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Reto colosal

2 de mayo de 2023
in Chiapas
Reto colosal
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El Seguro Popular era un mecanismo conservador y privatizador de aseguramiento mínimo; el Insabi cumplió con su propósito de financiar a los estados en la pandemia, y el nuevo modelo, semejante al de Dinamarca, dará salud a quienes no tienen seguridad social, además de enfocarse en la prevención de enfermedades para disminuir los niveles de diabetes e hipertensión, que generan más gasto al país.

Eugenio Hernández Sasso/Alfredo
Pacheco/Ricardo del Muro/Ultimátum
TGZ

Zoé Robledo Abur­to ratifica su co­nocida aspiración de ser goberna­dor del estado para el 2024 y menciona varios puntos im­portantes que tienen que ver con el despegue económico de Chiapas, visto desde una nueva plataforma basada en la Cuarta Transformación, que ubica a la entidad en una posición estratégica pa­ra el desarrollo del turismo y la exportación de productos, principalmente.

Entrevistado por Ricar­do del Muro en el trayecto del aeropuerto de Tuxtla Gutiérrez “Ángel Albino Corzo” a Pujiltic, del muni­cipio de Venustiano Carran­za, donde el director general del IMSS puso en marcha el programa Entornos Labo­rales Seguros y Saludables (ELSSA), Robledo Aburto hace alusión a temas de vital transcendencia, tanto para su estado como para el país.

En su travesía de más de hora y media, vía terrestre, aprovecha para mencionar que la transmutación del Instituto de la Salud para el Bienestar (Insabi) a IMSS Bienestar representa “un desafío monumental” y afir­ma que durante el gobierno del presidente Andrés Ma­nuel López Obrador se ha logrado iniciar la redistri­bución de la riqueza como base para el arranque de un nuevo modelo de crecimien­to económico con justicia social.

Habla, de igual manera, de la vocación turística que tiene Chiapas, así como de la diversidad productiva que debe impulsarse para lograr mayor progreso, y resalta que “la seguridad es un ele­mento “sine qua non” para lograr metas y propósitos.

 Por otra parte, conside­ra que la migración no debe estigmatizarse, sino volver a escuchar las propuestas del presidente López Obra­dor para contenerla, con programas que generen percepciones económicas y arraiguen a la gente a su país de origen.

ASPIRA A SER GOBERNADOR

Ultimátum.- ¿Cómo ves el resultado de la encuesta que te coloca a la cabeza co­mo aspirante a la candidatu­ra del gobierno del estado?

Zoé Robledo.- Desde luego son resultados que emocionan mucho. Ha ha­bido muchas casas encues­tadoras que están haciendo ejercicios sobre las eleccio­nes del próximo año, tanto la presidencial como en los nueve estados.

Desde luego que es co­nocida mi aspiración, lo es porque desde el 2017 par­ticipé en el proceso interno de mi partido, Morena, que también se definió por una encuesta. En aquel momen­to, el Consejo Estatal de Mo­rena eligió a tres militantes: al doctor Rutilio Escandón, al doctor Óscar Gurría y a tu servidor para que fuéra­mos encuestados. El mayor puntaje lo obtuvo el doctor Rutilio Escandón, hoy nues­tro gobernador.

Desde aquel momen­to mi planteamiento era el mismo que hoy, que si par­ticipamos en un proceso co­nociendo las reglas, había que respetarlas; y yo fui el primero, al día siguiente, en levantarle la mano y decirle que me ponía a disposición del movimiento, tanto para la llegada del licenciado An­drés Manuel López Obra­dor a la presidencia, como de él al gobierno del estado, desde la trinchera donde yo estuviera.

Fue así que llegué a la di­putación del distrito seis, pe­ro es el mismo proceso ahora que se va a llevar a cabo, yo supongo que va a ser hacia finales del año, pero desde luego que se empiezan a ha­cer estos ejercicios a partir de quienes hemos expresado una aspiración legítima de participar en esa encuesta.

Las cosas van bien, pero debemos de seguir hacien­do lo que a nosotros nos co­rresponde que es dar resul­tados. Más allá de ejercicios de promoción personal a mí lo que me toca es dar resul­tados en el Seguro Social y, desde luego, ahora también en el IMSS Bienestar.

Ultimátum.- Has venido varias veces a Chiapas por co­sas de tu cargo, por supuesto, ¿todavía no podemos decir que se ha dado el banderazo para precampañas?

Zoé Robledo.- No, aún no, yo creo que eso tiene unos tiempos establecidos en la ley, lo que se encuesta, en el caso de Morena, es para quien será coordinador de los comités de los protago­nistas en defensa de la Cuar­ta Transformación, que es el mecanismo que ha encon­trado Morena para contar con una base y estructura electoral que defienda el proyecto de transformación y su continuidad.

Esto todavía es muy in­cipiente aún, y desde lue­go son datos que satisfacen porque hablan del trabajo que he hecho en los últimos años, y además en una defi­nición clara con un partido en el que he decidido militar desde enero del 2017.

DESAFÍO MONUMENTAL

Ultimátum.- ¿Qué reto te plantea la decisión de que los recursos y las funciones del Insabi van a pasar al Se­guro Social?

Zoé Robledo.- Es un de­safío monumental que tiene bases y un recorrido previo. Hay que irnos más atrás, en el año 1983 para ser exac­tos, había un planteamiento en toda la administración pública con Miguel de la Madrid: la modernización administrativa y el fortale­cimiento al federalismo.

Entonces se planteaba darle más funciones a los go­biernos de los estados como una forma de democratizar al país. Yo creo que eso es falso, porque se entregaron funciones a los gobiernos de los estados que nunca ha­bían hecho antes, de las que no tenían ninguna experien­cia, ni ninguna capacidad. Así inició la descentra­lización de los servicios de la extinta Secretaría de Sa­lubridad y Asistencia (SSA) que antes operaba esos hos­pitales desde la Federación.

Afortunadamente había una historia previa que era el Coplamar, que había na­cido unos años antes y que se había planteado a partir de las reformas a la ley de 1973 del Seguro Social, que planteaba que el IMSS po­día atender a no derechoha­bientes que vivieran en zo­nas marginadas y también la expansión del IMSS justo al mundo rural: los jornale­ros agrícolas, el henequén, el ixtle, los cañeros, en fin. Cuando se plantea la des­centralización y se empieza a entregar toda esta infraes­tructura a los estados, ocu­rren dos cosas, se empiezan a crear sistemas estatales de salud completamente dife­rentes uno del otro.

Esa es la fragmentación de la que tanto se habla, no tener un sistema nacional, homologado, uniforme des­de los salarios hasta la ropa, pero sobre todo los procesos clínicos, el método de aten­ción. Cada estado se fue por su camino. Luego viene el peor de los momentos, en el 2003, con el Seguro Popular. Este nunca operó un solo hospi­tal, un solo centro de salud, se hacía la idea, por el nom­bre de seguro, que era como el Seguro Social para los que no tienen IMSS, pero no, era solo un método de financia­miento, exclusivamente.

Rotulaban de Seguro Popular los hospitales, los financiaban, pero los ope­raban los gobiernos de los estados.

El Insabi nació como una institución justamente para desplazar ese método del Seguro Popular, e ir en el tiempo asumiendo las fun­ciones de operador de servi­cios, es decir, del prestador de los servicios de atención médica.

Desafortunadamente con la pandemia ese tránsito ya nunca se logró que ocu­rriera, siguieron habiendo transferencias, pero no hu­bo la transición de las uni­dades hacia el Insabi, que eso si está haciendo el IMSS Bienestar.

Desde hace un año que empezamos en Nayarit, hoy los hospitales o son del IMSS para los derechohabientes, o son del IMSS Bienestar para los que no tienen seguridad social, y desde luego el ISSS­TE y algunos otros mecanis­mos de aseguramiento, pero que son más pequeños.

Eso es lo que estamos ha­ciendo. Esa es la gran dife­rencia. No se trata solamen­te como el Seguro Popular de financiar, sino de operar esas instalaciones, transfe­rir al personal manteniendo todos sus derechos, sueldos, prestaciones y por eso nació este nuevo órgano público descentralizado conocido como IMSS Bienestar, recu­perando toda la experiencia que se tenía desde Coplamar en 1979.

Es un gran reto, porque significa ofrecer, desde una sola institución que es la que cubre tanto al régimen or­dinario del IMSS que atien­de a sus derechohabientes, como ahora a los no dere­chohabientes desde el IMSS Bienestar, pero esa es la uni­versalidad de lo que tanto se había hablado, que tengan la misma calidad, el mismo tipo de atención.

¿A qué me refiero con es­to? El IMSS atiende todas las enfermedades que están reconocidas en el mundo, lo que no atiende el IMSS son entregas de lentes ni cirugías estéticas, ni temas de ortodoncia, fuera de eso nosotros estamos obligados a atender todo lo demás, el Seguro Popular era una lis­ta, el Catálogo Universal de Servicios de Salud (CAU­SES), así se llamaba, que si te enfermabas fuera de ese catálogo ya no estabas cu­bierto y tenías que empezar a pagar.

