Honor a quien Honor merece, Dr. Manuel Velasco Suárez
José Adán Altúzar Figueroa/Ultimátum
Sin lugar a dudas, el próximo gobernador de Chiapas, para el periodo 2024 a 2030, surgirá de las filas de MORENA, las razones son las siguientes: La absoluta ausencia de la oposición en todo el territorio estatal y los acuerdos políticos nacionales en favor de la continuidad del proyecto político del presidente en turno.
Para nadie es un secreto que Chiapas siempre ha sido el escenario adecuado para experimentar, inclusive viejas prácticas, de otros grupos que se distribuían el pastel político a su conveniencia, es por ello que, considero ahora oportuno, hacer un recuento de los sucesos políticos que marcaron el rumbo de lo que ahora es la historia de Chiapas. En esta entrega, tomar como ejemplo a un personaje que contaba, con un currículum, antes de ser gobernador, por demás destacado.
Durante el periodo de gobierno de 1970 a 1976 del tristemente recordado Luis Echeverría Álvarez, fue Gobernador del Estado, un personaje ajeno a la política partidista, pero si reconocido internacionalmente como un destacado médico, con especialidad en neurología, llamado Manuel Velasco Suárez, no obstante carecer de oficio político electoral, su destacado conocimiento profesional en ciencias y su desempeño laboral en la ciencia médica, lo llevó a ser un sui géneris Gobernador.
Manuel Velasco Suárez nació en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, el 28 de diciembre de 1914, falleció el 2 de diciembre del 2001, fue reconocido por la comunidad científica médica como pionero de la neurología y neurocirugía en México. Fundó en 1964 el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía que hoy lleva su nombre y del cual fue su primer director.
Creador de la dirección general de neurología, salud mental y rehabilitación de la entonces Secretaría de Salubridad y Asistencia Pública 1958.
Al terminar su carrera se trasladó a la Universidad de Harvard y posteriormente a la Universidad George Washington, Washington, D.C. donde completó su especialización como neurocirujano. Además de esto a lo largo de su vida llevó a cabo estudios de antropología, sociología, cirugía, traumatología, higiene y medicina legal.
Se especializó en la Universidad de Harvard, posteriormente fue designado Jefe de Residentes del Hospital General de Massachusetts.
A su regreso a México, creó y fue el primer titular de la Jefatura del servicio de Neurología y Neurocirugía del Hospital Juárez de México (1948- 1958).
Se desempeñó durante más de 60 años como catedrático de la Facultad de Medicina de la UNAM, obteniendo en 1989 la Medalla al Mérito Académico y el título de Profesor Emérito.
En el sector público el doctor Velasco Suárez desempeñó varios cargos, entre los que están la creación de la Dirección General de Neurología, Salud Mental y Rehabilitación de la Secretaría de Salud de 1958 a 1964, Secretario Ejecutivo del Consejo de Salubridad General de 1988 a 1994 y desde 1994 funda y dirige la Comisión Nacional de Bioética. Su obra más recordada es la fundación en 1952 del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía que dirigió de 1964 a 1970 y que a partir del 21 de agosto de 1989 recibió su nombre.
Premio Nobel de la Paz en 1985 otorgado a la International Physicians for the Prevention of Nuclear War (IPPNW), de la cual él fue cofundador y creador de la Asociación de Médicos Mexicanos para la Prevención de la Guerra Nuclear en 1982. Y también obtuvo el Premio Chiapas en Ciencias 1987.
Esta historia de vida de Don Manuel Velasco Suárez, lo convierten como razón, para analizar lo que ahora vivimos en Chiapas, antes, para pretender gobernar el históricamente rezagado Estado de Chiapas, se requería algo más que estar gritando, con una penosa retórica sobre una tarima, una sarta de incongruencias propias de la degeneración de la política, el estar dando abrazos y besos a personas adultas y a niños, el tapizar de papeles y plásticos con la imagen de alguien que jamás ha hecho una labor social y por lo demostrado en su brillante trayectoria en el servicio público y peor aún, el de utilizar los recursos humanos, materiales y financieros de una institución en la que trabaja, el no contar con la capacidad para aspirar con todos los méritos gobernar un Estado de la Republica, cualquiera que este sea; solo por el simple hecho de quererlo hacer hombre público, por amiguismo, conveniencia o por recuerdos vividos en la infancia, donde pubertos jugaron canicas o realizaron otras actividades propias de la adolescencia, es la causa por la que ahora vivimos un rezago lacerante, provocado por las ocurrencias de personas que sin mérito alguno, lograron llamarse pomposamente Gobernador Constitucional del Estado libre y soberano de Chiapas, los datos más recientes habremos de exhibirlos en las próximas entregas, por lo pronto solo diremos que es un paquete muy grande y una carga muy pesada, que muy pocos pueden cargar. De otra manera, sería otro rotundo fracaso, que provocaría continuar viviendo en el penoso subdesarrollo.
Los nombres de algunos de los aspirantes, ponen en duda el éxito:
Para concluir, no podemos dejar pasar la oportunidad de señalar incisivamente los hierros cometidos por el Presidente de MORENA en Chiapas, la denuncia publica de algunos consejeros, son motivos para que la dirigencia nacional que encabeza Mario Delgado Carrillo, intervenga de manera urgente, antes de que continúen haciendo actos políticos equivocados, que pongan en riesgo el trabajo, que lleve a definir el rumbo de los otros cargos, que habrán de disputarse en la ya, próxima contienda electoral. Es mucho lo que está en juego. Chiapas, en materia de elecciones, es un polvorín político, las contiendas locales históricamente se pintan con sangre.
jaltuzarf@hotmail.com