Ambición de poder y especulaciones de atentados
José Adán Altúzar Figueroa/Ultimátum
La ambición de poder y el acceso a la administración de recursos públicos, de grupos diametralmente opuestos ideológicamente, trae consigo la nula voluntad de actuar democráticamente.
Al analizar con detalle lo sucedido en la última elección federal reciente en el año 2018, en la que estaba en juego, (como ahora en el próximo 2024), la Presidencia de la República, Gubernaturas, Senadurías, Diputaciones Federales, Diputaciones Locales y Presidencias Municipales, en esta última, según analistas políticos, donde se gesta la mayor lucha por acceder al poder, que divide a familias, amigos y todo aquel que no comulga con tal o cual aspirante. De esto ahondaremos más adelante.
Cabe destacar que, no obstante el alto nivel de violencia sucedido en el proceso electoral del 2018, este trajo como resultado un proceso, en el que el electorado tuvo la oportunidad histórica, de elegir a un candidato a la presidencia de la república, que no era producto de los grupos de poder político y económico de México, fue, designado candidato por una fuerza política emanada de la integración de varias organizaciones sociales nacionales, teniendo como resultado la elección de un ciudadano mexicano que obtuvo la primera magistratura del país, mediante un proceso electoral auténticamente democrático, ya que más de 30 millones de mexicanos elegimos en las urnas a nuestro actual presidente.
Este proceso parece ir por el camino del ejercicio de la violencia en y durante los comicios, con el propósito de influir, alterar o consolidar ciertas tendencias y fuerzas políticas. Explorar ahora la problemática de la nueva violencia político-electoral, a la luz del examen de las votaciones de 2018 y los acontecimientos recientes en algunos estados del País, es ya preocupante y a la luz de los expertos, necesario para advertir y pugnar por la conciencia social, que ese no es el camino para acceder a un desarrollo político y económico urgente para las nuevas generaciones.
Basta analizar lo sucedido durante las campañas político-electorales, en los estados de Coahuila y de México. La violencia verbal, las burlas al juzgar la apariencia física del candidato, algo ruin, fuera de lugar y los enfrentamientos; durante las comparecencias llamados debates, de lo que se deriva en acusaciones de uno y otro, para dañar la imagen de este, dejando el escenario como un campo de batalla que irremediablemente se reflejó el día de la jornada, con los resultados que ahora conocemos.
En años recientes la violencia en los procesos políticos y en las elecciones; está compuesto por varios sucesos: Un incremento del uso de los recursos ilícitos y violentos en procesos electorales. Abundantes y evidentes formas complejas del uso de recursos públicos, de corrupción y algunas formas de coerción del voto, y la intervención de algunas organizaciones criminales en los comicios y en la integración de equipos de trabajo, sobre todo en los ayuntamientos municipales.
Casos notorios de violencia política durante procesos electorales en México han ocurrido en el siglo XX, pero también durante la transición política y en los años posteriores a la alternancia presidencial. Desde entonces se han producido asesinatos que han complicado las elecciones y la integración de gobiernos. Recordemos el asesinato del candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la Presidencia de la República en 1994 o, en otra escala y momento, el del aspirante del PRI a la gubernatura de Tamaulipas, Rodolfo Torre Cantú, el 28 de junio de 2010. A partir de entonces hemos registrado numerosos homicidios, secuestros, amenazas y otros actos ilícitos contra candidatos a todos los puestos electivos, por citar solo dos de gran relevancia política, ya que eran candidatos en campaña.
Del resultado de esta reciente elección en los estados de Coahuila y México, se dice reiteradamente que será el termómetro político, el parte aguas para las inmediatas decisiones que se avecinan, aunado a ello, se dice también que para la integración de los congresos federales, a nadie conviene un conflicto entre poderes, prueba de ello es lo que ahora se vive con uno de ellos, el poder judicial en pleno enfrentamiento con el poder ejecutivo, nunca antes visto, pero que ahora se escuda en los nuevos tiempos políticos y como parte de la transformación democrática que enfrenta el país.
Hemos visto, que, para acrecentar los conflictos políticos, frecuentemente se suceden deslealtades políticas, que, aparte de ser juzgadas por los ciudadanos, también trae consigo enfrentamientos verbales y físicos entre los actores. El hecho de provocar al electorado de esa manera, pone en riesgo cualquier proceso electoral que se pretenda organizar.
Lo sucedido recientemente entre un grupo de periodistas destacados en el ámbito nacional, es verdaderamente preocupante. La acusación directa al presidente de México, respecto al riesgo que corre una aspirante a sucederlo es por demás temerario, la respuesta de AMLO, no se hizo esperar…”y quiero hacer un llamado a nuestros adversarios, para que se tranquilicen, porque han ido fallando sus pronósticos, y cada vez se enojan más”…”nuestros adversarios están fuera de sí, estoy por ejemplo, constatando una campaña que acaban de echar a andar, muy irresponsable, perversa, ruin, de malas entrañas y riesgosísima, están difundiendo que si le pasa algo a un periodista, a un aspirante a la presidencia, va a ser culpa mía, pero esto lo esta diciendo López Doriga, la señora Pages, Aguilar Camín, Riva palacio, toda esta gente de los medios de manipulación, vinculados a Salinas de Gortari, que les decimos, que nosotros no actuamos de manera perversa, que somos partidarios, seguidores de la doctrina del amor al prójimo, que desde que estoy en la presidencia, no he ordenado reprimir a nadie, , que lo mas importante es llevar a cabo la transformación que necesita el país, de manera pacífica, de manera democrática y que estoy acostumbrado a luchar por esa vía, y enfrentar a los adversarios en buena lid, no con el uso de la fuerza, no con trampas, no de manera inmoral, si llegue hasta donde estoy, es porque conserve de manera inalterable mis principios, no llegue dejando trozos, de dignidad en el camino, tengo autoridad moral y si los exhorto a que hagan una reflexión sobre sus actos, que no procedan de manera vil, que no necesitamos reprimir a nadie, ni lo hemos hecho nunca por convicción, ni políticamente necesitamos reprimir a ninguna persona, afortunadamente contamos con el apoyo del pueblo, tenemos un gran respaldo de la mayoría de los mexicanos…”
Para ambos casos, acusadores y acusado, son temerarias, de continuar con este discurso las consecuencias serían lamentables. ¿Existe la necesidad de que el gobierno en turno atente en contra de alguna representación política o de comunicación? ¿Qué beneficios tendría para el gobierno victimizar a algún actor político?
Por otra parte, y no menos importante, después de conocer los resultados electorales de los Estados de México y Coahuila, es de gran preocupación el porcentaje de abstencionismo en ambos estados. La lectura es, no votar por ninguna de las dos candidatas visibles, esto derivado de las acusaciones mutuas de actos de corrupción y por lo que representan, aunado a ello, la falta de interés de algunos ciudadanos por participar en política electoral, desdeñando el trabajo político de los candidatos y la tarea de organización del Instituto Electoral. El costo financiero para organizar una jornada electoral es muy alto. (Motivo de análisis en otra entrega).
jaltuzarf@hotmail.com