¿Qué enfermedades no cubría el CAUSES? El in­farto al miocardio a mayores de 65 años. La mayor causa de muerte en el país no la cubría. Temas de hemodiá­lisis, terapia sustitutiva de la función renal, diálisis peri­toneal, no las cubría.

Entonces no era un se­guro, era un mecanismo de aseguramiento mínimo, con catálogos muy limita­dos, con cuadros básicos de medicamentos muy restrin­gidos.

Y lo peor aún, me parece sorprendente el cinismo de quienes operaron el Seguro Popular y que ahora lo de­fienden, porque no dicen algo: nunca hicieron un es­fuerzo grande en el primer nivel de atención.

En los centros de salud, en el primer nivel de aten­ción, en la medicina pre­ventiva, se pueden evitar el 80 por ciento de los padeci­mientos ¿Cómo operaba el seguro popular? Con médi­cos generales, que pueden resolver algunas cosas más cotidianas, alguna infección estomacal, una infección en vías respiratorias, una cura­ción, pero un médico gene­ral difícilmente puede aten­der una enfermedad crónico degenerativa.

¿Qué tiene el IMSS? médicos familiares. La co­lumna vertebral del IMSS es el consultorio del médico familiar que ve todo el en­torno de una familia y las determinantes sociales de la salud. Las enfermedades ocu­rren por alguna causa, el que ve los procesos de vacuna­ción, las mujeres embara­zadas, a los pacientes para que no desarrollen enfer­medades crónico degene­rativas. Es una especialidad que después de medicina ge­neral estudian los médicos familiares.

Eso no existe, nunca existió ni lo quisieron desa­rrollar. Era un sistema cura­tivo. Es decir, que planteaba que la gente se iba a enfer­mar de cualquier manera y que tuvieras hospitales para intentar sanarlos o curarlos, sin hacer ningún esfuerzo previo.

Esos son los 30 años, después el Seguro Popular en 2003, pero durante to­dos esos años nos converti­mos en el número uno en el mundo en diabetes, obesi­dad, en hipertensión. Esas enfermedades hoy las vemos con prevalencia del 16 por ciento. ¿Qué significa eso? Que el 16 por ciento de la po­blación en México es hiper­tensa, que el 12 por ciento es diabética. No hay sistema de salud que pueda atender eso solamente curando, se tiene que volver a lo preventivo.

¿Qué hacían? Hospita­les, hospitales y hospitales, sin especialistas, sin médi­cos, sin insumos, y lo peor aún, en una distribución de esos ingresos hacia 32 esta­dos que hacían y deshacían y planeaban como se les vi­niera en mente, con algu­nos casos exitosos y la gran mayoría muy penosos, y con una enorme opacidad.

El Seguro Popular toda­vía tiene que explicar cerca de 8 mil millones de pesos que no solamente no se in­virtieron, sino que desapa­recieron por completo como ente financiador. Financia­ba, pero no rendía cuentas. Era el estado de cosas per­fecto para una administra­ción pública estatal. Dame el dinero. Mientras más en­fermos atienda más dinero me das, cuando debería ser una lógica de procuración de la salud, en la cual mientras más gente sana te pueda yo reportar, me das más dinero para mantenerlos sanos.

Tenía hasta esos incen­tivos perversos que hacían generar más enfermos. En­tonces ese modelo era in­defendible por una razón adicional, nos lo demostró la pandemia. Atender la pandemia desde el IMSS tenía una condición distinta, porque es un solo modelo de salud; tiene muchas necesidades, muchísimas cosas que tene­mos que hacer, inversiones que no se hicieron durante años, contratar más médi­cos, disminuir los tiempos de espera para cirugías, para las propias consultas, pero es el mismo IMSS en todo el país, mientras que el resto de los estados, son 32 sistemas que pueden ser tan buenos o tan malos, dependiendo de cómo esté operando.

¿Qué arraigó eso? La desigualdad. Estados más ricos tuvieron más inver­sión y ahí se concentraron los grandes hospitales, por eso tiene hospitales grandes y buenos Nuevo León, Gua­najuato o Querétaro, y los estados con menos ingresos fue donde menos se invirtió. Así de problemático resulta­ba el Seguro Popular.

¿Qué significa ahora? Que las funciones que tenía el Insabi para la construc­ción, la planeación de la in­fraestructura, para lograr atraer a una sola nómina a todos los trabajadores y po­der basificar a quienes están por contrato, a que el tema del equipamiento, la adqui­sición de equipo ya no lo va a atender una institución que financia a otras, sino el MSS Bienestar, que a partir de sus necesidades crecerá, comprará equipo, contra­tará personal, pero ya como una sola institución. Es la centralización de la aten­ción médica.

Esto es algo que la pan­demia demostró, los bene­ficios de un sistema centra­lizado. Cuando se habla de Dinamarca es eso. Dina­marca no es que vamos a te­ner una farmacia igual que los daneses. Lo que pasa es que se ha simplificado hasta llevarlo al ridículo; somos países distintos, con pobla­ciones epidemiológicas di­ferentes, nos enfermamos de cosas diferentes.

Dinamarca es el dise­ño de la institución ¿Cómo es en Dinamarca? es una institución cien por ciento pública. En Europa, en Es­tados Unidos y en China la salud no la provee el Esta­do, la proveen los privados, y el Estado paga el asegu­ramiento de una cobertura mínima. Por eso cuando la gente se enferma en Estados Unidos quiebra, tiene que pedir préstamos y se endeu­da, porque está muy metido lo privado.

Hay muchos países que en este momento están re­planteando la participa­ción del Estado en la aten­ción médica, uno de los más fuertes es quizá Dinamarca, donde es público, o también Inglaterra que está cada vez tendiendo más a lo público, pero países como China esta cien por ciento privatizados.

Dinamarca es público y nuestro sistema también es cien por ciento público. En conjunto, todos los hospita­les privados de México 6 mil camas. Solamente el Centro Médico Nacional La Raza y Siglo 21 tienen más de 6 mil camas. Esa es la fuerza de una institución como el Seguro Social.

Entonces, primero que sea público; segundo, que sea gratuito. Es decir, el es­tado es el que cubre el costo y nadie tiene que pagar un aseguramiento, como en otros países donde te dicen, yo te cubro hasta estos pade­cimientos, pero si te enfer­mas de algo más ya lo tienes que pagar tú.

Tercero, está centraliza­da la operación desde una sola institución, no tienes financiamiento a los esta­dos, sino que una sola ins­titución es la que opera la red de hospitales, la red de centros de salud. Eso es lo que se va a dar.

Y el cuarto punto más importante quizá en Dina­marca, es la prevención. Los sistemas privados buscan el rendimiento económico, van a buscar siempre la ga­nancia, y siempre va a ser más caro y más rentable tener una persona enferma que una persona sana, por eso es que es importante mantener el modelo públi­co, en donde nos enfoque­mos en la prevención de enfermedades, un proceso que va a llevar su tiempo pa­ra que entonces sí podamos disminuir los niveles de dia­betes, hipertensión, de las enfermedades que además generan más gasto público en el país.

Antes el IMSS atendía mujeres embarazadas, ac­cidentes y enfermedades infecciosas. Hoy, el 70 por ciento del gasto es en aten­ción de diabetes, hiperten­sión y las enfermedades aso­ciadas a la obesidad. Enton­ces, eso es Dinamarca. Ese es el modelo que estamos siguiendo.

Ultimátum.- En México un trabajador está enfermo, va a su clínica, ahí le dan su incapacidad y lo canalizan a diferentes áreas. ¿En Dina­marca cómo es?

Zoé Robledo.- Igual. Hay un aseguramiento, nada más que allá la gran diferencia es que todos es­tán asegurados, porque la seguridad social la cubre por completo el Estado, los tra­bajadores y los patrones no pagan cuotas. Ahí es donde la diferencia con Dinamarca es su tamaño y la industriali­zación de su economía. Hay mucho empleo formal, diga­mos. Entonces allá se cubre por completo.

Aquí vamos a mantener un sistema en el que los de­rechohabientes del IMSS se seguirán atendiendo en los hospitales, en las unidades de medicina familiar, los del ISSSTE en el ISSSTE y los que no tienen seguridad social en el IMSS Bienestar.

Esa sí es la gran diferen­cia con Dinamarca, porque ahí todo está financiado por impuestos generales, por­que tienen una de las tasas impositivas más altas del mundo. Nosotros no esta­mos ni cercanos a los niveles de recaudación de la región Latinoamérica, pero ese es un debate distinto.

Hoy el IMSS Bienestar se va a financiar con impues­tos generales, es decir, con recursos fiscales, así como el IMSS se seguirá financian­do con las cuotas obrero pa­tronales.

