DEMOCRACIA VIRTUAL
Eugenio Hernández Sasso/Ultimátum
Varios políticos de buen nivel se dedicaron por muchos años a proceder serviles al presidente Andrés Manuel López Obrador, con ello creían que, en su momento, el dueño de Morena los haría candidatos al gobierno de sus estados.
Nunca se dieron cuenta que López Obrador los utilizó como lo ha hecho con muchos y los seguirá utilizando mientras le obedezcan ciegamente. El día que lo contradigan serán exhibidos como traidores al movimiento. Entonces más les vale someterse.
Estos personajes se han ido “comprometiendo” al paso del tiempo, pero sus aspiraciones siempre quedarán trucadas si el reyezuelo no está de acuerdo en que las hagan realidad, porque primero está su proyecto y sus ambiciones y luego las de los demás.
Todos los que están a su alrededor se encuentran atados y deben respetar las decisiones del presidente sin chistar, o, en su defecto, se harían acreedores a señalamientos que los marcaría como renegados y quedarían olvidados, perdidos en el camino, como le pasó a una gran cantidad de líderes que lucharon hombro a hombro para que él llegara a la presidencia de México.
Quienes conocen a López Obrador saben que es un hombre autoritario, capaz de usar cualquier pretexto para someter a sus adversarios, y a sus súbditos también. Nadie lo puede contradecir porque lo desintegra y, muy difícilmente, pueda recuperarse después de enfrentar a quien se cree el dueño de México y su gente.
En ese tenor, el presidente López Obrador ya operó la elección de la candidata o candidato a la sucesión presidencial por Morena. Las cosas se han hecho como él ha dicho. En sus recorridos de posicionamiento no han hecho otra cosa que repetir lo que les dictaron desde palacio, porque no son dueños de su voluntad, ya la cedieron a su “líder”.
El único que se ha atrevido a denunciar la cargada a favor de Claudia Sheinbaum, al viejo estilo priista, fue el carnal Marcelo Ebrard, quien a estas alturas, por su insurrección, es imposible que siga gozando de esa aparente hermandad y después del proceso seguramente tendrá que buscar otros aires.
A nadie le extrañe que en unos días más las corcholatas que van a la zaga declinen por Claudia Sheinbaum o Adán Augusto López, según sea el caso, para que alguno de ellos se convierta en el coordinador(a) nacional de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación.
Eso ya está más que planchado y la encuesta pasará a ser solo un ejercicio de mero trámite, aunque se diga que el sondeo cuenta con características diferentes, con el voto secreto de los militantes y simpatizantes del partido en el poder y sus aliados PVEM y PT.
Ya la oposición puso el ejemplo con Santiago Creel, quien unió sus esfuerzos a Xóchitl Gálvez, para evitar que Beatriz Paredes, con la operación de la añeja estructura priista le diera un susto y, tanto la sociedad civil como los mismos mexicanos hartos de esos personajes, decidieran mejor seguir con las huestes obradoristas, antes que votar por alguien que representa lo más “dinosáurico” del pasado priista.
Entonces vino la otra etapa. No ha coronado aún la operación del presidente en el proceso de seleccionar a su sucesor o sucesora y ya empezó a maniobrar en los nueve estados donde se renovarán las gubernaturas en el 2024.
Empezó con Chiapas, un estado en el que las encuestas señalan como invencible a Morena y ubicaban a Zoé Robledo con el puntero para la sucesión local. ¡Lástima margarito! Se quedará hasta el final del sexenio en el IMSS, no porque haya querido, sino porque el presidente le hizo una propuesta que no pudo rechazar.
Al sacarlo de la jugada solo quedaron prácticamente dos aspirantes con posibilidades de adjudicarse la candidatura: Eduardo Ramírez y Sasil de León, un hombre y una mujer por aquello de que se decida por la paridad de género. Por ahí andan otros que se quieren anotar, pero no conocen el talante del tabasqueño cuando se trata de operar y decidir. Ya tendrán oportunidad de averiguarlo.
En Tabasco López Obrador hizo lo mismo. Puso out a Octavio Romero Oropeza, para que le quede claro a todos que quien manda es él. Nadie más que López Obrador decidirá quién sucederá al capitán Merino en la quinta Grijalva el próximo año.
Javier May está en tres y dos, a punto de ser ponchado. En una de esas López Obrador lo descarrila para que también le ratificarle su lealtad en los próximos días y anunciar su permanencia hasta el final del sexenio para concluir con éxito el Tren Maya, y los tabasqueños se lo van a agradecer muchísimo.
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