Realidad virtual
Eugenio Hernández Sasso/Ultimátum
Ayer caí en un letargo que me hizo reflexionar y empezar a ver cómo el presidente Andrés Manuel López Obrador ha luchado incansablemente por combatir la delincuencia sin disparar un solo balazo por parte de las fuerzas armadas.
En este gobierno ya no existe la necesidad de encarcelar a ningún delincuente porque tan solo con “sapearlos” con las mamás que los alumbraron basta para que, de un certero chancletazo, sus progenitoras los hagan desistir de sus horrendos pensamientos criminales.
Los hospitales ahora son maravillosos, pues permanecen vacíos ante una atención tan, pero tan eficiente, que ya no es necesario que los pacientes acudan a realizar interminables filas, a veces bajo el sol o la lluvia, para que después de muchas horas de espera sean mal atendidos.
Ahora concertan sus citas a través de Internet, llegan, se anuncian con la trabajadora social que los pasa con la enfermera y, de inmediato, el paciente es atendido por un médico que le envía una cantidad de estudios de última generación y le prescribe todos los medicamentos necesarios que, automáticamente, le son surtidos en la farmacia del nosocomio.
Los familiares ya no tienen que permanecer tendidos en el piso a las afueras de los hospitales porque ahora ya cuentan con albergues muy bien avituallados, donde además nadie sufre de calor porque tienen sendos aires acondicionados para que las inclemencias del tiempo les hagan lo que el viento a Juárez.
Las madres de familia ya no batallan para llevar a sus hijos a las guarderías o ver con quien los dejan para que se los cuiden, pues en los mismos centros de trabajo existe este tipo de instalaciones, con el propósito de que las trabajadoras no se ausenten de sus ocupaciones, ni se separen de sus bebés.
Es increíble lo que se vive ahora en materia de educación en tiempos de la 4T, pues los libros de texto gratuito están al mismo nivel de aquellos recomendados en las escuelas particulares; y los mentores están preparadísimos en inteligencia artificial y robótica. En matemáticas son una chulada. Es más, ya no faltan ni hacen marchas de protesta a cada rato.
Ya no es necesario que los padres de familia hagan un esfuerzo extraordinario para inscribir a sus hijos en esas escuelas carísimas de paga, porque ahora la educación pública está al mismo nivel y es gratuita.
Se ha combatido todo tanto la corrupción que ahora los hijos del presidente viven con un par de zapatos, dos mudas de ropa, se alimentan regularmente con arroz y frijol y no aspiran a absolutamente nada. Ya los hermanos del presidente, cuñadas y demás recaudadores de sobres amarillos con millones de pesos no existen, eso quedó sepultado en el basurero de la historia.
Los funcionarios son incapaces de tomar un centavo del presupuesto público porque su administración es tan transparente que parece una caja de cristal en la que el pueblo puede ver de dónde sale un peso y seguirle la pista para saber a dónde se invierte. ¡Qué barbaridad!
Aquellos corruptos que cometieron la osadía de robar ya están en la cárcel y en la miseria, porque tuvieron que devolver todo el dinero sustraído de los impuestos del pueblo. Ya se acabó la impunidad y es imposible que regrese.
De repente me vi aplaudiéndole al presidente y grité ¡Es un honor estar con Obrador! Sin embargo, alguien me dio un zape y desperté para enterarme que todo había sido un fantástico sueño alejado de la realidad que viven los 130 millones de mexicanos con Morena y su gobierno de la “cuarta trastornación”.
SASSÓN
El pejelagarto tiene por lo menos tres características: es hocicón, come carroña y es bastante baboso en su anatomía. No me pregunten por qué les digo esto, mis fieles cinco lectores, solo quería que lo supieran. Es una aportación Ictiológica.
Sasso89@hotmail.com

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