Ultimátum.- Y la pobla­ción que no tiene seguridad social ¿cuántos se calculan?

Zoé Robledo.- General­mente es como la otra mitad del país. El IMSS atiende a cerca de 70 millones de de­rechohabientes entre los 22 millones de trabajadores y trabajadoras, los benefi­ciarios que son sus parejas, los padres cuando hay de­pendencia económica, los hijos menores de 16 años y los pensionados y jubilados. El ISSSTE está atendiendo más de 10 millones de per­sonas, los otros sistemas, en todo su conjunto, siste­mas estatales de seguridad para trabajadores estatales como el ISSTECH aquí en Chiapas, ISSFAM para las Fuerzas Armadas y Pemex, suman como 9 millones.

El resto del país son los que no tienen seguridad so­cial, ahora eso sí es estado por estado, habrá los que no quieran entrar y entonces tendrán sus transferencias y ellos operarán sus servicios, serán hospitales estatales de lugares donde nos han dicho: nosotros nos vamos a mantener así, que general­mente son en donde la ma­yoría de la población tiene seguridad social.

Pero digamos que quie­nes tendrían derecho para atenderse en el IMSS Bien­estar será cualquier persona en México que no tenga se­guridad social, que no nace de cero, pues es con los hos­pitales que ya se tenían, 80 del programa IMSS Bienes­tar que están en lugares más apartados, rurales, aunque ya hoy son en ciudades.

El hospital más grande del programa IMSS Bien­estar es el de Coita que tie­ne 60 camas y ya no puede uno pensar en Ocozocoautla como un pueblo rural, ya es una pequeña ciudad.

Con eso es con lo que partimos y ahora con los que hemos ido sumando al programa, pero que además en un año tienen una mejora visible, no solamente en tér­minos de la imagen y las re­paraciones, sino en cuántas consultas o cirugías se han podido hacer, rehabilitar los quirófanos, porque además tiene una gran ventaja, tiene atrás de respaldo al IMSS. Te pongo un ejemplo, el IMSS forma la mitad de los especialistas del país, éstos, en su último año antes de graduarse, tienen que ha­cer una rotación de campo, algunos de seis meses otros de cuatro meses.

Ahora los estamos mandando a los nuevos hospitales del IMSS Bien­estar, que sin el residente nunca habían visto a un pediatra, que son de es­pecialidades troncales: pediatría, ginecología, ur­gencias, cirugía, anestesia y medicina interna. Ahí es donde ellos, junto con los médicos que ya están ahí, conforman una fuerza de trabajo que ayuda a ope­rar esas unidades.

Ultimátum.- ¿A qué le atribuyes los ataques tan fuertes, a veces hasta des­piadado contra el Insabi de parte de la oposición?

Zoé Robledo.- Primero porque hay quienes creen que hay que mantener el modelo privatizador del Seguro Popular que busca­ba, a final de cuentas, que alguien se pudiera atender en un hospital privado y si tenía para pagar pagara y si no el gobierno le pagará esa atención, ese es el modelo norteamericano.

Eso significaría tener una cobertura universal de todos los padecimientos que se pueden atender en esos lugares, además era un modelo conservador de la derecha, que fue la primera que se opuso en 1943 al na­cimiento del Seguro Social.

Nunca les gustó que los patrones tuvieran que pa­gar por la seguridad social de sus trabajadores, nunca les gusto esa posibilidad y se pensaba que con pura be­neficencia pública se iba a poder atender.

Hoy no hay una institu­ción de atención médica en el mundo más grande que el IMSS. Hay muchas institu­ciones, redes de hospitales privados. La institución pri­vada más grande de Estados Unidos, porque públicas son más limitadas, tiene cerca de 220 hospitales. El IMSS tiene casi 300. Es decir, la fortaleza de una institución pública es lo que nunca les gusto.

La tendencia del Se­guro Popular hubiera sido desaparecer al IMSS y al ISSSTE. Ese es un poco el ataque ideológico, históri­co, de quienes creen que lo privado va a ser mejor que lo público. Yo te diría que en México los privados no tuvieron participación en la pandemia, porque no tie­nen capacidades en término de infraestructura, son muy pequeñitos. No tienen las competencias que tienen los institutos nacionales, las unidades médicas de alta especialidad del IMSS Siglo 21, los hospitales grandes que tiene la Sedena, Marina e incluso Pemex.

Es una batalla ideológi­ca, primero, entre quienes creemos que hay responsa­bilidades del Estado y que desde lo público se deben atender, a quienes han creí­do que el Estado debería ser mínimo y que lo privado y el mercado se va a regular bien.

En 2008 la crisis finan­ciera, y luego la pandemia, demostraron que eso no es cierto, que el mercado siempre va a buscar el ren­dimiento y nunca el bien­estar, y el ataque político es quizá por no entender que el Insabi nació, tuvo un pa­pel muy relevante durante la pandemia, financió los ventiladores de todos esos gobiernos estatales, todos los equipos de protección personal, capacitó y contra­tó gente para los estados. Es muy ingrato decir ahora que no funcionó, porque fue el mecanismo para que los es­tados pudieran sortear la pandemia. Ese fue el papel que le correspondió.

La definición de buscar que sea en el IMSS y en el IMSS Bienestar, parte tam­bién de los hechos de haber visto que la institución que más atendió a más de la mi­tad de la población que tuvo alguna necesidad de hospi­talización, y en primer nivel en la pandemia fue el IMSS. O sea, en términos de prue­bas o pacientes ambulato­rios, derechohabientes y no derechohabientes.

Si no hubiéramos pasado esa prueba, quizá no hubiera sido esa la definición, pero la prueba fue que la pandemia se soportó en México, sin las dramáticas escenas de gen­te que no lograba acceder a la atención médica, como en Estados Unidos, Europa y América Latina, porque el IMSS abrió todas sus puertas.

Cuando llegó Fox el IMSS dejó de crecer. Había un argumento de la quiebra financiera, pero dejó de cre­cer, y yo estoy convencido de que el modelo neolibe­ral, sobre todo del panismo, tendía a intentar desparecer al Seguro Social, hacerlo pe­queño, pequeño, pequeño, ir privatizando muchos de sus servicios, y lo mismo que se hizo con teléfonos, con los ferrocarriles, propiciar un mal servicio para que cuan­do llegara la privatización la gente misma dijera, bueno, si va a estar mejor no impor­ta que sea privado.

Si hubiéramos hecho eso, la pandemia hubiera sido una desgracia humani­taria en el país, por los pro­blemas de salud que tene­mos de otras enfermedades crónico degenerativas que hemos mencionado.

Yo creo que el Insabi tuvo un rol muy relevante y que ese es un proceso de transformación hacia otra institución del Estado mexi­cano, lo que sí no es posible es seguir financiando a sis­temas estatales que se han ido privatizando.

Hemos encontrado far­macias privadas al interior de hospitales públicos, así de dramático es esto, que uno le pregunta al director de un hospital ¿oiga, como anda su farmacia? No, es que la farmacia no es mía ¿De quién es? No, pues de un privado y ¿cuántas claves tiene? No, pues las que nos traen. Tiene una definición de qué es lo que necesita, pe­ro no tiene la decisión final, eso es el privado.

Privatizar la salud es muy peligroso, y creo que esto es lo que lo frena, y además fortalece a una ins­titución nacional que debe durar igual que el IMSS, 80 años que está cumpliendo en 2023.

Ultimátum.- ¿Es muy difícil romper con la per­cepción que tenemos prác­ticamente todos de que en el IMSS no hay medicinas? Ya ves la situación que maneja­ron con los niños de cáncer, de que si te ponen en la ba­lanza, ¿que prefieres, que te atiendan en el IMSS o vas para otro lado? No falta el amigo, el pariente que te diga, ¿para qué vas, porque te van a dar Paracetamol o cosas por el estilo? ¿Es real ese desabasto?

Zoé Robledo.- No es real. En lo que va del año hemos surtido 61 millones de recetas, no son medica­mentos, recetas, una receta puede tener varios medica­mentos. Si tuviéramos un nivel de desabasto que hu­biéramos surtido 6 millones y no las 61, habría una crisis social de otra naturaleza.

Lo que le planteó siem­pre a mi equipo en los es­tados, en los hospitales, en las delegaciones, es esto, tú puedes tener en un garra­fón de agua de 20 litros con 80 mil gotas de agua, pero basta una gota de petróleo para contaminar todas esas 80 mil gotas de agua.

¿Por qué lo digo? Porque puedes tener 80 mil accio­nes positivas, pero nadie sale y tuitea: “fui al IMSS y me dieron mis medicamen­tos”. ¿A qué voy? Hay posi­bilidades de que a alguien le rechacen la receta o no se la den completa en el momen­to que la está solicitando en la farmacia, claro, pero son cierta claves, en ciertos mo­mentos, en ciertos lugares.

