Damián Montes/Ultimátum
TGZ
En el foro “Violencia y conflictos en los altos de Chiapas: una mirada desde los diferenciales de poder en el territorio”, se mencionó que los datos sobre el consumo de drogas en la región son “realmente alarmantes”, pues ha bajado el rango de edad, comenzando desde niños 7 y 8 años.
De acuerdo con la investigadora del Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), Carla Beatriz Zamora Lomelí, para fortalecer el trabajo comunitario, y para denunciar las anomalías que genera la descomposición social, los trabajos de la iglesia católica en la región De los Altos ha sido vital.
Este trabajo, ha sido sumamente fuerte y ha tenido un impacto comunitario importante, organizativo y últimamente los trabajos de la diócesis se han centrado en la denuncia de las cantinas y los prostíbulos en las comunidades.
“Muchas de estas comunidades indígenas son profundamente adaptativas, y han resistido por mucho tiempo a la violencia estructural, desarrollando estrategias de la abstracción sumamente complejas, y una de ellas tiene que ver con esta manera de insertarse en la lógica económica”, expresó.
Lamentó que en tiempos actuales, en comunidades enteras, las mujeres están vinculadas hacia el comercio que genera el tráfico ilegal de personas; sobre todo se ve en los camiones de migrantes que entran a las comunidades para ser alimentados y seguir su trayecto, también hay un cambio cultural, como la influencia de la música norteña.
La investigadora expuso que, también existe una contraparte, y es que, en algunas comunidades también se están organizando para mostrar resistencia a la delincuencia, concretamente a los cárteles de la droga.

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