semana.
Esta reducción, lejos de ser positiva, sugiere que una parte importante de los residuos no está siendo tratada adecuadamente, lo que podría estar generando acumulación o disposición clandestina.
Las consecuencias de esta situación ya comienzan a percibirse en la ciudad, con la aparición de malos olores y focos de contaminación en distintas zonas.
Para Juan Carlos Coutiño, estos son signos claros de que el sistema está fallando y de que es necesario tomar medidas inmediatas para evitar una crisis mayor.
A pesar del panorama adverso, el concesionario destacó que existe una alternativa viable y sustentable para el manejo de estos residuos.
A través de un proceso de tratamiento que incluye biodigestión, secado, inoculación de bacterias y compostaje, los lodos pueden transformarse en un producto útil para la agricultura.
“De la contaminación pasamos a la nutrición”, señaló, al explicar que este material puede enriquecerse con diversos elementos para convertirse en un fertilizante de alta calidad.
Reveló que este producto ya ha sido utilizado con éxito en invernaderos dedicados a la exportación de chile habanero, así como en áreas verdes de la ciudad, incluyendo más de 21 kilómetros de bulevares y algunos fraccionamientos.
Según el empresario, una vez completado el proceso, el material no representa ningún riesgo de contaminación y ofrece beneficios significativos para el suelo.
Advirtió que actualmente existe una saturación en la capacidad de almacenamiento de estos lodos tratados, lo que podría agravarse con la llegada de la temporada de lluvias.
Por ello, ofreció el producto sin costo a municipios con actividad agrícola, con el objetivo de evitar su acumulación y fomentar su aprovechamiento.
Llamó a universidades, a la Secretaría del Campo y a instancias federales como Sagarpa para establecer alianzas que permitan impulsar el uso de biosólidos como una alternativa económica y eficiente para la mejora de suelos.
Insistió en que cubrir el ciclo biológico de estos residuos no solo es una necesidad ambiental, sino una oportunidad para generar beneficios sociales y productivos.