Eso no constituye un desabasto, desabasto fue lo que ocurrió a finales del año pasado con las empresas productoras de psicotrópi­cos que dejaron de producir, y ahí si tuvimos que buscar sustitutos terapéuticos, pe­ro tampoco nos quedamos de brazos cruzados.

Estoy consciente de que una receta que se rechace puede contaminar miles que se estén dando todos los días en todas las farmacias.

Eso es lo que tenemos que combatir. El año pasa­do, en 2022, fue el año que más recetas surtió el IMSS en toda su historia, fueron 224 millones de recetas, no a 224 millones de personas, sino de personas que acuden con una enfermedad cróni­ca y que tienen que ir varias veces, recetas colectivas que ocupan los médicos para los hospitales.

Entonces sí lo tenemos que revertir, hemos logra­do cosas muy positivas; por ejemplo, con los niños con cáncer que se atienden en el IMSS, yo no puedo ver por los otros, tenemos un diálogo permanente, sema­na a semana, con los papás que ya lleva más de un año, y que inició pensando que eran problemas de desabas­to y terminaron siendo pro­blemas de otra naturaleza, de atención, salieron temas que se han ido resolviendo.

Tienen un chat en don­de ponen su seguridad so­cial, es como la llave para no creernos todos los registros falsos que a veces nos llegan, y ellos ponen ahí, fui a tal farmacia en tal hospital y tal clave no me fue surtida y ahí se busca resolver. Tenemos ese diálogo. Hay conversa­ciones que yo no voy a hacer públicas a menos que ellos me lo permitan, en donde nos felicitan.

Es una conversación di­recta con los papás, no con las organizaciones ni con los abogados. Eso sí les di­je, yo trato directo con las mamás y los papás de niños y niñas que tienen cáncer y se atienden en el IMSS, con nadie más. Y hablaban de un reconocimiento de cómo este mecanismo había solu­cionado muchos problemas. Son 3 mil 500 niños y niñas que están en tratamiento por esta enfermedad.

Hemos abierto Onco­CREAN en el país, que son Centros de Referencia Re­gional para el Cáncer In­fantil, para evitar que los pacientes con ciertos tipos de cáncer se tuvieran que trasladar a la alta especia­lidad a la ciudad de México, Guadalajara o Monterrey.

Antes había siete, ahora hay 35. Son áreas de servi­cio para los cánceres más comunes que se pueden tratar con mayor facilidad como las leucemias. Antes todo el cáncer se tenía que transferir. Eso acerca más la atención.

Cuando un cáncer es más complejo se tiene que derivar a otro lado. Las quimiote­rapias las preveía un mono­polio privado, hoy estamos haciendo nosotros nuestras

propias centrales de mezcla, para que ahí se elaboren las quimioterapias y ahí mismo salgan hacia las salas. Aquí en Tuxtla estamos haciendo una de ellas. Estamos ha­ciendo 20 en el país.

Yo sé que la percepción es un poco como lo que pasa con la seguridad, puede ha­ber un estado que tenga un homicidio en el año, pero si es lo suficientemente escan­daloso o se está hablando de eso todo el tiempo se cree que hay violencia o inseguri­dad, pero es un reto también cambiar la percepción que nosotros tenemos que lograr manteniendo los estándares de surtimiento de recetas.

El año 2021 fue muy di­fícil, honestamente fue el más complejo para el sur­timiento de medicamentos, los contratos de UNOPS eran muy defectuosos, es­tablecían elementos que no le convenían a la institución.

Por ejemplo, la institu­ción no le podía pedir al pro­veedor los medicamentos cuando los necesitara. Ha­cían calendarios e iban entre­gando por ese calendario, los necesitaras o no. Nosotros en el IMSS tenemos contratos con órdenes de reposición mediante los que tú le pue­des decir a alguien oye, no me surtas de esto porque tengo dos meses de inventario, pero súrteme de esto otro porque tengo ya nada más un mes y se me va a acabar.

Además, limitaciones al suministro por la producción de medicamentos durante la pandemia, que también se vieron afectadas rutas de distribución, y eso me parece injusto de parte de la oposi­ción, porque no se puede ha­blar de niveles de surtimiento en un año tan irregular como el de la pandemia. En todo el planeta hubo diferimiento de cirugías y de consultas. En todo el planeta hubo caídas en los niveles de surtimiento de recetas y no es para auto­complacencia, simplemente estábamos atendiendo una pandemia.

Ya en 2022 cerramos con el 95 por ciento del surti­miento de recetas, claro que ese otro cinco por ciento en el IMSS se sigue calculando en miles y esos son los que tenemos que lograr atender, pero insisto, ningún sistema de salud va a lograr surtir to­das las recetas, todo el tiem­po, en todos los lugares, si no atendemos la prevención. Si pensamos que la salud signi­fica simplemente atenderse.

Es como pensar que el problema de la inseguridad se resuelve si pones muchas cárceles, pues no se resuelve así, lo que tenemos que ha­cer es volver a lo preventivo, hacernos cargo también de los padecimientos, hacer­nos cargo del cuidado de nuestra salud, que es justo lo que estamos planteando con los Entornos Laborales Seguros y Saludables, que las empresas también se ha­gan cargo de la salud, no que la paguen, sino que la salud de las personas, la salud mental, los riesgos psico­sociales, los accidentes, las enfermedades del trabajo, sean vistas también como un proceso en el que todos pueden contribuir.

Si una empresa establece metas para que sus comedo­res sean saludables, que ten­gan actividades, activación física, que tengan progra­mas preventivos que lleva el IMSS muchas veces para detección de enfermedades, estoy seguro que sí podemos cambiar las cosas después de las dolorosas lecciones que nos dejó la pandemia.

Ultimátum.- Me imagi­no que se necesita un pro­yecto para recuperar la con­fianza que tuvo en el pasado el Seguro Social.

Zoé Robledo.- Pero fíja­te lo que son las cosas, mu­chísimas personas, cuando ya se enfermaron de algo grave buscan el asegura­miento, porque por un lado saben que la privada es in­accesible, pero no solo eso, sino porque en el IMSS, sobre todo en el tercer ni­vel de atención, los centros médicos nacionales tienen especialistas que están ha­ciendo investigación, que están innovando y tenemos equipos extraordinarios.

Pero la fama del IMSS no solo debe ser la alta especia­lidad, sino que logremos que la gente vaya a la unidad de medicina familiar en cuan­to tiene derechohabiencia, cuando no esté enfermo. No hay que ir a la unidad de me­dicina familiar solo cuando se está enfermo, se puede ir una vez al año a hacerse un chequeo. Ahí pueden aparecer enfermedades de las que no tenemos conoci­miento, cubrir los procesos de vacunación, llevar un buen control sobre el tema reproductivo.

Una mujer embarazada que llega a término y va a llegar al parto o a la cesá­rea, que tuvo por lo menos siete consultas previas, no se convierte en un embarazo de alto riesgo.

La salud es un tesoro, es como la seguridad. El pro­blema no es la seguridad, es la inseguridad; el problema no es la salud, es la enferme­dad, entonces hay que pro­curarla cuando la tenemos, la consulta del paciente sano la promovemos por todos lados, pero es muy difícil que alguien diga me siento bien, voy a ir al hospital na­da más porque me quiero seguir sintiendo así.

Vamos a la unidad de medicina familiar ya que nos sentimos mal, ya que nos enfermamos o ya que queremos la incapacidad, pero ahí creo que debe haber una corresponsabilidad.

VIDA MÁS SALUDABLE

En referencia al proyec­to de Entornos Laborales Seguros y Saludables (ELS­SA), Robledo Aburto consi­deró que si después del CO­VID no se aprendió nada, eso sería lo más doloroso.

No hay nada peor que te pueda pasar que una pande­mia, y lo segundo peor que te puede pasar después, es una pandemia de la que no aprendiste nada.

Hay un dato que es alar­mante, en el país hay 22 mi­llones de trabajadores regis­trados en el IMSS, 10 millo­nes de esos 22 tienen algún padecimiento crónico dege­nerativo, padecen obesidad, dislipidemia, hipertensión, sobrepeso o diabetes.

Es decir, la planta pro­ductiva que además está en los mejores años de su vida está muy enferma. Entonces dijimos, después de la pan­demia cuál va a ser la reac­ción del IMSS, y son muchas las estrategias, pero una de las importantes es ELSSA, que significa que el centro de trabajo se convierte en un centro de prevención de en­fermedades, de accidentes, pero también de cambios de conducta hacia una vida mucho más saludable.

Empezamos hace un año, el 1 de mayo del 2022, en uno de los grandes em­blemas de la producción en México que es el parque Fundidora, allá en Monte­rrey. Ahí firmamos el acuer­do con todas las cámaras empresariales, con los sin­dicatos de los trabajadores afiliados al IMSS. Este tiene que ser un esfuerzo de todos, de la institución, de los pa­trones y de los trabajadores.

