Los millennials niegan la existencia de Dios, pero al final creen; la generación Z, a su vez, está abierta a temas espirituales
Eugenio Hernández Sasso/Ultimátum
TGZ
Aunque tienen una profesión y la ejercen en Colombia y Argentina, Dios los unió para convertirse en un conjunto de misioneros que, a través del arte urbano, predican un mensaje divino de esperanza y fe, con el propósito de ayudar a jóvenes que muchas veces se encuentran atrapados en la ansiedad, depresión y los vicios.
Ellos son Diana, Daniela, Juan José, William y Cristian Daniel, un grupo de jóvenes misioneros urbanos de Steiger Latinoamérica que, al ser entrevistados por Amet Samayoa Arce, director general del diario Ultimátum, y el columnista político Alejandro Moguel, dijeron que el propósito de su visita a México es llevar esperanza a las calles, inspirar a otros jóvenes a compartir su fe y hablar de Jesús en forma relevante.
Señalaron que buscan inspirar y movilizar el corazón de más jóvenes que, como ellos, tienen herramientas en sus manos para llevar un mensaje de esperanza a quienes lo necesitan.
Hablaron de su generación, los millennials, la cual está enfocada a negar la religión y buscar argumentos para negar la existencia de Dios.
Sin embargo, “están abiertos a conversar porque les interesa el debate, pero se cuestionan muchas cosas existenciales y eso les mueve el piso y al final los lleva a creer”.
La nueva generación Z, por otra parte, es diferente porque está abierta a temas espirituales y cerrada a la religión institucionalizada.
Al estar abiertos a la espiritualidad, estos jóvenes mezclan creencias de muchas cosas, aún dañinas para su vida, y es por ello que necesitan ayuda.
“Por esa espiritualidad hay una apertura para que ellos se acerquen a Jesús, pero el punto está en cómo lo comunicamos y entender que Jesús no se trata de una religión institucionalizada, sino de una relación y una verdad que necesitamos abrazar en nuestros corazones”.
Estos cinco misioneros trabajan en diferentes países de Latinoamérica, Europa, Estados Unidos y Medio Oriente, mediante la formación de equipos y entrenamiento de las iglesias locales.
Realizan pláticas en espacios abiertos para que todos puedan opinar sobre los temas que plantean en ciudades, cafés y parques, con las personas que se acercan y, de esa manera, les predican el mensaje para que se unan también y pongan a disposición de Dios sus dones.
En esta ocasión estarán durante una semana en Tuxtla Gutiérrez y Suchiapa.
Están conscientes de que lo que hacen no es suficiente en este momento para alcanzar a mucha gente en el mundo, pero su labor es equipar a otros para que hagan lo mismo que ellos y se multipliquen.
“El propósito es llevar esperanza a las calles, inspirar a otros jóvenes a compartir su fe, hablar de Jesús en forma relevante, pero hacerlo con el corazón compasivo que tenía Jesús, modelarlo y salir a las calles a sanar, a levantar a las personas que enfrentan problemas con la ansiedad, depresión y la drogadicción”, dijeron.
En su labor evangelística, ellos son un puente con la juventud actual para que pueda conocer la esperanza de Jesús. “Creemos que hay una generación que no está siendo alcanzada, que son jóvenes entre 17 y 30 años, que representan la cultura global juvenil”.
A través del arte, dijeron, traducen “un pedacito del cielo a la tierra con los dones y talentos que Dios les ha dado a través de sus manos”.
El mal de los jóvenes en la actualidad, consideraron, es la ansiedad y la depresión, sin importar el nivel económico, pues la tasa de suicidios va en aumento y cada vez involucra a personas de menor edad.
“No se sabe si es por el aumento de la tecnología, o la emancipación de sus padres, pero es como un vacío que está cada vez más grande en nuestra sociedad”, subrayaron.
La poesía también se ha convertido en un medio de conexión con las nuevas generaciones, porque están equivocados quienes dicen que los adolescentes no leen.
“Leen mucho en las redes sociales. Se tienen que recrear cosas para captar la atención de los chicos y darles un mensaje positivo a sus vidas”.
Llamaron a la unidad y participación de muchos, para ayudar a la futura generación de abogados, jueces, presidentes, líderes de empresa que actualmente se encuentran “en un mundo globalizado que está en crisis y nosotros no estamos haciendo nada”.
Dijeron que por lo menos se debe contribuir a “presentar la verdadera luz que puede sacar toda esta crisis y no quedarnos callados, porque entonces nosotros no estamos aportando nada”.

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