De ahí hemos ido ha­ciendo las estrategias de diferentes sectores de la economía, porque no es lo mismo el riesgo que puede tener el trabajador de una planta de lácteos, que el de una maquiladora, oficina, banco o universidad. Todos son centros de trabajo, pero tienen diferentes implica­ciones sobre los riesgos de enfermedades o accidentes.

Creemos que cuando se generan de manera colecti­va los cambios de conducta se potencian, y que así como la escuela y el hogar el cen­tro de trabajo puede ser de donde surjan estos y se lle­ven a las casas, y entonces el trabajador o la trabajadora contagie positivamente a su entorno familiar, para co­mer bien, hacer actividades, estarse revisando, checando y demás.

Después de lo de Fun­didora hemos estado en lugares muy emblemáticos como Peñoles para el tema de Minería, en la planta de Bombardier en Querétaro, en el Club de Banqueros que tienen cerca de 300 mil tra­bajadores, en Palenque para el ELSSA del sector turís­tico, también en la antigua planta Tolteca, de Cemex, en la Ciudad de México para toda la industria de la cons­trucción, y hoy (viernes 28 de abril) que estamos cele­brando el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, dijimos que había que ir a un entorno laboral completamente distinto.

Así como en los entornos laborales urbanos, oficinas o fábricas, maquilas, arma­doras y demás, también hay derechohabiencia en traba­jadores del campo, particu­larmente los cañeros, cen­tros laborales que además históricamente generaban enfermedades, accidentes, que han hecho esfuerzos y por eso quisimos hacerlo en Pujiltic, porque es un gran ejemplo de una industria que existió durante muchos años en nuestro estado, des­de los años 50 que se fundó el ingenio.

Esta industria llegó a tener los grandes momen­tos de no solo quedarse en la producción primaria de caña, sino de generar el si­guiente paso y creó el ron Bonampak que era de fama nacional.

Sí quisimos venir a cele­brar este día en un entorno distinto, porque hay muchas coincidencias con las Nacio­nes Unidas de que la estrate­gia debe ser Entornos Labo­rales Seguros y Saludables. Una fábrica, una oficina, un negocio, un comercio que tiene trabajadores sanos va a tener siempre trabajado­res más productivos, que van a tener menos ausentis­mo no programado, menos problemas de salud, mental, menos incapacidades, me­nos accidentes; le conviene a todos, a la institución, al empleador, y, desde luego, lo más importante, le con­viene al trabajador, enton­ces por eso es que estamos aquí, presentando ELSSA cañeros, el primer proceso que hacemos de la industria primaria en México, por eso nos acompaña también el secretario del campo, Víctor Villalobos.

REDISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA

Ultimátum.- En el ca­so de Chiapas observamos que pasan los años, es uno de los estados que tal vez tiene más presupuesto de la Federación, muchísimo dinero, ha habido proyectos hidroeléctricos, de palma en el Sureste, cafetaleros y el estado sigue en la pobreza. En tu opinión, ¿qué es lo que falta para detonar un proyecto de desarrollo eco­nómico en Chiapas?

Zoé Robledo.- Lo que hace falta es un poco más de tiempo, porque ya las bases que se han establecido para una mejor redistribución de la riqueza están en Chiapas. Hoy, esos presupuestos de los que se habla están lle­gando con transferencias directas, no condiciona­das, a los adultos mayores; somos el estado que tiene mayor número de pensiones para adultos mayores, esta pensión que existe a partir de la llegada del presidente López Obrador, becas pa­ra estudiantes de escasos recursos, el mayor número de productores del progra­ma Sembrando Vida, ahora también con el asunto del fertilizante que está empe­zando en Chiapas y los pro­yectos de infraestructura.

Todo eso que permite que en Chiapas dejemos de tener una dependencia de los elementos y de los ingresos del gobierno, es la primera parte, poner un piso más parejo, lograr esa redistribución de la rique­za que ya está en curso con los programas sociales de la presidencia.

Creo que eso es lo más importante, porque yo lo veo desde mi posición del Seguro Social, somos el esta­do con menos formalidad en el empleo, somos el estado con menos derechohabien­cia del IMSS y no porque ha­ya mucho trabajo informal o mucha elusión, sino porque hay pocos centros de trabajo que ofrezcan estos trabajos formales.

Las apuestas que se han hecho por parte del gober­nador y del presidente, en los proyectos de infraestruc­tura vinculados al turismo, en cómo podemos diversifi­car la producción agrícola y hacerla más sofisticada y más atractiva, agregarle valor para los mercados na­cionales y también, obvia­mente, para los mercados internacionales, está ahí.

Estaba ayer revisando la balanza comercial del estado y en el gobierno de Rutilio Escandón se ha in­crementado de manera im­portantísima con respecto a años anteriores, se está ex­portando más plátano que nunca, se está exportando tabaco, café. Ese piso míni­mo de igualdad que era lo primero que había qué ha­cer. No se puede pensar que la riqueza llega nada más por goteo o porque se insta­len fábricas o maquiladoras o plantas.

Lo hemos vivido, llega­ron las presas hace 50 años y generaron riqueza para la nación, fundamental para echar a andar otros estados. Nuevo León no existiría sin la energía de Chiapas. La potencia de Nuevo León, si no tienen agua, la energía de las plantas de Nuevo León, de Fundidora, con la que se sienten tan orgullosos, no se explica sin las hidroeléctri­cas de Chiapas.

Ese es el siguiente gran paso que debe venir a nues­tro estado, la riqueza del sector turístico está crecien­do de una manera extraordi­naria después de la pande­mia; aunque se pensaba que iba a haber una depresión en el turismo mundial, al con­trario, se ha disparado y es­tán ahí todos los elementos puestos con el Tren Maya, con la posibilidad de tener salidas hacia mercados con el Transísmico, desde Coat­zacoalcos y también a Sali­nas Cruz que nos queda tan cerca.

Creo que Chiapas se está quedando ahí, justo como el punto estratégico, por su ubicación, para ser el gran estado exportador.

Pero para hacer eso, an­tes, se tenía que atender lo urgente, que la gente pudiera comer tres veces al día, que los adultos mayores tuvieran algo de ingresos para satisfa­cer sus necesidades. Enton­ces, creo que el planteamien­to del presidente de empezar ahí es lo que nos permite dar el siguiente paso.

VOCACIÓN TURÍSTICA

Ultimátum.- en el caso del turismo, a veces me da la impresión de que somos un estado con turismo de temporal, porque Chiapas tiene una gran atracción, es un estado que se conoce a nivel mundial por sus ri­quezas naturales y las ruinas arqueológicas, realmente yo observo casi lo mínimo en el esfuerzo institucional ha­cia el fomento del turismo, cuando otros estados, otros países ponen como centro de desarrollo el turismo y alrededor de este se generan muchas actividades como hotelería, transporte…

Zoé Robledo.- Somos un estado que le puede apos­tar al turismo como una vo­cación, porque tenemos el subsidio natural, tenemos las bellezas naturales, la he­rencia de la cultura maya, ciudades coloniales, playas, todo; difiero contigo por­que creo que se ha hecho un gran esfuerzo en dos senti­dos. Primero, el turismo se vio completamente afectado durante la pandemia, fue la actividad que más empleos perdió en el planeta y en Mé­xico también, por una ra­zón: por diseño el turismo cerró. Nadie quería viajar y quienes lo hacían era por ne­cesidades laborales y demás, pero la gente dejó de viajar.

¿Qué es lo que yo creo que fue un gran acierto del gobernador? Aprovechar ese tiempo para ampliar el aeropuerto. Hoy, y lo digo siendo ya un experto usua­rio de aeropuertos de todo el país, hay pocos tan bue­nos como el de Tuxtla, con tantos vuelos, con tanta fa­cilidad, sin saturación, se amplió toda una nueva ter­minal, tenemos más conec­tividad que muchos estados grandes como Michoacán donde no hay un solo vue­lo de la Ciudad de México a Morelia, o a otros estados.

Hoy ya tenemos vuelos internacionales a Guate­mala que debe ser nuestro gran socio comercial todo Centroamérica, y además la apuesta por hacer de la in­fraestructura aeroportuaria también para la carga, para otros servicios que necesi­tan del comercio interna­cional me parece también un acierto.

Hay que revisar solo los datos de cómo se ha incre­mentado el número de vue­los, de pasajeros que llegan a Chiapas por distintas razo­nes. Hoy que es viernes, ini­cio de puente para muchas personas, los aviones vienen llenos de gente que no es de acá. Antes uno llegaba y sa­ludaba a todos los paisanos, hoy es gente de fuera que viene a vacacionar, parejas jóvenes, familias.

Entonces yo creo que sí hay un esfuerzo en lo más importante con la activi­dad. Para que haya turis­mo la gente debe tener una forma de llegar a Chiapas y hoy sigue siendo la vía aé­rea la más importante pa­ra el turismo nacional y el internacional. Desde luego que hay muchas cosas por hacer, desarrollar produc­tos turísticos; tenemos el caso de Comitán que tiene una potencia extraordinaria hacia todo tipo de turismo, sobre todo el que más deja que es el familiar.

Yo sí creo que ha habi­do ese esfuerzo para que sea realmente nuestra gran vocación económica. ¿Qué debemos siempre cuidar? Los temas de seguridad, los temas de tránsito, para que ese turismo vaya, hable, cuente de lo que vio y vivió en Chiapas y sea esa la mejor de las promociones.

Eso vale más que hacer campañas de publicidad. Todo mundo ya sabe de la belleza del estado, todo mundo conoce, escucha, hay una referencia, no hace falta posicionar al estado, lo que hace falta es tener las vías, la conectividad para que más turistas lleguen a Chiapas.

Ultimátum.- Yo me re­fería a que efectivamente Chiapas tiene su turismo, pero estamos en situación perdedora si nos compara­mos con Mérida, con Can­cún, llega mucho turismo

pero es un turismo nacional, de un gasto no elevado, sin embargo, se podría ampliar una perspectiva más inter­nacional.

Zoé Robledo.- Sin du­da, creo que sí hay mucho por hacer. Hace algunos días veía que se celebró este concurso, encuentro sobre turismo de un sector, un seg­mento muy particular que son los que viajan para ob­servar aves, y hubo 300 tu­ristas que vinieron de todo el mundo a tomar fotografías de pájaros en Chiapas.

Ese tipo de esquemas que se están planteando para diversificar también el tipo de turismo, el turis­mo de sol y playa es el más competido del planeta, no solamente de México.

Yo lo veía ahora en el programa de limpieza de playas en época turística, en el que llevo más de 10 años y ya son muchos más los cen­tros turísticos.

Antes, mucho del turis­mo local se concentraba en Puerto Arista, hoy son más de 13 puntos, desde Playa Linda en Tapachula, obvia­mente, Barrita de Pajón, Chocohuital, Madre Sal, pasando por Boca del Cielo, Paredón que debe tener un gran crecimiento; Zapotal, en Pijijiapan, tiene una ofer­ta turística, hotelera, gas­tronómica extraordinaria.

Entonces sí ha habido un crecimiento, pero efecti­vamente se tiene que seguir trabajando en los productos turísticos que luego no los de­bemos de ver solo como el tu­rista que llega a san Cristóbal.

Hay una carrera de bici­cletas aquí en Tuxtla, el Reto Coyote, donde se inscriben cientos de personas que no son de Chiapas, que vienen específicamente a ese lugar; eso también es un producto turístico que se debe de se­guir explotando.

Lo que a mí me parece es que si hay una ruta y una de­finición clara de que esa es una de las grandes vocacio­nes del estado. Es así como cuando eres joven y decides estudiar para dedicarte a algo después, las vocacio­nes de los estados tienen que pasar por eso mismo, por decidir que nos vamos a dedicar al turismo, no so­lo porque esté aquí Palen­que, Agua Azul, sino porque realmente es una vocación y se debe desarrollar toda la infraestructura, todas las competencias, capacidades, y conocimiento de un sector de la economía que es igual de importante que el de la importación de crudo.

DIVERSIDAD PRODUCTIVA

Ultimátum.- ¿Qué sec­tores tienen ventajas que puedan tener mayor impul­so en Chiapas?

Zoé Robledo.- Además del turismo yo estoy conven­cido de la posibilidad de ser el gran estado exportador no solamente de producción primaria de los cultivos que ya hacemos, sino de la so­fisticación de los mismos, agregarles valor a lo que ya hacemos.

Hoy uno de los mejores ejemplos quizá es el plátano, porque implica una comple­jidad, es un producto muy delicado que necesita refri­geración y que se ha logrado justo con la Banana Corp y Chiquita Banana en todo el Soconusco y son ejemplos que se pueden seguir.

Creo que también hay muchas posibilidades de cre­cer en términos de textiles, no solamente en la manufactura de gran volumen, sino tam­bién en el respeto a los dise­ños indígenas que tienen un gran atractivo en el mundo.

También tenemos que empezar a pensar en otras manufacturas, en donde hay posiciones estratégicas, el propio puerto, la posibili­dad de contar con una salida hacia la vía férrea que va a hacerse desde Salina Cruz hasta Tapachula, restable­cer esa línea, pero que va a permitir conectarnos a todo el Transísmico.

Entonces sí creo que es el momento de empezar a diversificar cada vez más la producción de exportación del estado, porque eso a fi­nal de cuentas acarrea ma­yor empleo, mano de obra más calificada, que es a la vez mejor pagada, y, desde luego, por supuesto que el turismo.

Todas las industrias que no sean extractivas, po­co intensivas en mano de obra, me parece que siguen siendo una apuesta inco­rrecta. Pensar que porque hay minerales valiosos en­tonces hay que solo pensar en la minería, creo que es un error, porque al final de cuentas, a la postre, genera mucho más daño que bene­ficios sociales.

Sin duda, el gran futuro de Chiapas estoy convenci­do que está asociado al tu­rismo y a la diversificación de los productos que pode­mos exportar.

Ultimátum.- Caso con­creto el café, porque lo ex­portamos en verde.

Zoé Robledo.- Exacto. Sin tostar. Ese es justo el plan­teamiento. Cómo logramos que un producto que tiene además ciertas condiciones en términos de la altura, el terreno, el clima, pueda de­sarrollarse y darle valor a la hora de la exportación, por­que, efectivamente, no es lo mismo exportar café sin tos­tar que café tostado, o mayor aún, café ya empaquetado.

Esas siguientes etapas de la cadena productiva son en las que nos debemos de concentrar, y eso implica mucha capacitación, in­fraestructura, inversiones importantes para que eso se logre.

Ultimátum.- ¿Qué po­sición tiene en esto la gana­dería?

Zoé Robledo.- Hay una ganadería y hay presencia también de grandes empre­sas de engorda de ganado y productos lácteos.

Aquí tenemos no sola­mente una tradición, que esa tradición es conocimiento al final de cuentas. Tenemos gente que conoce el campo, conoce el ganado, que ha desarrollado razas propias. El Sardo Negro es una raza chiapaneca, resistente, pro­ductora de leche, productora de carne también.

La ganadería, teniendo esos brincos hacia lo susten­table también es una de las vocaciones, hay muchos mé­todos de ganadería susten­table que no necesariamente implica hacerlo todo potre­ro y que hay grandes casos aquí en Chiapas, siempre y cuando tengamos salidas hacia los mercados interna­cionales y no ser solamente la primera etapa del proceso productivo.

Hay ganado de registro extraordinario en todo el estado, en la parte Norte, en La Costa, aquí mismo en el Centro. Esa tradición ga­nadera es conocimiento y también mucha calidad. Yo sí creo que hay una poten­cia enorme también, pero insisto, pensándolo como un mercado de exportación.

CRECIMIENTO ECONÓMICO CON JUSTICIA SOCIAL

Ultimátum.- Ahora, por el otro lado, ¿cuáles son los retos, obstáculos que se ob­servan para que puedan de­tonarse muchos proyectos productivos?

Zoé Robledo.- Yo creo que lo primero es piso pa­rejo, una base mínima de bienestar y de distribución de la riqueza, porque de otra manera no se puede pensar que un crecimiento econó­mico que no trae consigo elementos de justicia social sea perdurable en el tiempo.

Esa parte que ya se ha empezado a hacer es funda­mental. Creo que también hay una infraestructura ne­cesaria de vías, sobre todo hacia el puerto y hacia los otros puntos de salida en los que se van a convertir, y que ya lo son, Coatzacoalcos y Salina Cruz.

También un elemento adicional. Creo que es fun­damental, sobre todo el Soconusco, que sea compe­titivo en términos de ener­gía. Chiapas tiene grandes yacimientos de gas natural, petróleo, pero no llega has­ta acá el tubo, básicamen­te, poder llevar gas natural hacia Tapachula me parece que sería uno de los grandes proyectos para detonar real­mente el puerto.

Durante el sexenio pa­sado se discutió mucho lo de las Zonas Económicas Especiales, yo había hecho un planteamiento de que sí eran necesarias, pero no así como se estaban planteando y que pasaban por hacer las inversiones para poder lle­var y ser competitivos frente a Centroamérica en térmi­nos energéticos.

¿Qué busca una indus­tria? ¿Qué busca gente como Elon Musk? Recursos. Agua y energía. Si no eres compe­titivo en términos energéti­cos es difícil que una planta, una fábrica, una empresa de esas dimensiones llegue a un estado si la energía le va a costar más cara en otro lado. Yo creo que ese es otro de los elementos que se debe plantar hacia el futuro.

SEGURIDAD, ELEMENTO SINE QUE NON

Ultimátum.- Seguridad

Zoé Robledo.- Desde luego, yo creo que la seguri­dad es un elemento sine qua non, pero pasando por las estrategias que ha plantea­do el presidente y el gober­nador, yendo a las bases, a las causas de por qué la gen­te se empieza a orillar hacia los temas de la delincuencia organizada ¿Cuáles fueron las oportunidades que no se les abrieron? Cuáles fueron las puertas que tocaron y que no hubo respuesta antes de tomar esa esa decisión.

Yo soy un convencido de que no hay una vocación hacia el crimen en ningu­na parte del país, sino que hay falta de oportunidades que después se convirtieron en desintegración familiar, muchas veces producto de la migración.

Hoy el hecho de que la tasa de migración esté ba­jando tanto, que la gente prefiera quedarse en Méxi­co, habla de que va a haber familias mucho más cohe­sionadas, que quizá no van a tener posteriormente un problema en algunos de sus integrantes que lo lleve a to­mar malas decisiones.

La seguridad, desde lue­go, la debemos de plantear como una condición sine qua non y también los temas de la gobernabilidad del es­tado que, sin duda, tienen que entenderse, por un lado, en sus causas históricas, es­tructurales, profundas. Las cosas no ocurren de la noche a la mañana. Ningún pueblo se levanta un día diciendo ¿por qué no cerramos la ca­rretera? Hay procesos, al­gunos de ellos de siglos, de temas de tierras, de carácter religioso.

La clave es mantener siempre el diálogo y el en­tendimiento amplio de qué es lo que originó un conflicto social para poderlo resolver.

Ultimátum.- Mencio­naba el tema de la seguri­dad porque es conocido lo que acaba de ocurrir en San Cristóbal, uno de los princi­pales centros turísticos del estado y que es triste que sea escenario permanente de enfrentamientos y bala­ceras de esa pandilla que se llama Los Motonetos.

Zoé Robledo.- Sí, yo creo que se tienen que cuidar todas las cosas, ha habido acciones, incluso creo que al principio entró una eta­pa del gobierno de Rutilio Escandón de haber puesto orden en invasiones ilegales que no tenían nada qué ver con temas de justicia, sino simplemente con grupos po­líticos que eran clientelas electorales, y haber puesto orden creo que es uno de los elementos más importantes.

Desde luego que esos te­mas, además sé, porque he estado presente en ellas a nivel nacional y en el esta­do, que todos los días se ven en la mesa de seguridad, y eso es algo que no se valora a veces en la dimensión que tiene.

Estar todos los días pen­diente de los temas de segu­ridad evita que esos episo­dios se repitan y se repro­duzcan en muchos lados. La seguridad es de esos temas que antes se veían cuando había un problema y enton­ces se convocaba a las auto­ridades y hoy que todos los días que estén autoridades estatales y nacionales de la Guardia Nacional, Sedena, Marina, Fiscalía General de la República, incluso de de­rechos humanos en el caso de Chiapas y del Tribunal de Justicia, pudiendo ver los casos que ocurren para que cuando haya detenciones no se procesen mal y después haya impunidad, me parece que es una forma diferente de abordar un tema tan de­licado.

Ultimátum.- También está en que ojalá algún día se concrete la autopista San Cristóbal-Palenque, porque es peligrosísimo pasar por ahí.

Zoé Robledo.– Claro, totalmente, y además sí creo que esa es una de las llaves del turismo para que todos que vienen desde la Riviera Maya, de Cancún y demás y que llegan hasta Palenque, continúen ese bienestar que tiene la economía del turismo a todas partes de Chiapas.

Creo que se tiene que plantear como un gran proyecto estatal, no solo del gobierno, entender las diferentes razones por las cuales no se ha podido ha­cer, hay muchos trazos; en fin, creo que tiene que ha­ber una gran conversación al respecto.

POSICIÓN ESTRATÉGICA

Ultimátum.- ¿El Tren Maya va a ser un detonante para el turismo, el desarro­llo en el Sureste, incluyendo a Chiapas? ¿Es a lo que le estamos apostando?

Zoé Robledo.- Chiapas está en una posición estra­tégica con el Tren Maya en Palenque, con la llegada de ese tren que viene des­de Coatzacoalcos también que va a conectar con el Tren Maya, y después, en toda el Istmo de Tehuantepec hasta Salina Cruz.

Es decir, vamos a tener por un lado el proyecto de infraestructura más gran­de del país vinculado al tu­rismo, y por el otro lado el proyecto de infraestructura más grande vinculado a la exportación de productos.

Conectar a Chiapas a esa infraestructura que legará el presidente López Obra­dor, es el gran reto, es algo que está todavía constru­yéndose, pero no podemos otra vez quedarnos viendo cómo llega esa infraestruc­tura, como nos ocurrió con las presas.

La tarea es cómo conec­tamos a esos grandes pro­yectos de infraestructura, como conectamos para que el turismo no llegue a Palenque y se quede, sino que siga bajando; cómo co­nectamos para que el Tran­sísmico que va a ofrecer de manera extraordinaria la salida más rápida que el Ca­nal de Panamá de los pro­ductos de una costa a otra, hacia Oriente, Chiapas no se quede excluido.

Esas son tareas que lle­van tiempo, pero estoy segu­ro que con la continuidad de la Cuarta Transformación, con el convencimiento que tenemos tan arraigado de lo que está haciendo el gober­nador y el presidente, por eso es que queremos estar aquí, pronto.

MIGRACIÓN TASA CERO

Ultimátum.- ¿Cómo ves el fenómeno de la mi­gración?

Zoé Robledo.- Yo lo veo en tres dimensiones; pri­mero, hay una migración histórica, productiva eco­nómicamente. Tapachula, si no fuera por los migran­tes no tendría la economía que tiene. Los hoteles, gente que va a hacer comercio, a comprar, a vender, acudir a temas hasta de recreación: la feria, partidos de futbol, y esa migración debemos de dejar de estigmatizarla. Hay una migración histórica, so­bre todo con Guatemala.

La segunda parte creo que sí tiene que ver con el planteamiento del presi­dente López Obrador, so­bre todo hacia los Estados Unidos, para que la conten­ción de la migración sean las ofertas de programas que pueden generar que alguien deje de emigrar y permanez­ca en sus lugares de origen por temas económicos. Me parece que debe ser nueva­mente escuchada.

Mientras no existan pro­gramas que arraiguen a la gente en Guatemala, Hon­duras y demás, con posibili­dades de trabajo, pues difí­cilmente a alguien le puedas decir no te vayas, aunque no tengas qué comer.

Hay otros procesos mi­gratorios que tienen que ver con inestabilidad po­lítica o con un estado de delincuencia organizada que obliga a la migración, que es prácticamente más vinculada a quienes están buscando asilo, no porque quieran salir, sino porque si se quedan corre riesgo su vida, pero también está vin­culada a cómo esos países que tienen muchas grandes historias puedan entrar en un ciclo como el mexicano, que disminuya la migración.

Es decir, el migrante mexicano se iba por las mis­mas razones; hoy hay una tasa prácticamente cero de migración entre los que vuelven y los que se van. Eso ha ocurrido por muchas ra­zones, porque al final de cuentas empezó a haber posibilidades en México, porque alguien que quizá no iba a tener una opción en el campo hoy está recibiendo el programa de Sembran­do Vida y entonces prefiere mantenerse aquí que mi­grar.

Esos procesos, exten­diéndolos ampliamente ha­cia el resto de los países de Centroamérica, pueden ser la verdadera solución.

Adicionalmente a eso hay una posibilidad de ofre­cer empleos, en el momento en que estas grandes indus­trias, empresas, estén en nuestro estado, sobre todo en la frontera, que va hacer de la frontera lo que debe de ser siempre, espacios virtuosos, de intercambio comercial, económico, cul­tural, social, como son mu­chas fronteras en el mundo y no verla siempre solo como el problema que significa la migración ilegal.

Las caravanas, efectiva­mente, existen desde hace tiempo, son estrategias di­ferentes entre la migración que era más fragmentada, pero que ocurría en los mis­mos volúmenes. Se ven muy grandes e impresionantes, pero ese mismo número de gente cruzaba, de cualquier manera, todos los días por los 300 y feria cruces ilega­les que hay en el estado.

Debemos primero cam­biar la concepción de la migración, es un derecho humano, pero creo que de­be ser visto así, que se com­bate no con deportaciones, no con aseguramientos, se combate con ofertas pro­ductivas y que los Estaos Unidos ahí tienen mucho qué decir, durante muchos años existió el programa de la cooperación para el desa­rrollo, pero eso desapareció y pareciera que la idea es so­lamente que México haga un muro con Guatemala, cosa que nunca debe ni siquiera imaginarse.

Ultimátum.- ¿Chiapas podría convertirse en una especie de estado santuario?

Zoé Robledo.- Ya lo he­mos vivido en los 80, 25 mil desplazados de las guerras civiles de Centroamérica llegaron a Chiapas y aquí las historias de solidaridad son de verdad conmovedo­ras; esta idea tan bella de partir la tortilla a la mitad, el compartir algo de la po­breza, por parte de quienes estaban completamente en el desamparo.

Creo que se tiene que hacer un replanteamiento,

porque es distinto un país que está viviendo una gue­rra, como en los años 80, y que eso genere esos despla­zamientos, a hoy que el asun­to tiene más que ver con la economía y con procesos de la delincuencia organizada.

MEDICINA PREVENTIVA ABANDONADA

Ultimátum.- En tu re­corrido como director del Seguro Social por Chiapas ¿qué has observado? ¿có­mo ves el ambiente? ¿qué carencias se notan en este momento?

Zoé Robledo.- En todo el país, porque los recorri­dos por unidades, por hos­pitales, los hago en todo Mé­xico. Tenemos dos circuns­tancias, por un lado, una pandemia que le implicó al Seguro Social reconvertir 20 mil camas. Eso se dice muy fácil, pero para darnos una idea, el IMSS tiene 35 mil camas en 280 hospitales. Reconvertimos 20 mil de esas 35 mil.

Es decir, más de la mitad se tuvieron que poner a dis­posición de las personas que se contagiaran por COVID y tuvieran un cuadro grave, porque el IMSS, como una aseguradora de trabajado­res y de sus familias, abrió para todos, para los no ase­gurados también.

Atendimos en hospitales a cerca de 50 mil personas sin seguridad social, que tradicionalmente le hubie­ran correspondido a las se­cretarías de salud de los es­tados, o a otras instituciones de seguridad social, pero la instrucción del presidente López Obrador fue abrir pa­ra todos.

Lo mismo también con derechohabientes del IMSS que tal vez se atendieron en hospitales de la Sedena, pe­ro en una pandemia había que romper esas reglas de la derechohabiencia, esas ba­rreras de acceso que existen a partir de lo laboral, y creo que eso fue lo que nos per­mitió no tener esas escenas que veíamos en otras partes del mundo, en Europa, en Asia, de filas y filas de ambu­lancias intentando entrar a un hospital o gente en salas de espera atendiéndose.

Todo aquel que tuvo la necesidad se pudo atender en una cama de hospital, hu­bo personal que lo atendiera, desde luego que en nuestro caso en México tuvimos una presión adicional a la pan­demia: somos campeones en diabetes, en obesidad, en sobrepeso, dislipidemias e hipertensión; entonces, eso que en esta enfermedad era una comorbilidad que agra­vaba los casos, nos pegó aún más.

Eso no se explica por la pandemia, se explica por los 30 años de modelo liberal, de atención médica, que abandonó lo preventivo, que se concentró exclusivamen­te en curar, en sanar en los hospitales, cuando a veces ya es demasiado tarde.

Esos últimos 30 años es cuando en México se dispa­ró la prevalencia de estas enfermedades crónico de­generativas, enfermedades que se pueden evitar, pero cuando se contagian ya no se curan. Eso es lo que estamos encontrando.

El 2022 significó una recuperación de los servi­cios enorme, nuestra meta fue hacer el mismo número de cirugías, especialidades, consulta familiar y estu­dios que habíamos hecho en 2019, que había sido el último año regular sin pan­demia, y lo logramos.

Este año lo que tenemos que hacer es mantener ese ritmo, mantener nuestra meta de lograr el 98 por ciento de surtimiento de recetas y desde luego, en to­do ese proceso, incorporar a todas las unidades de los estados que se están suman­do al IMSS Bienestar, para el modelo de atención del Seguro Social.

LA GIGAFÁBRICA DE TESLA

Ultimátum.- ¿Cómo vis­te la decisión de que el gran proyecto de Musk, de los ca­rros eléctricos? Se mencionó a Chiapas y estuvo compi­tiendo con Nuevo León, con­cretamente con Monterrey, y al final el empresario tomó la decisión de poner la planta en Monterrey.

Zoé Robledo.- La com­petencia estaba más cerca­na entre Hidalgo y Nuevo León, pero de cualquier manera lo que explica que Musk haya venido a México es que existe ya una indus­tria automotriz, de auto­partes y aeroespacial, está bombardier en Querétaro, que permite que ya haya un conocimiento previo, inge­nieros, gente que hace cosa similares, y que esa indus­tria no se viera tan afectada durante la pandemia.

Déjame decirte por qué, en la pandemia, en marzo, hubo un decreto que esta­blecía cuáles eran las acti­vidades esenciales. Es decir, las actividades que tenían permiso de seguir trabajan­do. Obviamente la presta­ción de servicios médicos, la producción de insumos médicos, el tema alimenta­rio que siempre es esencial, los temas de seguridad los servicios financieros, no eran más de 10 servicios y todos los demás tenían que cerrar porque era la jornada nacional de sana distancia.

Es decir, todas las otras industrias no consideradas esenciales tenían que cerrar, incluida la industria auto­motriz en México, que es muy grande.

En mayo del 2020, el presidente nos convocó al secretario de Hacienda, tu servidor, la secretaria del Trabajo y a la secretaria de Economía para decirnos que se iban a abrir tres sectores de la industria que no eran esenciales y los vamos a ha­cer esenciales: la minería, la construcción y toda la indus­tria automotriz, que, insisto, son las armadoras de coches como Yazaki aquí, las que producen partes de coches y la industria aeroespacial.

¿Cuál era el riesgo? Que abrir en medio del primer pico de la pandemia gene­rara brotes en los centros de trabajo. Hicimos toda una plataforma en cuestión de horas, que fue la de Nueva Normalidad. Esta era un me­canismo de los protocolos de seguridad sanitaria que de­bían de tener las industrias, las fábricas, para que sus em­pleados pudieran trabajar sin riesgo de contagio.

Lo Hicimos muy rápido y eso nos generó un mecanis­mo de confianza, porque el IMSS diseñó la plataforma, les dijimos cuáles eran los aplicativos, y cuando veía­mos que sí lo estaban ha­ciendo porque nos lo decían bajo protesta de decir verdad y con confianza, entonces les dábamos un documento que les permitiera abrir.

Si no hubiéramos hecho eso, toda esa industria auto­motriz tan grande que hay en la frontera norte, inclui­do Nuevo León, se hubiera visto muy afectada. En mu­chas otras partes del mundo esa industria pudo volver a prender sus fábricas a fina­les de 2020, nosotros lo hi­cimos a mediados de mayo, para junio ya estaban traba­jando otra vez.

El presidente salvó esa parte, se dice poco, pero la verdad es que hay un reco­nocimiento. Yo acabo de es­tar en Bombardier en Que­rétaro y todas las compañías Volkswagen, Audi, Nissan, todas las que están en Mé­xico reconocen que sin eso hubieran quebrado o tenido un retroceso.

Si eso hubiera ocurrido, Musk nunca habría venido a México. No es un asun­to de simpatía, además, yo aprecio a Samuel (García Sepúlveda), pero esas son las razones estructurales que permitieron que hubie­ra una industria automo­triz fuerte, que permita que hoy llegue una planta más, importantísima, sin duda, pero tiene que ver con eso, porque haya en Nuevo León sí se han diversificado mu­chísimo en ese sector. Eso es lo que responde a que una inversión de ese tamaño lle­gue y es también lo que tene­mos que seguir ofreciendo en Chiapas.

Ultimátum.- ¿Y enton­ces por qué surgió la idea de proponer a Chiapas para que se instalará aquí?

Zoé Robledo.- Porque son muy intensivos en el uso de agua y aquí tenemos mucha agua, ahora el asun­to es que en la negociación que hizo el presidente López Obrador logró que no fuera nada más voy a llegar y dame beneficios, no me cobres im­puestos, regálame terrenos, porque es muchas veces lo que hacen otras industrias, sino llegar a hacer una con­tribución a los temas de agua, porque allá tienen un problema en ese rubro.

Antes de que se tomara la decisión hubo una ne­gociación para que ellos invirtieran en una serie de plantas de agua, para que su uso de este insumo no fue­ra a afectar a la población. Creo que fue una muy buena negociación por parte del presidente y pues claro que nos da gusto, además de que hay un proyecto para hacer un hospital del IMSS allá en García y en en Santa Catari­na, que es justo donde se va a poner la planta.

Es una gran noticia para todo el país, pero sí creo que es importante explicar eso. La industria automotriz en México se vio beneficiada de una decisión estratégica del presidente López Obrador, contraintuitiva, porque en ese momento era preocu­pante decir vamos a abrir ahorita a que regresen a tra­bajar y se puedan contagiar, pero la verdad no hubo un solo brote en plantas auto­motrices, porque lo hicimos con esa plataforma de Nue­va Normalidad, y basándo­nos en la confianza de que cada quien tenía que hacer lo que le correspondía.

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